lunes, 23 de noviembre de 2015

Como ir incorporando cambios (poco a poco) a tu plan de fitness


Cuando empezamos o nos estancamos en un plan, es hora de hacer cambios. Pero los cambios deben ser de poco a poco y les cuento por qué:  tienes que dejar que tu cuerpo -poco a poco- se vaya acostumbrando.

Esto viene del cuento de que no debes hacer todo de una vez. De ese afán de querer mucho para ver resultados más rápidos que sólo te dejarán en el cansancio. Como siempre lo digo, esto no es una competencia de velocidad, es una carrera mucho, pero mucho más larga. Y les explicó los dos escenarios.

Cuando estás comenzando: Mi consejo es ir incorporando cambios cada semana. Pero poquitos. Es decir, ve sumando cada semana un poco más de cardio. Unas repeticiones más. Un cambio en la alimentación. Si eres avanzado y estás "volviendo", puedes anexar un par de cambios a la semana (en micuenta de IG les cuento los míos). Si estas en modo "yo no sé ni cómo se escribe ejercicio y el agua me la tomo frita", ve poco a poco. Esto implica que tus metas no serán de dos semanas, ni de cuatro. Hablamos de más tiempo y poco a poco ver cambios. Si empiezas haciendo todo de una vez, 2 horas de ejercicio, quitándote todos los alimentos, HIIT todos los días, vas a terminar adolorido, cansado, malhumorado y si ves resultados, mucho más rápido vas a llegar a la meseta. Además si haces todo tu esfuerzo de una vez, no te quedará tela que cortar cuando las cosas empiecen a bajar de velocidad (y si, esto puede pasar, las cosas pueden bajar de velocidad). Y si bien muchos llegan a la meseta, con la técnica de incorporar pequeños pero contundentes cambios cada semana, cada cuatro o seis semanas cambios más contundentes -como el cambio de rutina de ejercicios, por ejemplo- puedes evitar esta temida meseta. Y no es que todas las semanas tienes que obligatoriamente cambiar algo. Puedes proponerte pequeñas metas hasta que sientas que ya tienes tu plan un poco dominado (no completamente, siempre hay que dejar algo de dificultad)

Cuando llegas a la meseta: Si a pesar de tus mejores esfuerzos llegas a la meseta, no desesperes. Si hiciste todo como debe ser -es decir, poco a poco, siguiendo un plan de alimentación acorde a tus necesidades, respetando descansos, siendo "feliz"- pero tu cuerpo se revela y te dice "hasta aquí llegue", pues también tienes que aplicar más cambios. Pero estos no tienen que ser absolutos ni tan extremos. Otra vez, ve haciendo cambios semanales.  Quizás si es el momento de subir ese número en las pesas. De cambiar de un split tradicional a hacer una rutina de circuitos. De incluir cardio entre descanso en tus pesas. De contar mejor los carbohidratos y ser un poco menos laxo a la hora de tus "escapadas". De  estar más pendiente de las preparaciones. De dejar un poco los dulces saludables o fitness que pueden estar más cargados de calorías de lo que piensas. De cambiar esas barras de proteína que parecen un postre por una comida más natural hecha en casa.

Y aquí está un punto  importante para los cambios: debes llevar control de ellos. Por eso les recuerdo siempre que el escribir durante tu proceso, tu diario de comidas, tu diario de ejercicios y también, tu diario de emociones te puede ayudar a llegar más rápido a tu meta. Si sabes de donde partiste, es más fácil saber dónde fallaste y por qué. Si lo haces todo a puro corazón, puede que te pierdas más en el camino.


Y no tomen el escribir y llevar control como una actitud obsesiva. El estudiarse te ayudará más a entenderte. Podrás ver porqué lo que le funciona a una persona no necesariamente te funciona a ti. Verás cuando las emociones son las que mandan y no el raciocinio. Si le pones mente y corazón al proceso, harás más divertido el camino.

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