martes, 27 de octubre de 2015

Cuando las hormonas nos juegan en contra (y que hacer para ganarles la batalla)



Yo ya les he comentado sobre las hormonas y su importancia en todas las funciones de nuestro cuerpo. También sobre cosas que hacemos que pueden volverlas un poquito locas -como dietas extremas- y que pobres, para tratar de volver a la normalidad nos hacen pasar las de Caín (ellas también las pasan mal)

Y en esos desbalances hormonales podemos ver cómo nuestro cuerpo se revela. Es decir, nos da señales de que las cosas no están bien y que hay que buscar la manera de volver a estar lo más estables que se pueda. Y una de esas maneras de "revelarse" y que podemos ver fácilmente es cuando las hormonas no nos dejan perder peso o peor aún, nos hacen ganar kilos que no queremos.

Justamente me leí en Prevention un artículo sobre cómo nos juegan en contra las hormonas en nuestros planes de pérdida de peso, pero como todo no  puede ser malas noticias, también nos cuentan qué podemos hacer para tratar de mantener la fiesta en orden.

-Andas malumoradamente hambriento: Yo medio vivo así cuando me da hambre. En la mañana es como peor. Pero es que para mi pasar muchas horas sin comer es un No-no. Pero a muchas personas es de verdad un issue, se vuelven como rabiosas y hasta los conejitos blancos te producen odio. Has pasado por eso? En ingles le dicen "hangry" (hunger+angry) y esta mala combinación se debe a un bajón en los niveles de azúcar en la sangre -hipoglicemia- y un bajón en la serotonina, que es la hormona que controla nuestro humor y que se suelta en el cuerpo cuando comemos carbohidratos. Claro, no vayas a pensar que la solución sería entonces atarugarte con una dona. Lo mejor es optar por una porción de grasas saludables y carbohidratos ricos en fibra. Esto puede ser desde tortas de arroz integral con mantequilla de maní o aguacate/palta o una porción de almendras con una manzana, que es una fruta cargada de fibra (y con ese dulcito que te mata las ganas de comer algo).



-Llegas a la meseta: La meseta en la pérdida de peso es más común de lo que la gente piensa por muchos factores de los que ya hemos hablado. Y si bien también les he dado algunas técnicas para salir de ese bajón, hay una parte hormonal a la que tenemos que prestarle atención. Cuando estamos a dieta y hacemos ejercicio, ponemos a nuestro cuerpo en un estado de estrés. De hecho hasta nuestra actitud le pone un poco a la mezcla porque nos desesperamos por llegar a nuestras metas. Y cuando la cosa está súper cercana a lo que queremos llegar, pues se hace más difícil (si no estamos hablando de los kilos de vanidad). Y aquí es cuando entra en juego el cortisol. Esa hormona asociada al estrés que es la responsable de decirle a las células de grasa que suelten el azúcar almacenado como glucosa al torrente sanguíneo. Cuando llegas a la meseta, puede ser también porque el cortisol ha dejado de mandar ese mensaje a tus células adiposas y quemas menos grasa acumulada como energía. Para que el cortisol no te juegue en contra, trata de comer más porciones de vegetales verdes en cada comida. Estos ayudarán a tu hígado que reciba glutathione, que ayuda a desglose de estrógeno y a  mantener el cortisol de buena forma en su trabajo.

-Tienes el síndrome del hambre eterna: Yo he estado ahí, pero muchas veces sé que es por fastidio, por ansiedad o por cualquier otra razón que no tiene que ver con desbalances en mis nutrientes (es decir, sé por dónde viene la cosa y casi siempre no es de la barriga). Pero muchos sienten en realidad que tienen un hambre eterna. Y esto es por la hormona gerlina (que en inglés se escribe Gherlin y es muy parecida a los Gremlins, esos personajes come lo todo del cine). Esta hormona es producida en tu estómago pero cuando este está vacío o estás restringiendo calorías de manera severa, la hormona viaja de tu estómago a tu cerebro para decirle que tienes hambre. A este gremlin lo puedes controlar fácil una vez que comes pero hay ciertas comidas que te pueden ayudar a controlarlo mejor que otras. Una mezcla de proteínas magras con carbohidratos complejos es mucho más efectivo que una porción de grasa saludable. Cuando andes en esos ataques de hambre eterna aléjate de comidas grasosas y azucaradas como chips, helado, donas, dulcitos, galletas, ustedes entienden.




-Estas demasiado tentado por un plato de nachos: La leptina es la hormona que te dice que ya comiste bastante y andas feliz. Cuando tu leptina está en alto puedes enfocarte en hacer cosas que necesita concentración, organizar, estudiar. Es un éxito. Pero cuando está bajita andas pensando "pizza, tacos, nachos y queso", porque cuando decimos que esa comida es "adictiva" es porque las comidas saladas (y las dulces) inhiben la leptina. Entonces, cómo controlarla? Si estás haciendo al menos 30 minutos de ejercicio al día vas por el camino correcto pero puedes ayudarla más comiendo una taza de vegetales antes de las 10 AM. Los vegetales están llenos de fibra, vitaminas y antioxidantes que ayudan a combatir la inflamación que interfiere con la producción de la leptina.

Fotos
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