lunes, 14 de marzo de 2016

Si tu dieta te hace (mal) sentir así...


En esto del fitness claro que hay gran parte de la gente que se acerca porque quieren verse de cierta manera. Es decir, quieren perder peso y saben que tienen que cambiar la manera en que comen y se mueven para poder tener ciertos resultados. Y eso está bien, aunque para mí no debe ser la única meta, porque es superficial y muchas veces la gente mal entiende cambio de vida con medidas extremas sólo por el resultado. Le pierden la vista al proceso, no lo disfrutan y todo eso suma para que cuando medio consigan lo que necesitan, manden todo para el carrizo viejo.

Y hay otra cosa que va más allá de cómo te ves, que es cómo te sientes. Pero no sólo de cómo te sientes de ego, sino cómo se siente tu cuerpo, con más energía, más ánimo, más fuerte etc. El que te veas bien es la cerecita del helado. Y por eso digo que cuando nos centramos demasiado sólo en el resultado externo, dejamos de lado el proceso y esa parte de sentirse bien, queda también en el olvido.

Y esto no tiene que ser sólo en el fitness. También hay muchas personas que llevan una vida digamos nada orientada a metas físicas, de esas que comen lo que hay sin prestarle mucha atención, y que más allá de no ver cambios (quizás no les interesan) no se sienten de 1000 puntos.

Y cómo saber que por ejemplo, nuestra manera de alimentarnos nos está llevando lejos de ese bienestar? Pues hay varias señales de alarma y en Womenshealthmag.com señalan que estas son las señales de alarma de que tienes que hacer cambios en la dieta:

No tienes nada de energía: si sientes que estás como muerto en vida todo el día a pesar que supuestamente descansas y comes bien, es obviamente una señal de que hay algo que no está tan fino no? Una de las razones podría ser que tienes bajos niveles de hierro, un mineral esencial que ayuda a transportar el oxigeno a través del cuerpo. Muchas personas sufren de anemia y ni lo saben. Una manera de solucionarlo es agregarle a la dieta comida alta en hierro como carne roja, cerdo, pollo, mariscos, granos y vegetales verde oscuro. Claro, NO debes autodiagnosticarte anemia, porque puede que lo que te pase es que te faltan otros nutrientes (como lo leeras el resto del artículo).

Tienes más cambios de humor que quinceañera con su periodo: suena duro, I know pero es así.  Y si no eres una chica de 15 años en esa situación, esos cambios de humor repentinos, de furia a llanto por ejemplo, pueden deberse a que no estás comiendo lo que se debe! (has hecho una dieta pasa hambre y odias al mundo? there you go). Para mantener el funcionamiento tanto de tu cuerpo como de tus hormonas estable, debes mantener el azúcar en sangre estable. Esto no es comerte un caramelo cada dos horas sino no bajar demasiado tu consumo calórico y que el plan de alimentación que sigas tenga porciones correctas de carbohidratos, proteínas y grasas.

No vas a numero dos: esto le pasa a más de una persona que cae en esas modas de "dieta súper proteica" y le teme hasta a las hojas de lechuga porque tienen como un carbohidrato por cada 10 millones de gramos (no es así, pero síganme la corriente). La fibra es esencial para que se muevan las cosas en el número dos. Y esto le pasa también a las personas que de dieta hacen nada pero comen todo el día comidas súper procesadas, que justamente no tienen fibra. Este compuesto lo encontraran en vegetales, frutas, legumbres y carbohidratos integrales. Por más que te parezca que ese pedazo de carne esta "fibroso" no es la manera de agregar más fibra a tu dieta.


Estás más triste que Dumbo sólo en el circo: sorry pero es que esa comiquita es lo más triste que hay en el planeta. Si te sientes así todo el día, revisa qué tantos carbohidratos estás comiendo. Las dietas muy bajas en carbohidratos pueden llevar a bajos niveles de serotonina  que es uno de los neurotransmisores relacionados con el humor. Como pasa con las dietas que no comes nada, quitarte por completo este grupo alimenticio puede llevarte a perder nos kilos (que no te emociones, muchos es pura agua) y sentirte que quieres pegarle hasta al Papa. Otra vez, aquí está la importancia de una dieta balanceada con cada macronutriente en su justa medida.

Foto  nenetus

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