miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cómo tener un diciembre bien fit sin muchas lloraderas en enero



Si para muchos el 1ro de diciembre es como un llamado a la fiesta-alegre/de-aquí-no-paro-hasta-enero, después del 15 la cosa se pone más seria. Los niños salen del colegio, de la universidad, en las oficinas hay como fiestecitas todos los días, tu horario semanal cambia de "lunes de pecho" a "el martes a casa de la abuela que me hizo una torta y el miércoles fiesta navideña con los amigos del colegio". Es bárbaro porque creo que hasta aparecen amistades y familiares a los que no veías hace años pero ahora, con la excusa de la comida y el alcohol, no puedes dejar de ver.

Y claro, entre tanta fiesta hay igual una voz interna de "uy, en enero me sale dieta" que si bien no te quita la comida de la boca, a más de uno preocupa. Y si, les debe preocupar. Porque resulta ser que enero no es tan el mes de la dieta, o de la pérdida de peso como tal. Resulta ser que en un estudio realizado por el National Institute of Child Health and Human Development demostró que los adultos pesaban más en febrero y marzo que lo que pesaban en septiembre y octubre del año previo. Y en estos casos, el peso no se modificaba tanto para el septiembre siguiente. Ese es el clásico ejemplo del aumento de peso anual, que tiene distintas variables pero donde diciembre juega una partecita importante.

La solución es tan fácil como decir "no te vuelvas loco y no comas en exceso", pero si lerlo fuese tan fácil como hacerlo, no estarías leyendo este post. Así que te doy algunas técnicas que te pueden servir para medio mantener la fiesta -y el peso- en paz durante la época de celebraciones.

-Busca una estrategia: Yo he hablado de las malas estrategias para evitar los kilos de más, pero aquí te digo que busques alguna real y efectiva. Por ejemplo, yo balanceo mi ingesta calórica cuando sé que tengo una fiesta o cena. Hago todas mis comidas, pero quizás bajo un poco los carbohidratos complejos como granos y cereales en el almuerzo, como muchos más vegetales y me disfruto mi plato navideño de turno en la celebración que tenga.
-Se inteligente con el alcohol: No puedes ganar todas las batallas y la verdad es que el alcohol, es una de las que te hace perder más. Te deshidrata, está lleno de calorías vacías y además, te quita las energías para hacer ejercicio. Ni hablar si son cocteles o ponches navideños llenos de azúcar. Si vas a beber, vete por el vino, vodka con soda y limón, cerveza light, hasta champaña. Yo soy amante de las cervezas pero a mi me encantan las que son con plomo (es decir, las que tienen todas las calorías). Y sé lo que estoy ingiriendo y no me hago la tonta. El balance está en no tomarme nueve cervezas y comerme dos hallacas.

-Sigue moviéndote: Aquí es donde les digo que el alcohol si te empaña la fiesta y por lo que por lo menos yo, prefiero dejarlo para pocos días de la semana en las celebraciones (es decir, no tomo de lunes a lunes). Porque es importante que te sigas moviendo. Como es más difícil hacer tus horarios, yo recomiendo hacer rutinas más efectivas, tipo circuitos de pesas, cardio HIIT y por supuesto, meterle movimiento a cualquier momento el día. Esto es, subir más escaleras, estacionarse lejos, caminar más. Así como apilamos el ingenio y apretamos nuestros horarios para no dejar fiestas por fuera, pues busca un momento para hacer ejercicio.
-No abandones tus hábitos: Ok, comida tentadora hay en todas partes pero eso no quiere decir que tengas que comer hallacas 24/7. Si haces varias comidas al día, la mayoría debería estar llena de vegetales, carbohidratos buenos y proteínas. Es un buen momento para probar meriendas de batidos verdes (que en ningún caso deben reemplazar una comida) pero al menos te tomas un montón de tus vegetales diarios casi sin darte cuenta.

-Aprende a decir que "no": Es decir, en una cena come lo que de verdad te gusta y pasa en aquello que no mucho o te hace daño. Yo no soy muy amiga de la torta negra navideña, y la verdad es que a esta edad no creo que ofenda a nadie por decirles "no, gracias". Me salvo un montón de calorías que no necesito. Te da cosa que tu abuelita te mire con cara de que no la quieres nada? Pues sírvete una cucharada, así comes, un poco, y no ofendes a nadie.

-Piensa en lo que has avanzado: Muchas personas en esto del fitness piensa que como están en forma, pueden comer lo que quieran. Es decir, lo utilizan como una carta libre para hacer desastres. Pero tu pensamiento debería ser más hacia pensar en lo que has avanzado, en lo que has aprendido, y en algunos casos, lo que te ha costado. Y buscar el balance no es privarte, es disfrutar todo cuando toca. Disfrutar tu avena y vegetales, y también un pan de jamón.


Lo más divertido de estar en forma, de hacer ejercicio y comer bien, es conocerte, darte cuenta de lo que te sirve como de lo que no. La Navidad es un tiempo para disfrutar, pero no tiene que ser sólo excesos. De hecho, el estar sólo centrado en perder peso es un exceso. Es un tiempo de saber cuáles batallas gana un bando y cuales el otro, sin obsesiones ni remordimientos. Así puedes tener un diciembre bien fit sin muchas lloraderas en enero.

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