martes, 29 de abril de 2014

Hormonas, hambre (y como controlarlas)





Las hormonas son algo particular. Si bien nos ayudan a mantener a raya muchas de las funciones de nuestro cuerpo, también nos juegan en contra cuando las tenemos descontroladas. Y claro, para las mujeres es como natural echarle la culpa a las hormonas, pero estas no distinguen sexo cuando hablamos de perder peso. Fíjate cuales hormonas juegan con tu fuerza de voluntad y cómo controlarlas.

Hormona del hambre: Leptina.
La leptina es producida por alas células de grasa y liberada a tu torrente sanguíneo cuando comes. Cuando funciona bien, te dice cuándo debes parar de comer. Pero si tienes sobrepeso, es más probable que produzcas un exceso de leptina y puedes desarrollar resistencia por sus constantes niveles elevados. Como estás en ese modo todo el tiempo, tu cerebro deja de leer la señal de "estoy full" y te sientes en un estado de hambre eterna.
La puedes regular: a través del ejercicio, especialmente entrenamiento de media a alta intensidad que va a hacer que tus niveles funcionen bien. 

Hormona del hambre: Grelina.
Es la contraparte de la leptina y se conoce como la hormona del apetito. Cuando tienes niveles bajos de esta hormona, como cuando no has comido en mucho tiempo, tus niveles de grelina están altos. Después de comer estos niveles bajan por varias horas.
La puedes regular: de la misma manera que puedes controlar la leptina, con sueño y ejercicio. También las dietas un poco más altas en proteínas son mejores para controlar la grelina que las dietas altas en grasa.

Hormona del hambre: Cortisol.
Es también la hormona del estrés. Es la manera en que tu cuerpo responde a periodos de estrés físico o mental. Te puede dar un momentáneo subidón de energía pero también puede activar los antojos por las comidas altas en grasa y carbohidratos. Cuando tienes niveles de cortisol continuamente elevados, hace que el exceso de calorías se acumule al rededor de tu cintura, que no es sólo maluco a la vista, sino también peligroso para tu corazón.
La puedes regular: Trabajando en tus niveles de estrés. Suena como imposible en el mundo en que vivimos pero por eso yo recomiendo bajar los niveles de cafeína que pueden hacer que te sientas alerta todo el tiempo (ojo, digo bajarlos, no eliminarlos). También tratando de incorporar a tu rutina una actividad que te relaje, que puede ir desde una clase de yoga, meditación hasta una actividad como coser, tejer o leer un buen libro.

Hormona del hambre: Estrógeno.
Las hormonas del sexo fluctúan durante el mes, y a nosotras las chicas nos hace que pasemos de dóciles a locas en cuestión de días. En general, el estrógeno está bajo el primer día de tu período y sube por dos semanas y luego empieza a bajar en las semanas tres y cuatro. La caída en el estrógeno hace que tus niveles de serotonina bajen (la hormona de sentirte bien) y suba el cortisol (Que hace que te provoque monchar pan con queso o un bojote de chocolate), lo que hace que te sientas como de mal humor y con hambre. Tremenda mezcla verdad?
La puedes regular: Tratando de incorporar a tu dieta carbohidratos complejos que te den sensación de saciedad y dejar de lado los carbohidratos simples (harinas blancas y azúcar). Incluyendo un poco de proteína y grasas saludables y ejercicio. Suena básico pero las soluciones simples son muchas veces las más acertadas.


Con info de http://www.shape.com/weight-loss/weight-loss-strategies/4-ways-outsmart-hunger-hormones/slide/4
Foto de http://www.huffingtonpost.com/2011/10/26/hunger-hormones-dieting_n_1033673.html
 

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