martes, 12 de mayo de 2015

Cómo llevar un control de tus avances


Como lo hemos dicho en varias ocasiones, la balanza es malvada. No es que tampoco sea la Reina de Blanca Nieves pero sin lugar a dudas no es ninguno de los enanitos buena gente. Ella parece tener personalidad propia y puede hacer que un día de diversión y ánimo se transforme en una tarde en Mordor donde nunca sale el sol.

Porque si bien el peso puede ser un indicativo de cómo van las cosas, también puede fluctuar demasiado por cosas tan sencillas como la cantidad de agua que bebiste en el día, cosas positivas como que estás formando más músculo (y quemado más grasa) o que tengas las hormonas alborotadas. Es decir, ella no distingue nada y hasta que no inventen una con la que puedas hablar sinceramente y te mire a los ojos mientras te peses, siempre te dará resultados variados.

Pero eso no quiere decir que no podamos llevar un control sobre nuestros avances. Hay muchas cosas que puedes medir, que van más allá del peso, que te pueden indicar si vas en el camino correcto.

Lleva un diario: Claro que no es el diario de "ayer me llamó fulanito, que emoción" sino un lugar donde anotes que comes y que haces de ejercicio. Con un diario sincero de comida puedes ver cómo va tu plan. Sobre todo es perfecto para poder revisar si estamos fallando en algo, si estás comiendo más de un nutriente o menos de otro. Y si es bien detallado, puedes darte cuenta por qué comiste o no comiste esto o aquello (por ejemplo, días muy ocupados en tu oficina, no te dio tiempo de cocinar, entonces debes trabajar más en tu planificación). También sirve para el ejercicio porque así sabes qué te toca a hacer en el gym y con qué peso. Es mejor para hacer cambios progresivos. Cada vez que cambies algo, debes anotarlo.


Medirse/Fotos: Esto lo hemos hablado en otras ocasiones y tiene que ver con lo "temperamental" de la balanza. Como ella no va a medir tus ganancias en músculo, el centímetro sí. Y esas ganancias en músculo pueden ser en centímetros menos para las mujeres. Nos vemos más ricas y apretaditas cuando quemamos grasa y aumentamos la masa muscular. Las fotos también ayudan porque puedes ver a ciencia cierta qué tanto ha cambiado tu cuerpo. Hay gente que recomienda fotos cada semana, yo recomiendo cada cuatro o seis, para evitar frustraciones innecesarias. Tu ropa también sirve para medirte pero no tienes que estar pendiente necesariamente de la talla. Porque hasta con una misma marca las tallas pueden cambiar. Así que si te vas a medir con una pieza de ropa, busca una que tengas guardada en tu closet (pero que no tenga dos décadas ahí, por favor)
(yo me tomo mis fotos, y payaseo también)

Número de repeticiones y peso: En conjunto con tu diario de ejercicios para saber qué estás haciendo y cuánto estás levantando, también puedes darte cuenta si has ido aumentando tus repeticiones con el tiempo, si has aumentado el peso progresivamente (no de un día para otro), si al principio hacías sólo una plancha y ahora puedes hacer 10 seguidas, si puedes hacer más kilometraje en la treadmill en el mismo tiempo que antes hacías poquito. Esto es un REAL avance porque habla de qué tan duro se está haciendo tu cuerpo. Estas comparaciones son perfectas que las hagas también cada cuatro o seis semanas. Porque no puedes sentirte triste si de un lunes a un viernes todavía tu cuerpo se siente nuevo en tu programa de ejercicios. Estas ganancias van a venir, pero como todo en estos procesos de cambio, lleva tiempo.



Y sobre todo esto del avance de tu fuerza y resistencia lo dejamos de lado y a mi me parece importantísimo. La idea de todo plan de fitness no es sólo que el pantalón te entre, es que también te hagas una mejor versión de ti, y esto es más fuerte, más flexible, más poderoso. Eso si es una relación ganar-ganar!

Fotos
http://farm3.staticflickr.com/2185/2475835909_1caef515d2_z.jpg
http://i.imgur.com/feOpDjh.gif


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