jueves, 30 de julio de 2015

Y ahora, cuánto ejercicio tengo que hacer?


La importancia de todo plan de pérdida de peso es poder lograr cambiar y formar hábitos. Es decir, quizás algunos pensaran que lo divertido es sólo ver cómo los números de la balanza cambian y los pantalones quedan cada vez más holgados. Y claro que sí, eso es divertidísimo. Pero más allá de esa sensación de "que bien me veo" tiene que estar también la de "que bien me siento" y que venga a la vez sumada con "así me quiero sentir toda la vida".

Lo que pasa es que si no se forman hábitos duraderos, esos logros son efímeros. Porque pregúntele a una persona que le haya costado perder peso, qué tan fácil es volver a engordar. Y la respuesta es: facílisimo. Y si los hábitos no cambiaron, volver a las andadas es justamente, fácil.

Y si bien para muchos el ejercicio se vuelve algo fundamental, porque entienden que cómo se ven es sólo el reflejo de cómo se sienten por dentro, para otros no es tan fácil. De hecho, se les sigue haciendo más fácil comer lechuga que levantar una pesa. Entonces, qué se hace en estos casos?


Fuese divertidísimo que te dijera "ah no, no le pares, no hagas más nada y échate a dormir" pero no. El ejercicio debe formar parte de tu vida. Y para mantener ese cuerpo rico y apretadito pues mucho más. Claro, si estuviste en un plan completo, 12 semanas pegado seis veces a la semana, claro que puedes descansar. Pero el bajar la intensidad no quiere decir abandonar el barco.

Aquí te dejo estos  tips que puedes poner en práctica para que mantengas la forma sin que tengas que sentirte en maratones de ejercicio diariamente:

Mantente activo también durante el día: Bajar la intensidad en el gimnasio no quiere decir que pases el resto de la semana como mi gato Fanto. Trata de seguir con un nivel de actividad alto. Esto quiere decir que subas más escaleras, trates de caminar de 25 a 30 minutos al día (puedes dividirlo en tres tandas si se te complica una), estaciónate lejos, muévete más. Esto hará que tu metabolismo al menos se mantenga activo.

Trata de hacer ejercicio al menos cuatro veces a la semana: Yo recomiendo -si estás en un plan de pérdida de peso- hacer cinco días, seis si puedes y tomarte un día de descanso. Yo amo el ejercicio y hago cinco días sin problema. Pero si todavía no sientes que es lo tuyo, hazlo al menos cuatro veces a la semana. Esto te ayudará no sólo a  mantener la forma sino a trabajar tus músculos que hay que consentir así no quieras. Ellos son un poco ingratos y si no los estimulas, se van de paseo. Por eso en estas visitas al gimnasio debes hacer pesas y cardio para mantener tu corazón sano.

Busca una actividad que ames: Esto es clave. Si esas idas al gimnasio son en pura sufridera, no wonder por qué todavía no te sientes a gusto con ninguna actividad. Busca algo, una clase, un video, un amigo que te empuje a correr y digas "guao que divertido". Porque en eso está la base de la fidelidad. Yo era súper mala en física en el colegio y por supuesto que pensar en hacer algo relacionado con la física a nivel profesional me daba toda clase de nervios. Es decir, ni de broma lo iba a continuar después de bachillerato. Es lo mismo con el ejercicio, no agarres el que más se parece a tus clases de física o química o lo que sea porque se te hará muy difícil continuar.



Y si eres de los que le agarraste el sabor al ejercicio, pues felicitaciones. Seguramente seguirás practicándolos, algunas veces con más intensidad, a veces con menos. Algunos días no te querrás levantar de la cama y otros días, querrás correr por horas. Porque cuando te muerde el gusanillo de la diversión y las endorfinas, es difícil dejar ese vicio.

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