martes, 25 de marzo de 2014

Lo he probado todo




Esto es una de las frases que más se escuchan en la industria del fitness, de la nutrición y del bienestar. Esa persona que, con sobrepeso, está a punto de tirar la toalla porque dice que "lo ha probado todo", léase cuanta dieta y programa existe en el camino. Están desesperanzadas y sienten que sus opciones son: conformarse, hacerse la cirugía, echarle la culpa a otra persona.

Muchos se van por la primera. "siempre voy a ser gordito, no importa lo que haga", "en mi familia somos así, no puedo cambiar mis genes". La segunda, es extrema pero en la mente de quien toma está decisión, es la única manera real de poder afrontar su problema. Y la tercera, pues es la salida más fácil: en vez de asumir su responsabilidad, es mejor que otros la tengan.

Y no pretendo ofender a nadie, pero la verdad es que aquel que piensa que lo ha probado todo, muchas veces carece de algo importante: sinceridad consigo mismo. Aquel que lo prueba todo dice hacer dieta, hacer el ejercicio, cambiar la manera de pensar, pero si los observáramos a través de un huequito, quizás veríamos un comportamiento distinto. No hacen el esfuerzo suficiente cuando hacen sus sesiones de ejercicio, tienen más escapaditas de lo que realmente le corresponden y piensan (y aquí va lo de la actitud) que por qué tiene que ser tan difícil, si ellos están haciendo todo "bien".

si la gente fuese un poquito más sincera consigo misma, se escucharía otra cosa. Ese "es que yo como buenísimo" podría ser un "bueno, pero es que todas las noches me tomo una copa de vino y por lo menos tres días a la semana comparto un heladito en la oficina". El ejercicio en vez de "estoy dando mi 100 %" sonaría más a "es que me cuesta tanto que llego donde puedo, no le puedo exigir más a mi cuerpo". Y aquí hablo de lo que uno se dice, uno se llena de esos pensamientos y es difícil cambiar el casette. Si te lo repites mucho, pues será verdad: sientes que lo has probado todo y nada funciona.

Y muchas veces ese "probar todo" es porque no han dado con la manera correcta. Quizás hacen la dieta de la amiga, la que vieron en la revista mientras esperaban al dentista, esa pastilla mágica con la que otra persona "rebajo muchísimo" y no damos con el fin real del problema: perder peso y ganar salud conlleva hacer cambios primero en la mente, y esos luego se verán en el cuerpo.

Porque no es la avena que te comas, ni los km que corras. Es lo que pienses sobre tus nuevos hábitos, es cómo aceptarlos como tuyos (de nadie más) y por sobretodo, que no significan una solución rápida a un problema puntal, significa cambiar de por vida. Si, lo que te quede de vida en ese cuerpecito. Si piensas que comes la avena solo para perder unos kilos y sueñas con volver al pan blanco con queso y tocineta, no hay cambio. Y así es cuando volvemos a "intentarlo todo". 

El cambio es parte de un aprendizaje. Cada quién va a su ritmo, pero cuando lo internalices, verás que ese "lo he probado todo" desaparece y empezarás a ver que la magia si sucede, incluso para ti.


Foto tomada de http://coachcalorie.com/
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario