jueves, 27 de febrero de 2014

Antojos, antojos, antojos




Los antojos, esas ganas locas de comer una comida en particular, son más fuertes que el odio. Y hasta la persona más comprometida con su plan de pérdida de peso ha caído rendido con ellos. Y la verdad es que son difíciles de controlar, porque sus causas no son tan sencillas como "es que quiero comerme algo dulcito".



Detrás de un antojo se puede esconder la falta de un nutriente que necesitas, puede decir también que has estado restringiéndote por mucho tiempo, o que tienes la carencia de algún mineral.

Si por ejemplo, mueres por un chocolate, antes de pegarle a alguien, lo mejor es introducir pedacitos de chocolate, digamos un cuadrito de chocolate negro después del almuerzo, a darte un atracón de tu dulce tormento.

Pero si andas súper focus y con ganas de controlar tus antojos, estas técnicas te pueden dar una mano en tu misión:

Reconócelo: Identifica el antojo, no te culpes ni nada. Es decir, abrázalo y reconoce que tienes tu antojo. No eres menos que nadie por eso.
Fíngelo: Busca una alternativa saludable o baja en calorías del antojo que te mata. En el mercado hay varias opciones y aunque no son las más sanas, estamos hablando de una emergencia.
Aliméntalo: Si no hay opción, si no puedes disfrazarlo, si esa torta la tienes al frente y no puedes alejarla de tu mente, pues cómete un pedazo. Así matarás el antojo. Eso sí, decimos una porción pequeña, no la torta entera.
Trata de ir más allá: Si tu plan de dieta es saludable y variado, averigua si no es un factor emocional (como los nervios) lo que te está haciendo acercarte a esa torta/dulces/chocolate peligrosamente. Muchas veces, eso está en nuestro cerebro.

Foto tomada de http://krasunia.ru/avatar/diet.jpg

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