martes, 4 de marzo de 2014

Cuando NO pesarse




Siempre lo he dicho, pesarse es parte del proceso de perder peso, pero la balanza nos puede volver locos, en serio. La balanza parece más temperamental que niña quinceañera con despecho. Los números pueden cambiar no sólo día a día, sino hasta en las 24 horas del mismo día. Por eso yo recomiendo no pesarse todos los días y también usar otros medios para medir el avance de tu plan. 

Pero como es bueno tener una referencia basada en el peso, aquí te dejo algunos datos de cuando NO debes pesarte para que no salgas llorando por esos "números malucos".

Después de comer: Ok, suena súper lógico pero pasa. La gente se pesa después de comerse algo y siente que engordó como 3 kilos de grasa. Cosa que es realmente imposible. Lo que si pasa es que el volumen de tu sangre aumentó debido a la cantidad de comida que ingeriste, y el mismo peso de la comida que está en tu estómago. Y pasa igual si esperas unas horitas ya que el sodio que contiene muchas de las comidas que ingerimos, hace que tu cuerpo retenga líquido.
En la segunda o tercera semana de tu programa de ejercicio y dieta: Me vas a decir pero cómo? Si eso es lo que espero toda mi vida! Ver si esos ejercicios malditos y la comedera de cosas sanas está haciendo su efecto!" Pues sí, es reconfortante ver si ha cambiado algo en tu cuerpo, pero esto puede darte ideas erróneas. Si bien el plan puede estar funcionando perfecto las dos primeras semanas, quizás después de la segunda la cosa se ponga lenta y no quiere decir que no está funcionando, pero igual eso puede desmotivarte. Normalmente cuando inicias un plan de alimentación y ejercicio, tu cuerpo pierde peso. Habrás reducido las calorías que consumes a diario, y esto hace que tu cuerpo saque energía de los depósitos de glucógeno que están en tus músculos y en tu hígado El glucógeno se aferra al agua (Una molécula de glucógeno está unida a 2.7 gramos de agua), así que cuando se usa este como energía, también se suelta ese líquido, lo que resulta en una pérdida de peso, que es la que llamamos pérdida de peso de agua (no es quema de grasas). Esa es la pérdida rápida de "peso" que ves, que no es la que te va acompañar el resto de las semanas cuando sigas ejercitando y trabajando en tus músculos.
Después de tomar mucha agua: Esta es otra medio lógica, pero muchos caen en la tentación de hacerlo porque "el agua no tiene calorías". Si bien es cierto que no hay calorías en el agua, ella va a ocupar volumen en tu estómago y claro que la balanza se puede mover para el lado que no quieres si te pesas después de beber agua.
Justo antes de irte a dormir: Esas personas que se pesan en la mañana y después antes de irse a dormir se están jugando el partido en contra. En la noche puedes sentir que tienes unas libras de más, por todo lo que has consumido en el día, el agua que bebiste y hasta tus movimientos intestinales.
Durante tu ciclo menstrual: Este es para las chicas pero es así. Hay momentos de tu ciclo donde tu peso puede variar, justo en la su fase folicular, la ovulación y el síndrome premenstrual. No te estreses ni te rindas a los chocolates. Son cambios normales de tu cuerpo.

Si quieren ver cómo recomiendo yo que debes medir tu progreso, lee este artículo y esconde esa balanza ahora mismo.

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