lunes, 11 de septiembre de 2017

Sigue este plan de acción


En estos días que he vuelto a la rutina, me han preguntado cómo hacerlo. Es decir, es fácil decir "párate y hazlo" pero nuestra mente no funciona a las órdenes dictatoriales así de rápido. Es más, parece que escondiésemos un cerebro de adolecente que dice "si por fuera" pero un rotundo "ni de broma" por dentro.

Las razones se me escapan. Fastidio, flojera, falta de motivación, sentido de preservación o un todo-de-eso-y-un-poco-mas. A veces por más que nos aprieten esos pantalones como para causarnos gangrena en algún miembro inferior, seguimos quietos como una foto esperando a la que la motivación llegue, mañana.
Pero el mañana llega y las excusas permanecen ahí, igualitas. Y ahí es cuando me preguntan, qué se puede hacer. La semana pasada les conté por Instagram un poco de mi vuelta al ruedo después de casi dos meses de fiesta (si, dos meses, si bien no fueron Spring Break la verdad es que ni hice las mejores elecciones e hice poquitísimo ejercicio). Y claro que la primera semana me costó. De hecho, hoy lunes me sigue costando (me duelen hasta las pestañas del entrenamiento mañanero).

Y muchos me dicen "claro, para ti es fácil" porque yo llevo años en esto y el "volver a la rutina" es parte de mi rutina. Es decir, asumo cuando me salgo y simplemente retorno. Pero el reconocerlo no lo hace más fácil, para nada. Pero si cada vez mi mente y mi cuerpo se prepara para lo que viene y aquí les dejo algunos tips que les pueden servir.

-Asume tus pérdidas (o ganancias). Los venezolanos decimos "asume tu barranco", es decir, no es el momento de excusarse ni pedir clemencia, ni yo no sabía, ni por qué a mí. Te saliste de tu programa/plan/dieta/entrenamiento y that's ok baby. Pero excusarnos y llorar no hace que la balanza diga "ok, te perdono, no engordaste tanto". Ya en mi caso que pasó más de una semana que llegué de viaje, ahora si me peso (no lo hago antes), me mido  y confirmo lo que los pantalones me estaban diciendo desde hace tiempo: engordé X cantidad de kilos. Y está bien. No se puede hacer más nada. Y no cambiaría ni un minuto de lo que me gocé en el viaje por unos gramos menos (bueno algunas birritas calientes que de verdad no fueron las mejores pero qué se hace, a lo hecho, pecho).

-Te planteas un plan de acción (como principiante). Esto siempre lo hago, y es que no empiezo a hacer ejercicio como Rambo huyendo de los malos. Es más, algunos entrenadores recomiendan volver al gimnasio como si estuvieses empezando de cero. Es decir, intensidad baja, poco peso, nada de 7 días seguidos en el gym. Porque lo que tenemos que evitar es ese pensamiento de "estos kilos me los quito ya" y montarse a hacer cuatro horas de spinning el lunes porque juras que te vas a ver de lujo el viernes y la verdad es que ese ánimo te dura como hasta el miércoles si es que. Poco a poco te va a ir mejor. Ey, te va a doler todo igualito, cuál es el apuro?

-Con la dieta, también. Hace tiempo le decía a mi hermana que yo no empezaba a limpiar mi alimentación la primera semana que llegaba, o el mismo día que me bajaba del avión. Porque no se, tengo otras cosas en la cabeza, ando despechada, lo quesea. Pero a la semana como que ando lista. Pero me alejo completamente de cualquier solución extrema tipo la dieta del jugo, del trocito de jamón a las 10 de la noche (en ayunas), el detox de jugo verde. Nada de eso. Como igualito de bien que como siempre pero si hago este detox (en el próximo punto)

-Hago este detox: aquí muchos se emocionarán porque van a jurar que les voy a dar una receta mágica de batido detox o una dieta o un cuento. Pero la verdad es que el detox que hago es mucho más fácil, dejo de comer pendejadas. Es decir, dejo de comer todo aquello que "me intoxicó" (pensando en que un detox es desintoxicarte de una sustancia). Si comí mucha papa frita, que lo hice, no papa frita. Si bebí mucho (que lo hice) no bebo. Si comí mucho dulce (que lo hice también) no como más dulce. Y así con todo lo que en la lista hice en exceso como sal y frituras. Y dulce he comido, pero no es el momento de desayunar con donas. Y la verdad es que no creo que todas esas cosas -grasas saturadas, masitas dulces, sodio, alcohol- sean el diablo  pero si me excedí, pues qué carajo, mejor parar un poco. Y eso es todo en el detox.


-Le das play. Esta es la parte más difícil y es lo que hablamos desde el principio. Y es la falta de ganas. Porque la verdad es que contra eso, que está en tu mente, es lo más difícil que tienes que enfrentarte. Pero no queda otra, tienes que hacerlo. Porque no hay nada, ni pastilla, ni pellizco que funcione. Muchas veces funciona es simplemente pararse y darle. Y como le estás dando poco a poco, poco a poco recuperarás las ganas. Se constante (y para eso ayuda también no gastar todas tus energías en el primer entrenamiento) y vas a ver que el martes puedes, que el miércoles también y de repente, ya es viernes. Eso es todo, no hay magia, simplemente vuelve a la rueda que tu cuerpo -sin que te des mucha cuenta- va a volver a la rutina sin tanto rollo.

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