martes, 19 de agosto de 2014

Cómo comer sanito juntos (Sin que suene a regaño)


A varias personas le pasa esto. Están súper dedicadas a su nueva vida, tratando de estar cada día más sanas y haciendo las elecciones de comida que sean las más favorables para tu salud y tu cintura. Pero, te sientes solo. Y no digo que no tengas gente que te acompañe a hacer ejercicio, eso al final lo puedes hacer tu solito. El problema es cuando la persona que tienes al lado, tu amorcito corazón, simplemente no quiere "meterse en la misma nota" y ahí las cosas se ponen difíciles.

Se ponen difíciles porque cuando los sentimientos están en el medio de la mesa, no sabemos cómo separar la lechuga de la pizza. Es decir, te sientes que al decirle que no quieres comer algo, le estás diciendo que no a esa persona. Y ni hablar de los sentimientos que genera tratar de seguir un plan de pérdida de peso, digamos, mientras la persona que tienes al frente se atraganta de dulces y carbohidratos simples, olorosos y seguramente con grasas saturadas. Y si, ya metido en tu vida healthy esas palabras te suenan "guacatela" pero cuando estas comiendo una ensalada bajo el olor de un pan recién tostado con queso, el carbohidrato simple y la grasa saturada no te parece tan maluca. Créanme.

Entonces, qué hacer? Comer en horarios separados? No verse la cara a la hora de la cena? Pues creo que eso es un poco extremo y en el fondo, egoísta. Porque tu decisión de comer bien es para mejorar tu salud, por qué no mejorar la salud de la persona a quien amas?

Mi recomendación es empezar a introducir comidas sanas, sin que parezca que eres parte de un culto. No es que quieres cambiar a la persona, quieres que a la larga se sienta mejor, de salud y ánimo y sí, eso se puede lograr con comida. Aquí te cuento cómo:
No le pongas nombre: Eso de decirle a la gente "yo como paleo", "a mí me gusta la comida low carb", "soy felxitariano" o vaya usted a saber qué dieta estará de moda, hace que la gente que no quiere pensar en dieta, huya. Porque suena a culto, tal cual. Suena a que más nunca vas a comer lo que quieres, que te toca comer de "esa manera" el testo de tus días y si no lo haces, te cae la maldición. No lo hagas. Introduce platos que pueden ser sabrosos para todos los paladares sin que tengan nombre.
Involucra a tu media naranja en las decisiones: Pregúntale qué vegetal le gusta más. Si quiere probar una receta nueva. Hasta hay dulces "sanos" que puedes ir metiendo en tu menú que seguramente el dirá "quiero eso". Pero no  te impongas. Si la otra persona quiere ponerle queso a tus vegetales, que le ponga. No te pongas extrema y deja que vaya agarrando el hilo poco a poco pero por sobretodo, que sienta que la decisión la tomo él/ella
Cocina más vegetales (de formas ingeniosas): Quizás tu pareja piensa que comes sólo lechuga y tú ya sabes que hay un mundo de comidas ricas y variadas en el pasillo de los vegetales. Prueba con brócoli o coliflor horneado, con berenjenas salteadas, tomates asados. Pon a volar tu imaginación y a Google también.
Dale espacio para que comas las otras cosas que él/ella quiera: Si estas centrada en perder peso, seguro que tus escapadas son menos y tu alimentación puede ser más cuadrada. La de tu pareja no tiene que ser así. Si se quiere comer un sanduche, que se lo coma. Quizás en el almuerzo le pesa menos comer el pollo con vegetales y quínoa que tenías listo en la nevera. No tienes que poner bajo un "régimen" a los demás, la idea es que empiece a hacer elecciones por sí mismo, no?

Con info de http://www.fitsugar.com/How-Get-Your-Boyfriend-Eat-Healthier-35486477
Foto de http://adkblog.s3.amazonaws.com/

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