lunes, 29 de mayo de 2017

Errar y volver a empezar


Yo lo reconozco, soy de las que les cuesta soltar. Me cuesta soltar la ropa que amo, aunque hayan pasado años desde la última vez que la he usado (tengo unas poleras que parecen unos trapos pero no puedo let-it go), me cuesta soltar los kilos cuando los gano (así sean dos, cuando me aman, me aman) y me cuesta soltar las ideas. Sean positivas o negativas, les doy vueltas y vueltas en la cabeza. Y particularmente las malucas tienen como voluntad propia, y se quedan en mi cabeza por años.

Hay gente que reconoce esto como el pensamiento rumiante, esa habilidad de darle vueltas a un pensamiento y no dejarlo, hacernos preocupar, darnos dolor de barriga. Y yo soy así. Hago una tormenta (interna) de un montón de mis miedos. Y si hablamos de los errores, adiós-luz-que-te-apagaste, soy la primera de las primeras que anda recriminándose por siglos por cosas que deberían haber quedado en el pasado. Pueden ser desde cosas que para otros son superficiales o quizás otros tantos los calificarán como graves. Pero reconozco que el peor juez y verdugo soy yo y me doy con todo en esa cabeza.

Y lo malucón es que esto no me ayuda a avanzar. Pero poco a poco he estado trabajando en eso, en aprender de ellos para no cometerlos más adelante (es lo justo, no?). Bueno, en el fitness deberíamos hacer eso. Porque este camino lamentablemente no es una guía paso a paso, es más prueba esto, dale la vuelta a lo otro, trata de encajar esto aquí y saca esto otro de allá. Y los errores están a la orden del día!

Pero si nos quedamos sumidos en ese pensamiento rumiante, en darle vueltas y vueltas y no movernos hacia delante, definitivamente no alcanzaríamos nunca nuestras metas. Porque los errores son parte del aprendizaje. En Greatist me leí un artículo sobre lo que puedes aprender de tus errores. Que lo puedes aplicar para let-it-go ese pensamiento rumiante y hasta para let-it-go esos kilos que te atormentan:

-Son nuestros mejores maestros: efectivamente los errores nos enseñan. Si tenemos la capacidad de analizar qué salió mal, podemos rectificar el camino. El meollo está en eso, en rectificar y no quedarnos "pegados".

-Te llevan a la acción: si te equivocaste es porque estás haciendo algo. Es decir, no estás inmóvil. Pensándolo en tu viaje fitness, si iniciaste un plan de alimentación y ejercicio y no funcionó, al menos estás haciendo algo no? Por qué no ver lo positivo en esto? Si lo mezclas con el otro punto, es otra llamada a acción, si analizas qué fue lo que salió mal, puedes volver a empezar. Fue que hiciste una dieta muy extrema y no conseguiste hacerla por tres días? Busca un plan que se acomode más a un estilo de vida, no?

-Te pueden hacer más inteligente: como te enseñan y te llaman a la acción, hacen que tu cerebro funcione. El auto análisis y la planificación necesita que te esfuerces en buscar una salida mejor. La publicación cita un artículo de la Association for Psychological Science: Para los individuos con una mentalidad de crecimiento, que creen que la inteligencia se desarrolla a través del esfuerzo, los errores se consideran oportunidades de aprender y mejorar. Otra vez, llevándolo al fitness, si te caes en el camino, te levantas y rectificas, puede que te tardes más en llegar a tu meta, pero lo que es un hecho es que vas a aprender algo en el camino.

-Muchos pueden revertirse: ese refrán de "todo tiene solución en esta vida" es real. Claro que puedes rectificar de tus errores. Puedes volver a empezar. No es aplicar la mentalidad de "a lo hecho pecho", pero si las cosas salieron mal, pues salieron. Puedes rectificar en el camino. Si hasta los peores tatuajes tienen solución, unos kilos ganados -o no perdidos- también!


En vez de quedarnos en el pensamiento rumiante, en la eterna recriminación por lo que salió mal, busquemos la salida, aprendamos y sigamos adelante. No dejes que los errores te definan, son parte de la naturaleza humana y aún así aprendiendo de ellos, nadie te salva de volver a cometerlos. Entonces por qué no aprovechar la oportunidad de empezar otra vez?

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