lunes, 15 de agosto de 2016

Happiness is the road


Me preguntaron hace un tiempito sobre la felicidad, y si la había encontrado haciéndome algún tipo de replanteamiento en mi vida, algún camino, una luz.

Hablar de la felicidad a mi me parece complicado, porque así como la belleza, está en el ojo de quien mire. Es decir, para mí la felicidad puede ser desde echarme a ver una serie de TV hasta mandarme un mensajito por whatsapp con mi hermana. Comerme un dulce o pollo a la parrilla. Hacer ejercicio o dormir hasta tardísimo. Escuchar a alguien contándome de su vida o sacarle una sonrisa. De todo, no puedo decir que haya una sola cosa que me haga feliz. Puedo decir que soy feliz eso si. Y eso no significa que ande todo el día con una sonrisa. De hecho hay momentos malucos que, como siempre, me hacen valorar más lo bonito y pensar que siempre, siempre, siempre "dudas que ayer eran montañas, son simples tonterías a la luz del sol".

Pero como no soy Paulo Coelho o Deepak Choppa para hablar de conceptos de felicidad, si lo puedo acercar a todo esto del finess. Porque justo en este camino, donde buscamos felicidad, la gente encuentra justo lo contrario.

Porque muchas personas se obligan a hacer algo que no quieren solo por buscar resultados. Y las cosas obligadas pueden volverse costumbre pero pocas veces "felicidad".

Veo -a diario- cómo la gente se obsesiona por la manera en que comen, lo que tienen que hacer de ejercicio, lo que no, lo que deben tomar  y ese montón de etc. porque quieren lucir de cierta manera. Y buenísimo, verse bien es una tremenda meta y claro que te puede hacer feliz. Pero si el proceso no te gusta, es difícil que llegues a ella.

Cuando veo mis post desde que empecé el blog veo que sí, siempre me ha gustado esto, todo el proceso, estar súper estricta y relajada. Pero me gusta el proceso. No hago cosas solo porque sean buenas o me acerquen a ciertas metas. Y es el ejemplo con los benditos abdominales marcados, se ven de lujo pero llevan demasiado esfuerzo -para mi gusto- y se que no me disfrutaría el proceso solo por la meta. Así que nada, mejor me quedo con mi grasita abdominal bien feliz yo. Sé que el yoga es buenísimo y me asombro cuando veo a gente doblada como un pretzel. Muchas personas sienten que llegan hasta cierto nivel de iluminación con eso. Buenísimo, a mi me llama cero contra por cero la atención y en cambio siento cierta iluminación haciendo otros ejercicios, me conecto conmigo, escucho mi cuerpo, lo disfruto. Y no, ahora no voy a probar el yoga "porque es bueno". Tengo poco tiempo y el poquito libre que tengo, lo quiero usar para algo que de verdad quiera hacer no?

Eso es para mi felicidad, en esto del fitness: hacer lo que quiero hacer y mantener mis metas claras. Si lo tuyo es comer torta y el ejercicio te causa alergia y malestar, pues bueno, esto no es para ti. Pero si vas a estar llorando por los pasillos porque quieres estar como Fanto pero verte como modelo fitness, tienes que buscar el camino que se te acomode. Tratando siempre que sea el más realista y menos obligado. Y recuerda que esa partecita, tus metas, tienen que ser reales y NO causarte frustración. Si hay llanto y no estás cómodo, olvídate que no vas a llegar a nada.


Y como dicen los poetas de Marillion, paa mi la felicidad no es algo ni un lugar donde llegas. La felicidad es el camino.

Foto http://media.soundsblog.it/M/Mar/MarillionHappinessIstheRoad.jpg

2 comentarios:

  1. Demasiado cierto lo que escribes aquí... (Y) me encanta lo que escribes y como lo escribes

    ResponderEliminar
  2. Perfecta definición de felicidad Clemen, el camino hacia aquello que nos mueve, que amamos, que nos inspira, allí está la felicidad. Gracias por compartir tu sabiduría, eres muy generosa! Te deseo felicidad, un fuerte abrazo !

    ResponderEliminar