miércoles, 27 de mayo de 2015

Focus mental para tus entrenamientos matadores


Han pasado por un entrenamiento de esos que dices "por favor, termínate ya" y no porque sea fastidioso, sino porque sientes que tu cuerpo no da más? A casi todo el mundo le pasa. Desde la persona que está empezando y le cuesta mucho, hasta aquel que está ya súper entrenado y se desafía cada día más con sus entrenamientos. Yo he estado en ambos lados del espectro. Y de hecho, hasta en el lado "de arriba", cuando uno prueba un ejercicio nuevo siempre hay un poco de esa sensación de "ay no por favor, paren esta tortura".

Cuando hice la primera vez una pirámide de Freeletics me pasó, y como ellos saben que sus entrenamientos no son para los débiles del corazón, escribieron en su blog un artículo sobre cómo pasar esos momentos difíciles del entrenamiento. Claro, aquí no vas a encontrar nada como "para y relájate" así que prepárate para lo que viene.

-Escoge un mantra: Suena como si te estuviese hablando de yoga pero no, también aplica para el entrenamiento más duro de tu vida. La verdad es que muchas veces tu mente se vence primero que tu cuerpo, empiezas a decir que no puedes, basta ya, me duele mucho, estoy cansado, ay no, hasta que definitivamente ay no y paras. Utilizar un mantra, algo que te impulse a seguir te va a ayudar. Puede ser desde algo simple como "si puedo" o una palabra mágica que te ánimos (espacio en blanco para que coloques la de tu elección). Vas a ver que ese "ay no puedo" se puede transformar en cinco o diez minutos más de tu entrenamiento más fuerte.

-Tú no eres el único: Como lo dije al principio todos, todos, toditos sufren con los entrenamientos. Desde la persona que se decidió a correr 2 kilómetros por primera vez en su vida hasta el atleta que está terminando su 9no maratón. Tu eres uno más del grupo de los que se están esforzando, de los que dicen que si pueden. Y recuerda que la resistencia es un músculo que también se entrena. Puede ser mejor y mejor con el pasar de  los días.

-Enfócate en cualquier cosa menos en el dolor: Mientras más piensas en el dolor, pues más duele. Es como recordarte de esa ruptura súper dolorosa una y otra vez. Así pasen años si te sigues enfocando en el dolor, eso no desaparece. Pero justamente olvidamos esas rupturas porque no nos quedamos pegados en ese dolor que quinceañeras, nos movemos y nos enfocamos en otra cosa. En el ejercicio también. Puedes enfocarte en lo fuerte que te estás haciendo, en que cada minuto que pasa es un pasito más cerca de tu meta. Suena a "jarabe de bobo" pero el refrán de El dolor es momentáneo y no dura para siempre, calza perfecto en esto.

-Enfócate en lo que tienes al frente: Yo hace años trotaba, y al principio por supuesto que me costaba un montón. No me enfocaba la ruta entera, pero si en pequeñas metas que tenia al frente. Como era siempre la misma ruta (sí, soy así de aburrida desde siempre), me enfocaba en detalles: ya voy a llegar a la casa rosada. De ahí falta poco para el parque tal, de ahí nada para la reja y así se me pasaban los 10 km. No pensaba todo el tiempo en los 10 km completos, sino en ir pasando de paso en paso a mi mini meta.

Foto Port of San Diego

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