viernes, 17 de enero de 2014

Viernes de Aroma: Avena salada



Este viernes de aroma viene con invitado especialísimo: mi amigo Alexis Correia.

Alexis, además de ser uno de los más reconocidos periodistas de espectáculos que conozco en Venezuela, desde hace unos años empezó a incorporar todo esto del "fitness" en su vida, y su cambio fue asombroso. Ojalá un día me deje poner unas foticos de él aquí para que vean de lo que hablo.

Y si hace tiempo nos encontrábamos en ruedas de prensa de bandas y "faranduleo", hace como dos años retomamos la amistad (de manera virtual) gracias a lo que a los dos nos gusta tanto: vivir sano para estar más felices. Por lo menos vamos a llegar a viejos con cuentos divertidos, y en forma!

Aquí les dejo una receta de Avena demasiado especial, y por supuesto, la explicación no tiene pérdida, es más que un poema!
Disfruten!

Generalmente estamos acostumbrados a la avena como preparación dulce, o acompañada por ingredientes que se asemejan a lo dulce. Sin embargo, hay países (como India) donde también se incorpora la avena a platos salados. Soy un cocinero más bien novato y torpe, y esta receta no es precisamente india, sino que la copié de un video de un deportista en Internet. Aunque sirve para que los que no estamos tan familiarizados con la "avena salada" empecemos a experimentar e investigar.

1. Partimos de una base similar a unos huevos revueltos tradicionales. Revolvemos el interior de 2 o 3 huevos enteros en un recipiente. Los agregamos sobre una sartén precalentada con un poco de algún elemento grasoso tolerable (puede ser un poquito de mantequilla o de aceite de canola), o dependiendo de la superficie de la sartén, algunos hasta podrían prescindir del aceite. Prefiero siempre un fuego no tan fuerte para llevar las cosas con calma y que nada se salga excesivamente de control.

2. Casi de inmediato, agregamos a la sartén una taza (o más, según el metabolismo o tipo de deporte que hará el tragador ese día) de avena. Para este plato recomiendo personalmente la avena de hojuelas gruesas, que recientemente está siendo comercializada en Venezuela por la marca Avelina (paquete de color azul), aunque se puede usar cualquiera. Revolvemos todo para que el huevo, un aglutinador por naturaleza, haga su simbiosis con la avena.

3. Se puede luego agregar ricota rallada (o su tipo de queso favorito), ingrediente que en este caso se me olvidó por culpa de la corredera de la mañana.

4. Luego entran en juego los vegetales. La recete original incluía cebolla picada, tomate picado y espinaca (que también se pude agregar picadita desde el principio junto con los huevos revueltos), aunque yo aquí terminé usando un poco de todo lo que tenía a mano en la nevera: ajoporro (la cebolla, aunque parezca increíble, se ha vuelto algo casi prohibitivo por su precio en Venezuela en meses recientes), pimentón, tomate, un poquito de la parte verde del ajoporro, repollo morado picado, cilantro, ají dulce...

5. Sal marina y pimienta al gusto, aunque si quieren, muy al estilo de la India, pueden agregar más condimentos: orégano, paprika...

AGREGADO: por si no lo dije antes, es preferible una sartén grande, con los bordes altos, sobre todo si no eres muy diestro en la cocina. Y hay que estar removiendo todo constantemente con la espátula, sobre todo cuando acabas de soltar los huevos, para que no se peguen.

¡Feliz viernes!

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