miércoles, 21 de octubre de 2015

Limitaciones o excusas?


En esto del fitness no todo es ponerse a sudar, correr y levantar cosas pesadas. Hay un componente mental que es importantísimo para que podamos llegar a nuestras metas y que sin la actitud correcta, de verdad puede hacer más difícil la tarea. Porque vamos a estar claros, a pesar de tener el ego sanísimo -si, muchos lo tienen en demasía diría yo- cuando es la hora de mejorar nuestro cuerpo, de hacer cambios, de salir de nuestra zona de confort, somos nuestros peores enemigos. Nos decimos todas las palabras incorrectas en vez de darnos ánimo, los pensamientos negativos son los que reinan, no llegamos a cumplir las metas propuestas y esto nos hace caer en un espiral de frustración.

Y según Freeletics.com hay una línea que hay que cruzar entre las limitaciones y las excusas que nos ponemos. Porque si, muchas de esos pensamientos que sentimos en el cuerpo que no nos dejan avanzar, son en realidad excusas. Nuestra mente nos juega diciéndonos las frases incorrectas y al final, nos las creemos. Este es un ejemplo de algunas de ellas:

No puedo hacerlo: Cuántas veces ha pasado eso por tu cabeza? Si de verdad no tienes una limitación física, es decir, alguna lesión, problema físico, enfermedad que te impida moverte, todos podemos hacer algo. Claro que tienes que buscar una actividad que vaya de la mano con tus requerimientos y tus metas tienen que estar orientadas a eso. Porque mucha de esa frustración viene justamente de ponernos metas irreales. Es decir, decimos que no podemos correr porque pensamos en un maratón cuando todavía no hemos empezado ni a caminar dos pasos. Si tenemos un poquito claras nuestras metas, es más fácil quitarnos el "no puedo" de la cabeza.

Para qué tanto esfuerzo: Yo si digo esto, y mucho, cuando la gente se obsesiona con cuerpos irreales, abdómenes sin grasa, perder esos benditos últimos kilos que quizás no tienes por qué perder. Pero para mí no es una excusa real cuando hablamos de simplemente ponernos en forma. Es decir, claro que la vida es para disfrutarla, pero el ejercicio, el tener músculos y resistencia cardiovascular que te harán tus tareas más fáciles es parte del disfrute. El cansarte cuando caminas, no tener nada de energía al final del día, no poder agacharte a recoger algo, o simplemente sentirte mal cuando te ves en el espejo, no tiene que ser "es que yo disfruto la vida". El fitness puede ayudarte a disfrutarla más.


Sólo esta vez: Muchas veces este "solo esta vez" se puede volver un eterno "más nunca". Es decir, me parece importantísimo que escuches a tu cuerpo, que entiendas que como el ejercicio no es una tortura, no tienes que morirte cada vez que entrenas. Que el ejercicio es un regalo que le das a tu cuerpo, pero no un regaño. Con eso en mente, es fácil saber cuándo debes parar y cuándo seguir. Pero si el parar se convierte en una pausa de dos años, no estamos hablando de "una vez", eso es que no has internalizado lo que puede hacer el ejercicio por tu vida en general (el punto anterior). Y esto es de suma importancia al principio, porque para que tu cuerpo se acostumbre tienes que entrenar a tu fuerza de voluntad. No dejes que la parte negativa gane.

Foto stockimages

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