lunes, 16 de octubre de 2017

Los cuatro fantásticos


Vamos a empezar con una nota positiva este lunes, pero no tipo Paulo Cohelo. De hecho es más fácil que eso. Vamos a empezar con un poquito, lo que sea de ejercicio. No es que esto va a hacer que quemes todo lo que te comiste el fin pero de verdad puede hacer que te sientas mejor.  Y si todavía lo dudas, mira estos beneficios que tiene "la vida activa" que me leí en Bodybuilding.com:

-Una vez que empiezas, es fácil volver: es decir, ¡en esta fiesta siempre estás invitado! Puede que anímicamente te pese la idea de volver a hacer ejercicio más que un matrimonio obligado pero la verdad es que tus músculos están ready to go. Efectivamente existe eso de "memoria muscular"  no es taaaaan difícil volver a hacer ejercicio. Claro, dale con tranquilidad para que te rinda ese cuerpo toda la semana.

-No necesitas de tantísimo ejercicio: mira, si lo que quieres es "estar en forma" la verdad es que NO necesitas pasar tres horas en el gimnasio, dos sesiones de cario, una de pesas y tres de patada voladora. Para mantener el corazón sano con 150 minutos a la semana tienes. Y de hecho esto te puede alejar de la Diabetes 2 y la tensión arterial alta. Para perder peso puedes ir aumentando ese número a 200 minutos semanales y ya dependiendo de tus metas tú ves dónde metes. Claro, aquí hablamos de estar en forma, nada de "voy a concursar en Bikini Fitness a final de mes".

-No es tan terrible formar el hábito: yo no creo en eso de 21 días, ni 30 ni un carrizo para formar un hábito. He visto gente que pasa 120 días sin digamos, fumar, y al día 121 agarran un cigarro igualito. Pero según el European Journal of Social Psychology hay gente que forma un hábito entre 66 y 254 días. ¿Te parece muy alta esa cifra? si sacas la cuenta de las horas y los días que haz pasado pegado en Facebook ¡te daría un veri veri del susto!


-El ejercicio te va a ser sentir bien casi inmediatamente: ok puede que al principio termines loco y sudado y digas "por qué a mí". Pero al rato, cuando pasa como ese sacudón, te vas a empezar a sentir bien. Entre las endorfinas y el juego mental de "bien campeón, lograste algo", una sesión de ejercicio de verdad puede levantarte el ánimo. Dime tu si eso no es lo mejor para empezar la semana.

lunes, 2 de octubre de 2017

Cuáles son tus miedos?


Ayer me puse un poco filosófica a pensar sobre las metas que tenemos y los miedos. Y no hablo de "me da miedo El Exorcista" sino esos miedos que tenemos súper enterrados que ponerlos en voz alta duelen más que llevarte el dedito chiquito del pie con una mesa. Porque ser sinceros con nosotros es durísimo!

Porque hay cositas que tenemos metidas en nuestra mente que son las que de verdad no nos dejan avanzar.

- ¿Son los errores pasados? Es decir, ¿haz empezado un montón de veces una dieta y nunca la terminas? ¿Te da miedo caer en el mismo empezar no terminar? Te preguntas ¿por qué me pasa esto?

- ¿Ese mismo miedo de empezar y no terminar te da como vergüenza? Porque muchas personas, desde las más penosas hasta las más extrovertidas fijan sus expectativas en lo que la otra persona dirá de ellos. No tienes que ser una Kardashian que pone cada segundo de su vida en las redes para que te importe lo que dicen los demás. Puedes estar en el mercado, en la piscina o en la calle y piensas que la gente te mira a "ti". Y puede que ese miedo -el qué dirán- te bloquee de tus metas.

- ¿Tienes miedo a salir de tu zona de confort? Ok este suena medio trillado porque hay como 20mil post pendejos -lo sé, los he usado- que "los cambios suceden fuera de tu zona de confort". Y más de uno dice "yo sí, le voy echar más bola que Rambo" pero cuando le dicen, digamos "no comas queso" dicen "ahh no, es que YO NO PUEDO VIVIR SIN QUESO". Es un ejemplo, no es que estoy diciendo que el queso sea el culpable de tus rollos. Pero es esa actitud de "es que yo no puedo vivir sin" lo que si puede dejarte alejado de tus metas.

- ¿Te da miedo salir de tu rutina? Muchos de esos miedos los tenemos porque nos gusta nuestro juguito de piña y nuestra casita gris como dice el poeta David Summers. Y cambiarlo es muy difícil  porque es incómodo. Y decimos que estamos dispuestos pero no, no tanto.

- ¿Piensas que por qué tiene que ser tan difícil “para ti”? Es decir, te comparas, piensas en lo “fácil” que lo tienen otras personas y tú, pobre alma de Dios, la tienes más difícil  que Leonardo DiCaprio peleando con el oso en The Revenant.

Esas cositas son particulares, no tienen una solución simple de “post inspiracional de redes sociales”. Porque tú tienes que ver qué es lo que le molesta, qué es lo que te limita. Y si, tienes que ser sincero contigo y si, es horrible y maluco. Pero la verdad es que si superas ese miedo, si eres más sincero, si dejamos de pensar en lo que dirán de nosotros o lo que tienen los demás –que a ti te falta- el camino puede tomar otra forma.


Empieza ese lunes con este ejercicio a ver qué tal