lunes, 23 de enero de 2017

Cosas que puedes empezar a cortar de tu dieta (y cuales comer más)


Si vas  a perder peso sabes que tienes que hacer cambios en tu alimentación. No hay otra. No hay manera de que sigas "comiendo igualito" y pretendas que el peso se vaya de tu cintura, no? Es que así comas "sano", algo tiene que cambiar.

Y muchas veces cuando se parte de cero es un poquito más fácil. Es decir, si tienes una gran oferta de comidas, es más fácil cortar y decir "bueno, eso no". Y partiendo de esto, en Prevention me leí justamente cuáles comidas tu nutricionista te va a decir que cortes, casi que antes de entrar a la consulta médica:

-Refrescos/sodas/bebidas azucaradas: aunque muchos lo saben, todavía hay un gentío que piensa "si es líquido no importa". Y si importa, y mucho. Porque esto es la manera más boba de gastar calorías. Los refrescos no son más que agua con azúcar (y un montón de químicos, claro está). Y los té, juguitos etc. no es que sean más bonitos. Dale la vuelta al potecito para que te des cuenta de la cantidad de azúcar que tienen. Y quizás tu nutricionista te dará técnicas para introducir más líquido en tu dieta, pero mi recomendación es que tomes más agua y te acostumbres a eso. No es tan difícil, pero tienes que formar el hábito.

-Cereales azucarados: si creciste en los 80, seguro veías las Zucaritas como "un cereal más". Total, seguramente a otros cereales le ponías un montón de azúcar no? Bueno, ahora sabemos que empezar el día con una bomba de azúcar es energía como para dos segundos y hambre segura al ratico. Estos cereales no tienen nada de fibra, lo que te hace mantenerte "satisfecho" por más tiempo. La recomendación -de la casa- es la avena. Más barata y versátil porque puedes mezclar con cualquier cosa. Y si eres del team "es que no quiero avena" pues te toca buscar los cereales que te "gustan", darle la vuelta, y ver en la tabla nutricional qué tanta azúcar y fibra tienen.

-Carnes muy procesadas: a mí me encanta el jamón de pavo y comer tocineta es un éxito. Pero no deberíamos hacerlo a diario y seguramente tu nutricionista lo sabe. Porque están cargadas de sodio, pero en cantidades industriales, que no es como lo mejorcito para tu panza. De hecho, según un estudio de la Universidad de Harvard, cosas como la tocineta, el jamón y las salchichas aumentan el riesgo de enfermedades del corazón en un 42% y en un 19% para la diabetes. Es decir, no hablamos de solo cómo te ves, sino cómo estás por dentro. Y es difícil -sobretodo cosas como el jamón- pero hay que proponérselo y comerlo de tanto en tanto.

-Grasas trans: estas son las grasas ultra-duper-procesadas que están en un montón de comida procesada. Aumentan tu colesterol malo y bajan el bueno. Un estudio de la McMaster University encontró que estas grasas están vinculadas a un riesgo mayor de enfermedad del corazón y muerte. Y como evitarlas? Bueno, cortando con lo súper procesado como pancitos, galletas, masitas, donas...

Claro luego viene la pregunta de "y qué como?" Porque la gente cuando le cortan la comida, sienten que lo dejan sin opciones. Pero la realidad no es tan maluca! No soy nutricionista pero lo que recomiendo que empieces a meter en tu dieta no es tan extremo:

-Más vegetales: esta es facilita pero es que es un éxito. Los vegetales además de proveerte de una gran cantidad de vitaminas y nutrientes de manera natural, están cargados de fibra que te ayuda tanto a mantener el hambre a raya, como a ir a número dos más easy brezzy (en serio). Y los puedes introducir desde el desayuno, almuerzo, cena y hasta meriendas.

-Proteínas más magras: y esto no es sólo comer pechuga de pollo hervida. Hay cortes de carne roja súper magros, pescado y hasta el cerdo tiene lo suyo.
-Carbohidratos que te llenen de verdad: esto es, con más fibra. Porque el carbohidrato te dará energía y la fibra, lo que comente con los vegetales. Desde tubérculos, granos, cereales integrales. No que te quedes con la idea de que todo es sólo avena y arroz integral.

-Grasas "buenas": a mí ya no me gusta estar dándole connotación moral a la comida. Ella no tiene la culpa de como tú te sientas para decir si es mala o buena. Te cae mal o no te funciona a ti. Pero en las grasas, si nos llenamos más de las monostauradas, polisaturadas y hasta algunas saturadas naturales (no hay que tenerle miedo a la yema del huevo), tu dieta va a ser un éxito de pérdida de peso y saciedad!


Y claro, por eso es que una guía, bien elaborada para ti funciona. Porque tu nutricionista te hablara de cómo mezclar todo esto, darle importancia a lo que te haga bien y te guste y hacerte un menú que puedas seguir y no te sientas como en un castigo eterno. Porque hacer las cosas obligadas es la receta segura para no lograr absolutamente nada!

Foto http://s3.amazonaws.com/spoonuniversi-wpengine/spoonuniversi/wp-content/uploads/sites/226/2016/05/adam-healthy-eating-gif.gif

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