lunes, 10 de julio de 2017

Daño metabólico


Como digo siempre, al metabolismo le echamos la culpa de todo. De los rollos en la cintura, de  lo rápido que engordamos, del calentamiento globlal. De todo. Muchos decimos que tenemos el metabolismo malo, lento y otros aseguran tenerlo "dañado". Si, porque al metabolismo lo puedes dañar gracias a tus malas prácticas.

Si bien el diagnosticarse con un "metabolismo dañado" es algo que hacemos al ojo por ciento -y por supuesto- dista mucho de eso, lo relacionamos con la poca habilidad de nuestro cuerpo a darnos resultados (en este caso de pérdida de peso) a pesar de nuestros mejores esfuerzos. Y por eso digo que muchas veces lo diagnosticamos al ojo por-ciento y habría que ver bien cuáles eran esos "reales esfuerzos" antes de decir categóricamente que nuestro metabolismo se daño.  De hecho, muchos profesionales del fitness advierten que no debemos utilizar el término a la ligera. Que hay varias etapas de este proceso (compensación metabólica, resistencia metabólica y finalmente daño metabólico) y que no todo el mundo está en la "tumba metabólica". Pero pongamos el caso que tú crees que estás en esa categoría.

En el Huffingtonpost asocian al daño metabólico con el "modo hambruna" (o starvation mode) que se refiere al fenómeno de adaptación a la restricción calórica por largos periodos de tiempo. Esto se puede dar o por comer muy poquito  o por tratar de aumentar el gasto calórico con mucho ejercicio o por los dos. En la industria del fintess utilizan mucho este término, sobre todo cuando hablamos de personas que se están preparando para competencias donde el régimen de alimentación es súper estricto, van quitando poco a poco más y más alimentos y aumentando la cantidad de ejercicio para poder aumentar las metas propuestas. Pero las cosas en vez de mejorar, se detienen o empeoran.


En Bodybuilding.com nos los explican así: tu cuerpo siente la perdida de grasa -que no es el estado más natural para él - y empieza a bajar la acción tiroidea para tratar de parar la pérdida de peso. Tú, como buen militante de la causa niveles-de-grasa-bajos dices nada, ahora tengo que cortar más la comida y aumentar más el cardio para perder más grasa. Terminas en una dieta donde cuentas las rodajas de pepino que te estás comiendo y haciendo como cuatro horas de ejercicio al día. Esto en vez de ser un éxito, por supuesto que es un fracaso. Tu tiroides vuelve a bajar sus niveles de acción pero ahora también la testosterona baja, sube el cortisol, te sientes cansado y en vez de ver resultados, empiezas a ver como tus músculos dejan de verse bien lindos y hasta tienes más grasita.

Y porque Niño-de-Atoche-del-Fitness pasa todo esto? Porque tu cuerpo sabe más que el pescado frito y se adapta. El busca la homeostasis. Es decir, ponle cualquier reto, cualquier cosa que no le parezca natural, y el va a buscar la manera de cómo regularse.

Entonces tú dices "es que yo no he participado nunca en una competencia de fitness" pero resulta ser que eres la reina de las dietas yo-yo. No te pierdes un reto-detox donde sólo respiras durante tres días o comes un caldito el día que te portas bien. La dieta de los tres días, el ayuno con el ojo cerrado, la dieta del pedacito de melón en ayunas a las 10 de la noche. You name it. Las has hecho todas. Esas típicas dietas que dan resultados efectistas de un segundo pero que la alegría no llega al medio día. Porque son las típicas dietas donde pones a tu cuerpo a pasar un hambre extremo durante unos días y pierdes peso por deshidratación. Pero como no hay quema de grasa de ningún tipo, el peso solito vuelve a donde se había ido (tu cintura).

Y qué pasa después? Que nos encontramos con personas que huelen un pan y engordan, que efectivamente pueden pasar meses haciendo dietas y no pierden ni la vergüenza o esos altletas que después de su competencia fitness con grasa corporal en menos dos, quedan hinchados como el muñequito de Pillsbury .


El Huffingtonpost también asocia estos síntomas con estos daños metabólicos:
-Exceso de gas
-Hinchazón
-Estreñimiento y / o diarrea
-Baja energía o fatiga
-Aumento del hambre y antojos descontrolados
-Edema  (retención de líquidos, especialmente en piernas o tobillos)
-Ansiedad y depresión
-Aumento de peso
-Pérdida de masa muscular
-Irregularidades o pérdida de los períodos en mujeres
-Inmunidad baja, resfriados recurrentes y / o prolongados
-Trastornos del sueño
-Cambios en el estado de ánimo

Por supuesto que esto suena malísimo y es más, suena a "más nunca voy a volver a ser normal". Pero como lo dijimos antes, tu cuerpo es más inteligente que tu. El va a buscar el balance. Pero tienes que darle una mano. Aquí es donde entra el término Reverse Dieting o reparación del metabolismo. Saschafitness hizo un video explicando todos lo que tiene que ver con este proceso  y lo pueden ver aquí. También, aplicar estas técnicas te pueden dar una mano:

-Paciencia y plantéate otros objetivos: ok, quizás no quieres escuchar esto pero ahora no es el momento de plantearte "seguir bajando de peso". El tener todos esos síntomas es básicamente una manera que tiene tu cuerpo de decirte que las cosas no van tan bien como tú crees y que tienes que parar un poco. Y para mí no es el momento de seguir luchando contra tu cuerpo por "perder más peso". Es el momento de decir "ok, esto no está funcionando, me siento maluco, así que debo parar".

-Come: claro que no hablo de irte a dar un atracón en McDonals sino de comer comida real. Vegetales, proteínas magras, grasas saludables. Es el momento perfecto de llevar todo al punto de partida donde las porciones son más generosas y menos restrictivas. Si todavía ni idea de cuánto comer de cada nutriente, hay calculadoras online que te pueden ayudar pero recuerda que tu meta ahora no es "perder grasa". Así que tienes que tener cuidado con esos cálculos. Para mí lo ideal es comer con tus calorías tipo mantenimiento (o hasta un poquito más). Si, puede que engordes algo pero recuerda que estás en etapa de reparación.


-Descansa: otra vez, como estás claro que tu meta no es perder más grasa, tu ejercicio no tiene nada que ver con eso. Olvídate por unas semanas de "día de piernas" o "Cardio HIIT". Camina, muévete, pero solo con la intención de que la sangre fluya en tu cuerpo. Quizás una larga caminata te ayude más a mantener tu mente calmada que 45 minutos de alta intensidad en el gimnasio.



Fotos
http://gph.is/1Cm9kyb
http://gph.is/1US2KZa
http://gph.is/194jDyd

No hay comentarios:

Publicar un comentario