lunes, 5 de junio de 2017

Esos últimos kilos que te quieren más que tu mamá




Esto nos ha pasado a varios. Estamos eternamente en la pérdida de esos últimos kilitos. Reconozco que he estado ahí, pero no sé si es la edad, cada vez le presto menos atención. O simplemente acepté hace un buen tiempo que este es mi peso (o mi talla, porque evito pesarme). Pero otros, siempre andan en eso.

Algunas de mis amigas puedo asegurar que su segundo nombre es "estos últimos kilitos". Y si quitamos los kilos de la vanidad, para muchas personas, sobre todo cuando están en un plan de pérdida de peso, la última parte es la más difícil.
Es decir, cuando el plan está bien diseñado, al principio todo fluye. Pero esos últimos kilitos te quieren más que novio feo, no te dejan pero ni porque los insultes. O como tu mamá (para ella siempre vas a ser el mejor del salón, no importa lo mal que te portes)

Y resulta ser que no es una percepción única. En WomensHealth justamente me leí un articulito sobre esto. Porque a pesar que parezcan pegados ahí con pega loca, quizás son algunas cosas que estás haciendo las que no te permiten let-it-go:
-No estás comiendo lo suficiente: si, como lo oyes. Ese afán tuyo de contar hasta los granos de arroz pueden ser la causa por la que no pierdes esas últimas libritas. No comer suficiente hace que tu metabolismo se ralentice, no que se acelere. Además, cuando te metes en el modo comer-como-pajarito, es más probable que tu cuerpo use tu preciado músculo (el mismo que te hace tener un mejor metabolismo y te hace ver de lujo) como fuente de energía. La solución? Evitar esas dietas de muy bajas calorías. Aléjate de ese extremo.
-Estas comiendo mucha azúcar añadida: lo que pasa con el azúcar es que muchas veces pensamos que está sólo en los dulces y golosinas, o esa cucharadita que le echas al café. Y mucha (mucha) de la comida procesada tiene azúcar añadida. Hasta la salsa de tomate. De hecho, en este artículo vas a ver una buena lista, para que estés pendiente. Pero la solución más rápida es alejarte de lo procesado y leer la tabla de ingredientes.
-Estás comiendo mucha sal: la sal como tal no es que te engorda, pero un estudio publicado en el The Journal of Nutrition dice que mientras más sodio, tu cuerpo no distingue mucho cuando ya comiste suficiente. Además, mucho sodio es más líquido retenido. Y si bien peso de agua no es grasa, puede que esas últimas libritas tengan más que ver con esto que con grasa que quemar.
-No comes mucha grasa: según la publicación, las personas que le dan de frente a una dieta baja en grasas tienden a comer más. Porque la grasa te ayuda a hacer la digestión más lenta, mantiene el azúcar en sangre más estable y esto te mantiene satisfecho por más tiempo.

-Sólo comes proteína de noche: ok, ya muchas personas entienden que la proteína es perfecta para alimentar el musculo. Y de hecho cuando estás perdiendo peso, por cada libra que se va, como dos tercios son de grasa y uno de músculo, nos explica la publicación. Y una manera de "mantener" ese musculito hermoso es comiendo proteína. Pero si tu idea es comerte sólo dos almendras durante el día, medio pedacito de queso y en la noche es que dices que vas a comer dos huevos porque es la cena, no le estás dando a tu cuerpo la cantidad de este macronutriente que tanto necesita.

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