lunes, 4 de agosto de 2014

Cómo volverte una persona mañanera


Sí, yo soy mañanera. Siento que en la mañana tengo más energía, puedo hacer lo que me propongo, me rinde mucho el día, hasta pienso clarito. Y si, a medida que va pasando el día se me van apagando las pilas, el ánimo, me canso y también, como que pienso arrugado pues.

Y si recomiendo los ejercicios en la mañana es porque yo los hago. Sé que hay varias escuelas sobre por qué hacerlos (hay estudios que dicen que tu metabolismo se despierta más si empiezas a moverte desde las mañanas) pero si porque me parece que es perfecto para organizar el día. Si bien el peor ejercicio es el que no se hace, y si lo tuyo es hacer ejercicio en la tarde pues perfecto, muchas personas se quejan de no tener tiempo para hacer ejercicio. Si haces ejercicio en la mañana, ya sales de eso, no hay excusa y puedes seguir con tu día. Nunca vas a tener esa sombra de las horas que te pasan por encima y el día se te va sin tener un espacio dónde meter tus ejercicios.

Como todo en la vida, para lograr esto tienes que crear el hábito. Pero crear el hábito requiere que rompas esquemas viejos, y sobre todo, salirte de tu zona de confort que es lo que más nos cuesta. Pero justamente ahí, fuera de la zona donde estamos cómodos, es donde las cosas pasan, es donde llega el cambio.
Ok, y si quieres meterte en esta nota "mañanera" pero te da miedo o crees que no lo vas a lograr, aquí te dejo algunos tips para que incluyas ejercicios en tu mañana sin mucho sufrimiento (bueno, solo un poquito)

Vístete para triunfar (la noche anterior): Si vas a hacer ejercicio a primera hora de la mañana (así sea en tu casa, en el gym, en la calle) tienes que dejar todo listo desde la noche anterior. Si crees que te vas a parar a las 5 AM a buscar qué ropa te vas a poner, listo, ya perdiste. Deja todo puestico y arregladito al lado de tu cama. Si vas a ir al gym prepara tu ropa del trabajo en el bolso y ponte la de ejercicio de primero y con eso sal de la casa. Eso te asegura tiempo, te empuja, te quita las excusas de "es que pierdo mucho tiempo".
Arrastra a alguien: Muchas personas dicen que el sufrimiento no es tan malo cuando se está acompañado. Bueno, si ves el ejercicio mañanero como un castigo tipo "no quiero ir al colegio", busca a alguien que te acompañe y sufra contigo tus penas. Así uno le dará el apoyo al otro para cuando quieran "flaquear". Claro si es uno de esos amigos que les encanta decirte "mejor nos vamos a comer una dona y un café en vez de estar en esta sudadera loca, estás perdido). Busca a alguien que tenga los mismos objetivos que tu y se apoyen para poder lograrlos.
Aleja la alarma: Esta técnica es medio "balde de agua fría" pero funciona, más si eres de las personas que les encanta poner la alarma para "cinco minutos después". Aleja la alarma de tu cama. Ponla en un lugar que te obligue a levantarte y eso hará que te despiertas de una vez. Y si ya estas de pie, pues ponte tu ropa de ejercicios. No tienes más excusa para envolverte otra vez en la comodidad de tu cama. La otra técnica que no falla es poner varias alarmas, si una no te despierta, la segunda seguramente te hará levantarte.
Hazlo un súper compromiso: Al igual que juntarte con un amigo, apuntarte a una clase puede ser una motivación. Más si la estás pagando. Si no te duele la parte moral de haber apartado un cupo en una clase y no ir, te va a pegar el dejar que tu cartera sufra por esto. Créeme.




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