lunes, 2 de octubre de 2017

Cuáles son tus miedos?


Ayer me puse un poco filosófica a pensar sobre las metas que tenemos y los miedos. Y no hablo de "me da miedo El Exorcista" sino esos miedos que tenemos súper enterrados que ponerlos en voz alta duelen más que llevarte el dedito chiquito del pie con una mesa. Porque ser sinceros con nosotros es durísimo!

Porque hay cositas que tenemos metidas en nuestra mente que son las que de verdad no nos dejan avanzar.

- ¿Son los errores pasados? Es decir, ¿haz empezado un montón de veces una dieta y nunca la terminas? ¿Te da miedo caer en el mismo empezar no terminar? Te preguntas ¿por qué me pasa esto?

- ¿Ese mismo miedo de empezar y no terminar te da como vergüenza? Porque muchas personas, desde las más penosas hasta las más extrovertidas fijan sus expectativas en lo que la otra persona dirá de ellos. No tienes que ser una Kardashian que pone cada segundo de su vida en las redes para que te importe lo que dicen los demás. Puedes estar en el mercado, en la piscina o en la calle y piensas que la gente te mira a "ti". Y puede que ese miedo -el qué dirán- te bloquee de tus metas.

- ¿Tienes miedo a salir de tu zona de confort? Ok este suena medio trillado porque hay como 20mil post pendejos -lo sé, los he usado- que "los cambios suceden fuera de tu zona de confort". Y más de uno dice "yo sí, le voy echar más bola que Rambo" pero cuando le dicen, digamos "no comas queso" dicen "ahh no, es que YO NO PUEDO VIVIR SIN QUESO". Es un ejemplo, no es que estoy diciendo que el queso sea el culpable de tus rollos. Pero es esa actitud de "es que yo no puedo vivir sin" lo que si puede dejarte alejado de tus metas.

- ¿Te da miedo salir de tu rutina? Muchos de esos miedos los tenemos porque nos gusta nuestro juguito de piña y nuestra casita gris como dice el poeta David Summers. Y cambiarlo es muy difícil  porque es incómodo. Y decimos que estamos dispuestos pero no, no tanto.

- ¿Piensas que por qué tiene que ser tan difícil “para ti”? Es decir, te comparas, piensas en lo “fácil” que lo tienen otras personas y tú, pobre alma de Dios, la tienes más difícil  que Leonardo DiCaprio peleando con el oso en The Revenant.

Esas cositas son particulares, no tienen una solución simple de “post inspiracional de redes sociales”. Porque tú tienes que ver qué es lo que le molesta, qué es lo que te limita. Y si, tienes que ser sincero contigo y si, es horrible y maluco. Pero la verdad es que si superas ese miedo, si eres más sincero, si dejamos de pensar en lo que dirán de nosotros o lo que tienen los demás –que a ti te falta- el camino puede tomar otra forma.


Empieza ese lunes con este ejercicio a ver qué tal

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