jueves, 23 de abril de 2015

Hacer ejercicio y verse (Casi) igualita....


Quizás has estado ahí. Piensas que lo estás haciendo todo bien y de hecho te esfuerzas. Sudas en serio. Tienes más resistencia que muchas de las personas de tu clase de spinning y te sientes poderosa, hasta que te miras en el espejo. Es decir, a pesar de todo el esfuerzo que estás haciendo, no ves que tu cuerpo se vea como el de una persona que hace ejercicio. No es que no ves tus abdominales súper marcados, sino que quizás te ves delgada pero sin ningún tono muscular.
Estás en ese grupo? No te mortifiques, muchos -incluyéndome- hemos pasado por eso. Hemos avanzado en otros aspectos del fitness pero al parecer nuestro cuerpo se niega a darnos los resultados que deseamos.

Esto es lo que pasa. Esforzarnos tiene recompensa pero cuando queremos ver más resultados, tenemos que tener objetivos mucho más precisos. El hacer 20mil horas de cardio, o sólo dedicarnos a hacer clases de "core" no nos van a llevar muy lejos cuando queremos cambiar cómo se ve nuestro cuerpo.

Cuando ya estamos claras en cuál es nuestro objetivo -que seguro es vernos mejor y más duras- empezamos a mover las fichas para que esto sea realidad. Y claro, darnos cuenta de dónde estábamos equivocándonos. Cuando empecé en serio con esto del fitness baje unos kilos y me sentía bien, pero quería ver mis brazos como los de Madonna, y nada que llegaban. Pero pensaba que caminar con unas pesitas de dos kilos en las manos era suficiente para mi objetivo (en realidad, a MI, me pesaban un montón). Y si bien había quemado grasa, más por la actividad cardiovascular que por las pesitas, no estaba haciendo nada para llegar a mi objetivo.

Entonces incluí pesas en mi rutina y empecé a comer mejor. Y cuando digo pesas no fue que salté a pesas de 20 kilos de una vez, pero si a subir el peso y sobre todo a hacer ejercicio acorde con mis objetivos (con un entrenamiento piramidal) y comiendo más proteína y carbohidratos. Ahí empecé a ver cambios en serio.  Y aquí te dejo otros tres consejos que te ayudarán a ver mejores resultados:

Revisa bien la base de lo que estabas haciendo mal: En mi caso, era el exceso de cardio. Era de esas "cardio lo mata todo" y en la noche hacia un video de pilates (sólo ejercicio de core). Si bien el cardio sigue siendo fundamental en mi rutina, no hago maratones de dos horas diarias y mis abdominales los entreno dos veces a la semana, máximo. Fíjate en tu horario de ejercicios si se basa sólo en una parte del cuerpo. Mucho cardio, muchas clases "tonificadoras" pero sin ningún foco en musculatura, mucho "booty blast" pero nada para la parte de arriba o mucho "abs works 2015" pero nada para el resto del cuerpo.

No sacrifiques tus actividades súper favoritas: No completamente, porque esto te va a alejar de tus metas. Si bien tienes que variar tu entrenamiento y hacerlo efectivo, eso no quiere decir que saques de tu horario lo que te da felicidad como la Navidad. Si lo tuyo es la zumba pero te diste cuenta que ya eras mejor que la profesora, no quiere decir que no vayas a más clases. Planifica en tu horario un día donde puedas hacer eso que tanto te gusta. Correr, saltar, nadar. El hacer el ejercicio que te haga feliz te va a mantener contenta y contenta te ayuda a ver resultados. 


Debes tener una estrategia de "just in case": Es decir, si te decides a trabajar en tus objetivos, no puedes flojear. Tienes que entrenar los días que te toca y listo. Pero la vida pasa y quizás no puedas ir al gimnasio todos los días. Entonces planifica una actividad que puedas hacer sin depender del gimnasio. Mueve tus fichas. Si es el día de cardio, pues haz cardio en tu casa o sal a correr. Si es de pesas, busca una rutina que puedas hacer mientras ves la teleserie. No tienes equipo en tu casa? Unas ligas de resistencia, que son bastante económicas, pueden ayudarte con tus objetivos. Además, son pequeñas y las puedes guardar en cualquier parte.

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