lunes, 12 de mayo de 2014

Tengo hambre?





Cuando el hambre ataca, la cosa se pone seria. No vemos para los lados y nos fijamos en un sólo objetivo, llenar ese vacío (en la barriga). Pero comer muchas veces no es algo que hacemos sólo porque sentimos hambre. Confundimos emociones con tener hambre y comemos sin sentido, sólo por la sensación de bienestar que nos dan los alimentos. 

Pero para atacar este mal habito de comer sin sentido, puedes hacerte estas preguntas antes de atacar la despensa:
-De verdad tengo hambre? Suena básico pero funciona. Pregúntate esto antes de llevarte algo a la boca. Ve hace cuanto tiempo comiste. Si pasaron menos de dos horas, seguramente no tienes hambre, si pasaron más de tres, pues sí.
-Tengo sed? Con frecuencia se confunde la sed con el hambre. Tómate un gran vaso de agua, y espera un tanto. Si todavía tu estómago sigue rugiendo, pues si puede ser hambre.
-Estoy muy cansado? Cuando tenemos las energías bajas, nuestro cuerpo responde pidiendo combustible. Te dice "dame algo que me despierte" y esto puede pasar más seguido cuando no duermes bien el día anterior. Menos sueños, más antojos. Trata de dormir tus 7 u 8 horas diarias.
-Sólo tengo un antojo? Esto es ponerse sincero. Es decir, preguntarte si necesitas llenar tus reservas o quieres comer algo "porque si". Esto te pondrá en una posición quizás incómoda, pero si es por puro antojo, la sinceridad que tengas contigo mismo puede parar esas ganas de comer sin sentido alguno.



Foto http://www.keepcalm-o-matic.co.uk/p/i-can-t-keep-calm-im-hungry/
 

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