lunes, 14 de septiembre de 2015

Ya llegué a mi meta, ¿ahora qué hago?


En este mundo de tratar de ponernos en forma uno puede sentir que es una tarea eterna, que no se termina. Y hay un poco de razón en ese pensamiento, porque si bien el trabajo duro está cuando estás en pérdida de peso, con un plan de alimentación y ejercicios bien diseñados, y que si este se logra de manera inteligente crearás hábitos que puedes aplicar en un estilo de vida más relajado (y es de lo que siempre hablo en mi cuenta de IG, comer por objetivos o comer sano y divertido y ya), hasta cuando comemos "sano y relajado tenemos que tener los ojos abiertos y un plan de acción.

Porque muchos no logran esa etapa de consolidación de hábitos. Hacen "dieta" sólo para ganar la pelea, como una tortura y una obligación y por eso es muy fácil volver a hábitos viejos cuando suena el timbre del colegio y decretan "vacaciones". Es que si igual tienes totalmente internalizado los hábitos, es facilito salirse del carril, ser demasiado complaciente, consentirnos demasiado a nivel de alimentación y ponernos encima los kilos que tanto nos costó perder.

Y es que en esto tenemos que tomar en cuenta varios factores:
-Cuando terminas un plan de alimentación para perder peso/perder grasa, llegas a un punto que puede ser el más bajo de tu espectro de peso. Es decir, si te esforzaste muchísimo, y llegaste a tu objetivo, puede que estés en la parte más baja de tu peso. Y ese peso quizás no es el que te va a acompañar el resto del tiempo. Esto se ve también en competidores de fitness: el peso de "escenario" no es real. Es como lo más extremo que pueden llegar. Y si bien un plan sano de pérdida de peso para el ciudadano de a pie no tiene que ser tan duro como el de un competidor, si puede que sea el más bajo y cuando se pase ese punto, hay que buscar el peso de "estabilización".
-Cuando terminas un plan de alimentación para perder peso/perder grasa, tienes que buscar un plan de estabilización. Y es lo que siempre nombro como ya comer sano, comer normal, menos estricto, más relajado. Lo ideal es que en esta etapa igual sigas haciendo elecciones inteligentes (Digamos preferir el pan negro al pan blanco, no comer en exceso alimentos con azúcares agregados), pero sin tener que medir absolutamente todo, quizás dándote más gustos, disfrutando más el camino.
-Tu plan de ejercicio también cambiará. Es decir, si estabas haciendo ejercicio 6 días a la semana, ahora puedes hacer 4 o 5 y mantener tu estado físico. Pero debes entender que la actividad física sigue siendo parte de tu vida. Si la dejas de lado, es porque no internalizaste lo importante que es para tu salud (y claro, para tus rollitos)

Entonces, cuando ya tienes clarito estos puntos, cómo pasas a la vida "normal"? Cuánto es demasiado extremo y cuando es demasiado laxo? Esas son preguntas normales que se pueden hacer. Porque no es una línea totalmente definida, y puede variar para cada persona. Si estás trabajando con un nutricionista y un entrenador, seguramente te darán las herramientas para la transición. Y también puedes ser proactivo y hacer estas tareas:
-Busca tu consumo calórico de mantenimiento: Como te conté, quizás ese último peso después de 12 semanas más fiel que un perro callejero a tu plan no es el peso que vas a conservar. Porque cuando calculas tu consumo hay un consumo para pérdida de peso, para ganancia y para mantenimiento. Puedes buscar alguna calculadora online y recuerda que lo más importante es que mientras más factores tome en cuenta (como porcentaje de grasa, nivel de actividad) tus cálculos serán más precisos.
-Mantén los hábitos con nuevas recetas: Yo no soy muy cocinera pero no podemos negar que hay mil y un recetas divertidas y sanas en este mundo del fitness. Como puedes jugar más con tus macronutrientes, puedes jugar más con las recetas y acomodarlas a lo que tu cuerpo requiera
-Prueba nuevas actividades físicas: A estas alturas sabes que el ejercicio es un must, pero no es una tarea. Ya no tienes que pensar sólo en entrenar tal grupo muscular "porque te toca". Si sigues con un programa de musculación dirigido pues finísimo. Pero también puedes probar otras cosas, ejercicios total body, aluna clase de crossfit. Esto hará que tu amor por el ejercicio no decaiga. Recuerda que actividades hay miles, solo tienes que ponerte a averiguar cuáles se acomodan a tu cuerpo.
-Relajarte: Esto no lo digo a nivel de alimentación. Sino mental. Muchas personas cuando terminan un plan de alimentación están fijadas sólo en sus objetivos (perder peso) y esto, para muchas es una fuente de estrés. Es hora de dejar esos objetivos de lado y pensar en el objetivo general, que es estar sano, activo y tranquilo. No llegaste a tu peso después de 12 semanas? Puede pasar. Hay personas que necesitan 24 semanas, otras un año completo. Pero cada cierto tiempo es importante tomar una pausa y pensar en que las metas a largo plazo son exactamente a largo plazo. Y por eso más tranquilo debe ser el camino.


No estoy diciendo que el plan de mantenimiento es echarte al sofá y hacer la dieta de la pizza. Es disfrutar de lo que lograste. Y si, quizás luego empieces otro plan porque tus objetivos cambiaron (ahora quieres sacar más músculo, quieres correr un maratón, etc.) y si haces todo como debe ser, la transición se acepta de manera más natural y sin obsesiones. Como siempre, cuando entendemos que no es una carrera rápida es más fácil que internalices los cambios y dejes de pelear sólo por llegar a la meta y de verdad puedas disfrutar el camino.

Foto https://periodismoenconstruccion.files.wordpress.com/2014/06/ahora-quc3a9-hago.jpg

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