lunes, 23 de abril de 2018

¿Por qué me desmotiva el ejercicio?



Estos días me he estado preguntando sobre la motivación y el ejercicio. ¿Por qué a veces sentimos que nos cuesta más que un matrimonio obligado? ¿Por qué para muchos es tan difícil comprometerse con el ejercicio?

Definitivamente hay cierta conexión mente-cuerpo que hay que trabajar. Para los que inician, esto es difícil porque dejan que algunos detalles les roben la emoción. De hecho, lejos de sentir que en algún momento van a amar la actividad física, piensan la mayoría del tiempo en "cuándo se acabará este sufrimiento".

Y yo creo que ahí está uno de los detalles más chupa-energía-mata-motivación. En que esa conexión mente-cuerpo está dirigida más al sufrimiento que al disfrute. Pero hay más. Muchas acciones nos alejan de ese momento de amar el ejercicio y en vez de montarnos en la rueda de "lo hago porque me gusta" nos alejan de ella. 

Aquí te muestro algunas de las cosas que yo creo que no te ayudan a amar el ejercicio:

-Obsesionarte con los resultados: la verdad es que quien coma bien y haga el ejercicio correcto va a ver resultados. ¿En cuánto tiempo? Esa si es la pregunta de las 10mil lochas porque es muy difícil medirlo. Y por eso yo no creo en esos retos que le ponen un número en el título tipo "pierde 8 kilos en 8 semanas". Este tema puede ser más largo pero la verdad es que hay demasiadas variables para poder cuantificar o asegurar que cierta manera de comer va a hacerte perder una cantidad precisa de peso. Y por eso, cuando nuestros entrenamientos los centramos sólo en un resultado específico, es mucho más fácil que le pierdas el amor cuando este resultado, no llega.

-Todo "para ayer": ¿tú no has escuchado el refrán ese que dice "del apuro queda el cansancio?" bueno igualito. Muchas personas se embarcan en programas de ejercicio porque juran que en un tiempo record van a ver cambios. Y cuando estos no llegan, por supuesto que es facilísimo mandarlo todo al diablo. Porque ¿para qué tanto esfuerzo si igual no voy a ver cambios/perder peso/marcar el abdomen? La verdad es que NO hay manera de borrar excesos en dos semanas. Hagas el ejercicio que hagas.

-Hacer lo que no nos gusta: es muy difícil que le agarres amor a algo que no te gusta. Puedes agarrarle cariño, odiarlo menos, soportarlo. Pero amarlo, no. Por eso creo fielmente en que así como buscas el zapato perfecto, busques el ejercicio que puedas hacer el resto de tu vida. Siempre va a haber una etapa de adaptación, más cuando no has hecho nada de actividad física, pero tiene que gustarte un tanto para que el amor crezca. Si lo tuyo nunca ha sido el baile, no te metas en zumba. Si correr es una actividad que sólo la usarías para escapar en el Apocalípsis Zombie, pues espérate a que llegue ese día. Pero en el mercado del ejercicio hay 20mil cosas que puedes hacer y se acomodan a lo que puede ser tu "ejercicio ideal". Claro, los Maratones de Netflix no entran en esta lista.

-Depender de las muletas: la ayuda de un amigo, de un gimnasio, hasta de un monitor cardiaco que te diga que estás trabajando en la zona correcta puede darte una mano para tu ejercicio y de hecho, para muchos es perfecto para iniciarse. El problema es cuando ese apoyo se vuelve la "muleta" y no caminas sólo si no la cargas. El compromiso tiene que ser contigo, no con tu amigo, no con el reloj ni el gimnasio. Siempre hay maneras de moverse solo o acompañado, si de verdad tú quieres hacerlo. Pero cuando pones toda la responsabilidad en algo externo, es más fácil abandonar el barco.

Por eso es que este juego del ejercicio tiene que ser contigo mismo. Busca esa conexión mente-cuerpo que te de las ganas y el ánimo de pararte todas las mañanas. Todo llega, los cambios y la costumbre a la actividad física. Haz las cosas poco a poco, búscale el corazón y vas a ver que comprometerte no es tan malo.


lunes, 9 de abril de 2018

Diferencia entre Lean (definido) y Ripped (ultra duper definido)



En la publicación T-Nation me encontré un artículo demasiado-fino donde un Atleta –con mayúsculas- fitness exponía la diferencia entre estar definido a súper-definido-rayado-de-concurso. Y yo a  menudo veo que la gente tiende a confundir esos cuerpos súper trabajados, con piel que casi parece un plástico que deja ver todos los músculos, o lo que dicen en el medio "stage ready" con estar "definidos". Es decir, tener buena cantidad de músculos y verse "marcados" porque tenemos la grasa corporal relativamente baja, más no inexistente.

En inglés podemos decir que son dos palabras distintas. Lean, que quizás es lo que usamos como definido, es cuando tienes poca grasa corporal, se ven los músculos los cuales haz trabajado y según la publicación, este rango estaría para los hombres entre 7 al 10% de grasa corporal. Para las mujeres eso sería más o menos 14 a 20%. En las tablas donde indican el tipo de cuerpo dependiendo de la grasa corporal que se tenga, se dice que estaríamos hablando de la categoría "Atleta".
Ideal body fat percentage (www.acefitness.org)

Y siguiendo con el artículo, la definición de Shredded o Ripped o como diría un ciudadano de pie por ahí, "completamente rayado" es cuando ya hablamos del 4 al 7% de grasa corporal para los hombre  o ya menos de 13% para mujeres y esto es, el límite inferior de la categoría atleta y ya se entra en lo que sería "grasa esencial".
Entonces esto es cuando de verdad se te VEN casi que todos los músculos del cuerpo. Para las mujeres es súper súper difícil alcanzar esto porque la verdad es que ya con la grasa tipo "atleta" muchas sufren. Es decir, llegar a ese punto NO  es fácil y mucho menos es sostenible en el tiempo. Y por eso es tipo "atleta", tipo persona que se dedica a eso de por vida, no un chigüiro que va al gimnasio sólo para verse y sentirse bien.

Lo otro que me pareció divertido en el artículo era esta pregunta: ¿es necesario vernos Ripped o completamente rayados? la respuesta rápida la di en el párrafo anterior. No, no es necesario. Si usted no está compitiendo para nada, no hay necesidad de llevar a su cuerpo a ese extremo. Porque si, no se caigan a cuento, es un extremo. Como ya mencioné, no es fácil, no es sostenible en el tiempo y no se logra con ir al gimnasio unos días a la semana y ya.

Para el autor del artículo -que de hecho se estaba preparando para una competencia- las diferencias fundamentales entre estar Lean y Ripped son estas:

-Hambre vs hambre constante: todos los seres humanos tenemos hambre, nuestro apetito puede variar dependiendo de la luna, los gases o el día del mes. Hay veces que comemos y quedamos bien y otros días queremos comer más o quizás menos. Y seguimos manteniéndonos en forma. Fino. Pero para lograr ese cuero de escenario (ripped/shrredded) ya es otra cosa. Como tienes que ir comiendo casi partículas de comida durante el día -que cumplen una función específica- vives con hambre. Modo te estás terminando tu comida y empiezas a contar los minutos para la próxima (porque ya tienes hambre)

-Antojos normales vs antojos locos: ¿te provoca un pedazo de chocolate a mitad de la tarde? ¿una pizza o una hamburguesa cuando termina el día? ¿Normal verdad? Todos hemos estado ahí. Pero como muchos de los antojos están ligados a ciertas deficiencias que tenemos, no te extrañes cuando empieces a tener antojos por comer tierra (seguramente alguna deficiencia de minerales) o quieras tragarte un terrón de azúcar, on-the-rocks.

-Feliz vs amargado: aquí pueden salir todos los súper nazis a decir que ellos están todos supér rayados y son la gente más feliz del mundo. Buenísimo, me encanta que se convenzan de esto. Pero la verdad es que el cuerpo es una máquina tan compleja, que la manera que entrenas y le das alimento puede hacer cambiar tu humor. Cuando estás lean, andas contento, con energía porque tu grasa corporal por más que esté modo "baja" no es inexistente y las hormonas, andan reguladitas. Pero cuando ya empiezas a bajar la grasa corporal como si no hubiese un mañana, la cosa cambia. Tienes que cortar muchos alimentos, prepararlos de manera distinta y el acto de comer por placer desaparece. Y seamos realistas, nadie puede estar contento comiendo solo un pollo hervido.

-No hay flexibilidad ni en la dieta ni el entrenamiento: para estar en forma, puedes hacer ejercicio varias veces a la semana y bueno, si te saltaste un entrenamiento porque te quedaste dormido o te fuiste de fiesta, que carajo, más se perdió en la guerra ¿no? Igual con la comida. Seguramente eres súper organizado con tu alimentación pero que te "salgas" de tanto en tanto o que tus porciones no sean milimétricamente medidas no hará daño. Pero para lograr ese cuerpo "Stage ready" olvídate del Tango. Tu trabajo es entrenar y comer para tu fin -que sería el concurso pues- y si, en este punto un entrenamiento o una comida servida al ojo porciento hace la diferencia.

-Sacrificio: bueno esta verdad es dura de aceptar pero como dicen en Venezuela no-hay-tu-tía-María. No hay manera de lograr extrema definición sin sacrificio. Es, como ya comentamos, tomarse esto como un trabajo. No ir a fiestas porque hay que dormir y pararse temprano a entrenar, olvidarse de restaurantes, vacaciones donde no haya un gimnasio y no te lleves tu lonchera y hasta tu vida sexual empieza a cambiar. Quien te diga lo contrario está cayéndote a cuentos.

Pero es que el rollo del asunto es ese: si no eres atleta fitness no tienes que vivir de esta manera. Y de hecho, los atletas fitness NO viven de esta manera, lo hacen en algunos momentos determinados de su vida preparándose para una competencia/evento. Lo que pasa es que queremos creer que se puede vivir así. Vemos fotos donde la gente parece estar en ese estado de grasa inexistente toda la vida y no, no es así. Quizás fue una sesión de fotos súper productiva donde se sacaron fotos para llenar el Instagram por los dos años siguientes, quizás solo postean esos momentos donde están cercanos a ese "cuerpo de escenario" pero la gente no vive así. Ni si quiera ellos, los atletas, viven de esa manera. Entonces, ¿para qué carrizo tú vas a vivir así?


Y si tu decisión es hacerlo, pues dale, pero toma en cuenta que vas a tener que sacrificarte, buscarte una buena orientación -que seguro, barato no es- y dejar de lado otros aspectos de tu vida. Qué tanto valen depende de tus metas. Pero mientras más claro estés en lo que realmente cuesta alcanzarlas, menos difícil -porque nunca más fácil- se te va a ser el camino.

Fotos de Pixabay

lunes, 2 de abril de 2018

¿Es tu dieta muy extrema?



Hoy como cualquier clásico Lunes de Arrepentimiento, donde personas al rededor del mundo están empezando una dieta hoy-mismo-ahora-si-de-estos-kilos-salgo-ya-no-volverá-a-pasar y etc., es normal que muchas veces la determinación nos lleve a extremos. Es decir, que ese ímpetu por llegar a nuestras metas y  ver resultados, muchas veces nos vamos por el camino más extremo.

Muchos piensan que la dieta como tal tiene que ser una tortura y penuria y no wonder terminan por romperla una y otra vez, encontrándose en ese círculo vicioso de los extremos (el restrictivo y el del exceso). Pero muchos no ven las señales de alarma en sus planes de alimentación. Se niegan a ver si su dieta los está llevando por el camino de la privación. Y claro que hay señales que tu cuerpo te da sobre la realidad de tu dieta.

En Freelectics hicieron un listado interesante sobre esas señales que indican que tu dieta es demasiado restrictiva y que seguramente te llevarán al camino de resultados que no durará nada o que te impulsen a "romper" la dieta una y otra vez:

-Tienes cero energía y te mueres del sueño: muchos relacionan el caerse del sueño después de comer con almuerzos copiosos. Lo sé, he estado ahí. Pero cientos de personas están modo me caigo frente al teclado de la computadora cuando no son ni las 11 de la mañana. Claro que hay días en que puedes tener más sueño que otros, o que de verdad sean de esas jornadas de trabajo o estudio #matenmeporquememuero del fastidio. Pero la mayoría de las veces, ese sueño eterno durante el día se debe a que no estás comiendo lo suficiente. Si tu dieta no te da el combustible que necesitas para funcionar, es normal que ese carro no ande. Muchas de las personas que hacen dietas muy bajas en carbohidratos o calorías en general andan como alma en pena durante toda su jornada diaria.

-Tienes cambios de humor como quinceañera: yo sé que se ha hecho popular ese término de hangry (que viene de hunrgy: hambre y angry: rambioso) y seguro más de uno ha estado ahí. Pero la verdad es que el restringir tu ingesta calórica por largos períodos de tiempo puede afectar la "química" de tu cerebro. Eso hace que saltes de sentirte ansioso a molesto, a triste, desanimado y rematas con euforia en poco tiempo. Comer de manera balanceada ayuda a mantener tanto el azúcar en sangre como tus noveles de serotonina controlados.

-No duermes bien: ve sumando todas estas variables, sueño durante el día, cambios de humor y en la noche, no duermes bien. Si buen a mí me parece normal que cuando estás en un plan alimenticio no te atiborres de comida y quedes con el estómago relleno, el acostarse con hambre puede hacer que no descanses. Y no es que los ruidos de tu estómago te van a despertar. es que el hambre hará que estés más alerta, más estresado y menos en situación de descanso. Lo peor de todo es que cuando no duermes mucho, tu metabolismo se ralentiza y aumentan los niveles de la hormona Grelina que es muy linda ella y te alborota el apetito, haciendo esa sensación de hambre eterna, eso, eterna.

-Te quitaste un grupo alimenticio por-que-si: sean los carbohidratos, las proteínas o las grasas, el quitarte un grupo alimenticio, una categoría de comida sólo para conseguir ciertos resultados, difícilmente te puede ayudar a que mantengas un estilo de vida. Claro que ir quitándose el azúcar procesada puede ser una buena idea para algunos -yo realmente no lo hago- pero ya el quitarte las frutas "porque tienen azúcar" es como too much. Si no es por orden médica o porque de verdad te está cayendo mal algún alimento, no debes sacarlos de tu dieta a lo loco y sin orden.

-Vives pensando en comida: esto es un clásico de la dieta restrictiva, ven comida y peor aún, calorías "atacando" en todas partes. Si  el deporte nacional de tu cerebro es estar contando cuantas calores tiene ese sorbo de agua con esencia de limón que estás tomando, vives pensando en cuántas calorías comiste y cuántas quemaste, y el último pensamiento de tu mente antes de dormir no es una oración al Niño Jesús de las Mancuenas sino un resumen de tu ingesta calórica, quizás es hora de pensar que esta dieta se te está saliendo de las manos.
La idea de cualquier plan de alimentación –y ejercicio- es lograr hábitos que te acompañen de por vida. Y obviamente, vivir medio zombie por ahí no se parece a la vida normal de nadie (bueno, de los zombies pues). La verdad es que no tienes que irte a los extremos ni andar llorando por las esquinas. Un buen plan de alimentación seguro te hará ver resultados, quizás más lentos, quizás no dramáticos, pero igual ¿quien quiere tanto drama en la vida?