lunes, 21 de marzo de 2016

Perder peso (y no recuperalo de verdad)


Muchas personas pierden peso y lo vuelven a ganar. Como dice el poeta James Hetfield: #SadButTrue. Pero hay otras que por x o y, no les pasa eso. Es decir, lo pierden y simplemente no lo recuperan.

Por mi experiencia, cuando veo que una persona pierde un montón de peso siempre recupera un poquito. Es decir, si andan en esos programas donde de verdad están súper apegados a su dieta y programa de ejercicios, donde normalmente al final las cosas se ponen un poco más rudas (porque tu cuerpo se niega un poco a los cambios) pero alcanzan su meta, es normal que aumenten uno, dos o tres kilos (dependiendo de cuánto estuvieron perdiendo). En el mundo del fitness eso lo vemos mucho en lo que es el "peso tarima" (cuando un atleta se prepara y termina una competencia) y el peso de cuando andan en mantenimiento. 

Eso está bien, porque es parte de incorporar a tu vida otras cosas que quizás te quitaste para la meta específica pero que no quiere decir que vayas a desterrar por siempre.

Estas personas, muchas veces mantienen ese peso. Las que no -también por lo que he visto- son aquellas que sólo preocupadas por el resultado, dejan de lado la formación de hábitos sólo para lograr algo y rápido. Son repetitivos con métodos extremos, se quitan nutrientes, hacen muchos maratones de ejercicio. En fin, un montón de conductas que no van a mantener en el tiempo.

Y es eso, el adquirir  conductas que su puedas mantener en el tiempo lo que puede hacer la diferencia. En Prevention.com me leí algunos tips de personas que mantuvieron su pérdida de peso, y aquí les doy una versión un poco notelocomas de ese cuento:

-Empiezan el día con una buena comida: muchas personas caen en no darle la alimentación correcta al cuerpo desde la mañana. Sea por comodidad (vamos a agarrar lo primero que encontremos) o porque piensan que se están haciendo un favor (este cereal "se ve sanísimo"). Pero comer sólo carbohidratos, tipo un muffin o un cereal, sólo te deja con esa barriga llena tres segundos, el azúcar disparada y el bajón en tres-dos-uno. Una mezcla de carbohidratos + proteínas (clásico huevos con avena) es un éxito. Y si lo tomas como costumbre, va a ser difícil que salgas de eso.

-Comen con conciencia: una vez que pasa todo el proceso de la "dieta" la idea es que hayas aprendido algo. No es que digas "este carbohidrato es bueno y este es malo" sino que entiendas cuál te puede beneficiar más. Por eso es que perder peso es más que seguir instrucciones, es conocer tu cuerpo en el proceso. Y si, hacer distinciones entre lo que te funciona o no en determinado momento, hará que esos kilos que perdiste queden de verdad en el pasado.

-El ejercicio no es una obligación maluca: y aquí vamos otra vez con la diferencia de quien hace un cambio sólo por el resultado y no por cambiar de verdad su vida. Si haces ejercicio sólo por la satisfacción de ver cómo te queda la ropa más ancha, pero de verdad odias al ejercicio, crees que vas a poder mantener esa rutina? Tienes que buscar algo que te apasione y que cuando lo vayas a hacer, sepas que es el regalo que le estas dando a tu cuerpo en ese momento, no un regaño.


-Planifican: el planificar también es un hábito: el hacer tu lista de  mercado, ver las opciones que te favorezcan, hacer un menú te hace la vida más fácil todo-el-tiempo, no sólo cuando haces dieta. Este es un habito que debes trabajar y reforzar. Tener siempre a la mano comida que te nutra, te satisfaga y además te guste, te hace la vida más fácil, no más complicada.

Foto original: Laura Nubuck

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