lunes, 10 de octubre de 2016

Pilates: mitos y realidades


A veces me hacen preguntas sobre temas de los que sólo sé poco o que mi experiencia (porque me encanta echar los cuentos desde yo-lo-viví) es poquita. Y con el pilates pasa eso.

Y lo que pasa es que es una súper disciplina finísima, que por ser tan buena, muchos le ponen habilidades que rozan en lo mágico. Como al agua pues. Es buena, pero babies no es que va a curar el cáncer.

Yo hace años "hice" pilates, pero básicamente era poner unos videos -buenísimos btw- y repetir a duras penas lo que hacían las chicas en la pantalla (que siempre estaban gozando un mundo mientras yo sufría). Me gustó en su momento pero luego descubrí actividades que eran más hacia mi personalidad.

Entonces como muchos les gusta esta disciplina y unos cuantos andan en el grupo de los que piensan que si es tan buena, sirve para todo, me busqué a alguien que nos echará el cuento desde "aló". Es decir, completo y con detalles. Mi amiga Yuby Guzmán Savinelli  (nutriresmart en Instagram) es instructora de Pilates y aquí nos cuenta de sus ventajas (y mitos) de esta práctica deportiva. Y si, en este artículo ella toca el tema sobre la "pérdida de peso y el pilates". Así que si quieres saber más del cuento, lee completo esto:

El método Pilates, originalmente llamado Contrología, fue creado por Joseph Pilates, quien fue un niño enfermizo afectado por raquitismo y fiebre reumática, entre otras cosas. Su situación lo llevó a estudiar el cuerpo humano e investigar cómo conseguir fuerza en la zona del core (abdomen, lumbar y suelo pélvico) por lo que creó ejercicios físicos para fortalecer y tonificar los músculos sin aumentar su volumen. Más adelante, siendo prisionero de un campo de concentración inglés, desarrolló aparatos para ayudar a los pacientes en cama.

Cuando logró emigrar a Nueva York, se hizo popular entre coreógrafos  y bailarines, ya que su estudio se encontraba en el mismo edificio que varios estudios de danza y locales de ensayo. Su método ayudaba a los bailarines a mejorar su técnica y a recuperarse de las lesiones derivadas del entrenamiento intensivo. Con el tiempo, sus discípulos realizaron algunas modificaciones de los ejercicios originales pues, como dato curioso, Pilates creía que la columna era una estructura rígida y derecha sin movimiento.

Una clase de Pilates consiste en la realización de una secuencia fluida de movimientos con pocas o moderadas repeticiones y la práctica regular logra algunos beneficios para la salud como:
*Mayor fuerza del centro/core y estabilidad
*Mejor postura consiguiendo estilizar la figura.
*Mayor flexibilidad, agilidad, equilibrio y coordinación de movimientos.
*Previene y rehabilita lesiones del sistema músculo-esquelético sin crear impacto en articulaciones.
*Mejora la circulación sanguínea
*Mejora el estado de ánimo y disminuye el estrés mediante la respiración y la concentración ya que trabaja cuerpo y mente en conjunto.

Igualmente es importante saber que es necesario contar con profesionales, que puedan ayudar a realizar modificaciones, para casos específicos como personas con hernias discales o suelo pélvico muy tenso. Tampoco es recomendado practicar Pilates si tienes problemas de coagulación u osteoporosis muy avanzada. Ahora bien, existen varios mitos entorno a este sistema de acondicionamiento físico que me gustaría tocar:

Mito 1: Pilates es sólo para mujeres… ¡va a ser que no!, primero quien lo creó fue un hombre que logró mejorar su salud gracias a este sistema. Además, deportistas como LeBron James, Kobe Bryant o  Tiger Woods practican Pilates y tiene disciplinas deportivas distintas, así que todos pueden beneficiarse.

Mito 2: ¡Necesitas máquinas especiales! No, porque existen 2 tipos de Pilates: el  reformer que sí usa las máquinas y, normalmente, se realizan en estudios especializados. Luego está el Pilates tradicional o también llamado Pilates mat, porque se usa una esterilla y todos los movimientos y principios básicos de los ejercicios se realizan con tu cuerpo. También se han ido añadiendo elementos como rodillos, círculo mágico, pelotas, etc. que sirven para crear un poco más de desafío en la clase, pero lo más importante eres tú.

Mito 3: Pilates es sólo para mejorar abdominales. Sin duda, el core es el centro de una clase de Pilates, pero piensa que todo ese “poder central” también se transfiere al movimiento de las extremidades.  Así que una clase de Pilates es más que abdominales: allí aprendes a utilizar tus músculos para generar movimientos más atléticos, enfocas tu atención en cada ejercicio por lo que adquieres conciencia de tu cuerpo, realizas los movimientos con mayor control y fluidez… y todo esto mientras respiras.

Mito 4: ¡Pilates es buenísimo para perder peso! Pues lamentablemente no, incluso existen estudios entre la relación peso/porcentaje de grasa corporal y la práctica regular de Pilates y no arrojaron respuestas positivas. Por supuesto, Pilates puede ayudar de manera indirecta, porque al fortalecer el core, te haces más fuerte para levantar más peso en entrenamiento de fuerza, te haces más flexible y minimizas el riesgo de lesiones…pero no quema calorías de manera importante.


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