martes, 9 de junio de 2015

Cómo pasar la meseta


Seguramente si andas pendiente de mejorar tu cuerpo, perder peso, quemar grasa y esos etc. del fitness llega un momento donde sientes que a pesar de tu mejor esfuerzo, las cosas se paralizan. Sigues dándole duro en el gimnasio, comes bien, tomas agua, descansas pero nada. Los números no se mueven. Andan ahí, igualitos.

Esto es lo que se llama la meseta o plateau de pérdida de peso. Y es justamente lo que su nombre indica, un lugar plano donde no hay subidas ni bajadas. Y si tu objetivo era mantenerte sano y fino, listísimo, uno diría que llegaste a él. Pero si no es ese, si quieres más, por supuesto que te sientes estancado, y frustrado.
Pero no es algo eterno. La meseta es simplemente un llamado a apretar las tuercas, a cambiar estrategias, a volver a enamorarte del plan. Y aquí te digo las estrategias que puedes usar.

Primero, revisa tu plan. Esto es importante porque muchas personas dicen "yo quiero perder peso y por eso como sano", que está genial, pero la verdad es que comer sano lo debes hacer todo el tiempo, independientemente de tu objetivo. Si quieres un objetivo preciso  (perder peso, quemar grasa, ganar masa muscular) debes tener un plan preciso para eso. Si no lo tienes, si comes sano intuitivamente, quizás es hora de que aprietes. Es decir, que te busques un plan donde manejes los macronutrientes directamente hacia tus objetivos.

-Usar el método del zig zag o Carb Ciclyng: Esto es simplemente subir y bajar calorías o macronutrientes dependiendo de tus objetivos. Por ejemplo, los días donde entrenas duro con pesas y sesiones de cardio intensas, subes tu consumo de carbohidratos y/o calorías. El día que haces sólo cardio bajas un poco los carbos. El día de descanso los bajas más. Tom Venuto tiene información muy buena sobre este método. Y  Chris Powell  también habla de Carb Ciclyng en este artículo. Lo importante es que para esto tienes que tener un plan ya definido, saber tus "números" (tus macronutrientes) y entender que son parte de un contínuo. Es decir, no vale hacer tres días de Carb Ciclyng y cuatro de comer sin restricción.

-Cambiar tus ejercicios  y/o subir la intensidad: Yo siempre digo que el cuerpo se acostumbra a todo, y a lo bueno más. Y el ejercicio es un ejemplo de cómo te puedes acostumbrar a lo bueno. Porque al principio te puede costar un camión pero al rato, así todavía estés jadeando, tu cuerpo dice "nada, este baile me lo sé". Y no digo que se acostumbre de día a día, es un proceso. Por eso es bueno cambiar de entrenamiento cada 4 o 6 semanas. Prueba otros movimientos de pesas, súbele el peso a lo que ya levantas, prueba un cardio más intenso. Si por ejemplo venías haciendo cardio tradicional, estático, incluir dos sesiones de HIIT pueden hacer maravillas para arrancar -de nuevo- los motores. O cambiar tu rutina de pesas por unos entrenamientos metabólicos, o unas clases de crossfit. Subirle la intensidad, claro, de acuerdo a tu nivel de fitness. No puedes cambiar de una clase suave de zumba a un bootcamp para avanzados, no?


-Tómate un descanso: Suena un poco raro si estamos hablando de fitness y pérdida de peso, pero si, muchas veces tenemos que tomarnos un descanso. Pero esto aplica para aquellas personas que ya llevan meses en un plan de entrenamiento. Es decir, si ya llevas 12 o más semanas en un plan real -con alimentación y ejercicio dirigido, no a lo loco- unos días de descanso le servirán a tu cuerpo como de receteo. Como un spa sin gastarte un duro. Ojo, no digo que en este descanso sea echarte en el sofá a no hacer nada más que comer hamburguesas. No. Sigue con tu alimentación saludable. Camina, da una vuelta, pero tómate una semana de olvidarte de todo. Luego volverás con las pilas súper recargadas!

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