miércoles, 11 de noviembre de 2015

Signos de que estás llevando tu dieta al extremo


Cada día leo más artículos sobre gente llevando dietas y el ejercicio al extremo. Porque muchas personas confunden el fitness, bajar de peso de una manera saludable y hasta mantenerse con una competencia insana consigo mismos. Con ponerse metas poco reales y hacer todo lo que se pueda por un cuerpo ideal. Es decir, una tortura y sufrimiento terrible para poder entrar en esos jeans. Y si bien cuando tienes sobrepeso y malos hábitos, hay que hacer cambios que en un principio te pueden parecer incómodos, la verdad es que no debes tomar caminos extremos de privación. Con esto solo logras hacerle daño a tu cuerpo y de encontrar resultados, seguramente estos se te devuelven. Porque las medidas extremas no permanecen (prueben hacer la dieta de la limonada intensa toda su vida para ver qué tanto pueden mantener esos kilos perdidos).

A mí me hacen preguntas a diario que me asombran. Veo dietas de otras personas que dan susto y ni hablar de sus regímenes de ejercicio. Y para la gente de Womens Health alguno de los signos de que tu dieta es realmente extrema son cosas como estas:

Tomas muchísima agua al día: Con el cuento que el agua es buena, muchas personas están llevando las cosas al límite. Piensan que se lleva la grasa o que realmente necesitan cantidades industriales para perder peso. Si no tienes una indicación médica -puedo decirles que en mi caso por sufrir de problemas con la vejiga me recomiendan tomar mucha agua, pero no todos los días alcanzo a tomarla- tomarse más de tres litros puede ser un poco exagerado. Tu consumo también tiene que ver con factores como tu cuerpo, nivel de ejercicio, temperatura donde vivas. En este link pueden sacar un aproximado. Y el tomar agua sólo para "suprimir" el apetito, si bien puede ayudar a que no comas en exceso, no debe ser usada como supresor del hambre. Tomar mucha agua para pasar el hambre sólo disfraza los signos de esta y una vez que pase la "llenura" eres más capaz de comer desaforadamente lo que tienes al frente, por la falta de nutrientes. Conclusión: ni tan calvo ni con dos pelucas.

Te quitaste todas tus comidas favoritas por más de tres semanas: Miren, claro que hay que hacer cambios. Si tu dieta era la de la empanada, pizza y helado de tocino, no puedes pretender seguir comiendo igualito y bajar de peso. Pero el quitarse todo de manera radical, solo lleva al desmadre. Es decir, es más fácil que te desboques con tus comidas favoritas cuando las tengas al frente, porque no las ves nunca, que las comas con moderación sin pensar que el mundo se va a acabar. De hecho, aquí en Nashville conocí a una chica cuya madre era nutricionista y comentaba que en su casa no había tal cosa como "alimento prohibido", refiriéndose a los dulces y golosinas y que tanto ella como sus hermanos, crecieron sin sentir esa privación ni atracción por lo prohibido. Otra comentó que en su casa su mamá prohibía todo y que siempre esperaba ir a casa de las otras amigas (quizás la misma de la hija de la nutricionista) para comer hasta el cansancio lo que no podía en su hogar. Es decir, tienes que moderar el consumo de ciertos alimentos, cambiar radicalmente su frecuencia si los comías a diario. Eliminarlos de por vida, es una mentira.

Haces ejercicios todos-los-días: Yo amo ejercitarme pero sé que mi cuerpo necesita descanso. Y cuando le doy como si el diablo me persiguiera muy seguido, ahí mismo veo signos desfavorables en mi cuerpo. Mis articulaciones empiezan a doler, vuelven molestias que uno tenía olvidadas. Y si además esta rutina significa no descansar y sufrir, pues más te estás anotando donde no debes. Para ver avances tu cuerpo debe descansar. Y si no estás muy claro sobre que tan intensa es tu rutina, lee este post para que saques tu cuenta.

Tu dieta es de menos de 1200 calorías: A pesar que el consumo calórico depende en realidad en individualidades (Tamaño, nivel de ejercicio, composición corporal) una dieta sana no debería bajar de las 1200 calorías, siendo este número como "súper poquito hay Dios mío". Por debajo de eso estás empujando a tu cuerpo a modo de supervivencia, es decir, cuando se aferra a lo que tiene para sobrevivir. Si bien vas a ver resultados -que en su mayoría son simplemente deshidratación y no quema de grasas- es muy, pero muy fácil recuperar lo perdido cuando aumentas tu consumo calórico otra vez.


Te pesas todos los días: Por supuesto que cualquier rutina que te ponga en modo pánico no puede ser más que algo cercano a una obsesión que a un hábito sano. Quienes se pesan todos los días tienen en mente el terror de ver que los números subieron, la alegría si bajaron y la tristeza si permanecieron igual. Y lo peor es que los números de la balanza pueden variar hasta en el mismo día, dependiendo de cuánta agua hayas tomado, si fuiste al baño, lo que comiste o dejaste de comer. Si bien el perder kilos puede ser un indicativo de que vas por el camino correcto pero no la única manera de medir tu proceso (yo prefiero técnicas más reales y efectivas) debes tratar de pesarte una vez a la semana como máximo. Una buena técnica para que rompas con ese círculo vicioso de la balanza? Aléjala. No la tengas ni en tu cuarto ni el baño. Mantenla en la parte alta de tu closet, en una caja. Algo que implique trabajo buscarla.

Foto http://static1.1.sqspcdn.com/static/f/746362/22616654/1367636203340/When_Does_Cardio_Become_Too_Much_of_a_Good_Thing_0504133.jpg?token=6Fj47WGKdbS3a1i2XyuLVjrOOMQ%3D

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