jueves, 2 de enero de 2014

Los propósitos de año nuevo...



Cuando termina un año y empieza el otro, agradecemos por lo que se nos dio y empezamos a pensar en lo que el nuevo año nos traerá. Es divertido hacer planes porque esa oportunidad de "borrón y cuenta nueva" es mucho más evidente (aunque en realidad podemos hacerlo todos los días). Pero con el contador en 0 Km, nuestras energías como que se alinean para pensar que podemos alcanzar todo lo que hemos deseado.

Entonces vienen las listas interminables de propósitos y metas para el nuevo período. Y aquí, por supuesto, vamos a hablar de los que nos interesan, es decir, esos que giran en torno a perder peso y mejorar nuestra salud.

Si bien me parece divertidísimo que la gente se proponga un cambio real, la verdad es que muchas de esos propósitos no llegan a mediados de año. En realidad no llegan ni a mitad de trimestre. Este es el propio momento en que los gimnasios se llenan, la venta de artículos deportivos se dispara y las compras de avena y atún parecen salirse de las proporciones normales. Todo el mundo empieza el año diciendo "de este año no pasa".

Pero por qué se repite tanto ese propósito? Por qué no se es consecuente con el mismo? Porque si lo hubieses logrado, este año no estarías proponiéndote lo mismo cierto?

El propósito es insustancial, es una idea que intentamos llevar a cabo, pero puede quedar en el camino por distintas causas, la meta es algo más profundo, y si de verdad nos importa, pondremos todos nuestros recursos para llegar a ella.
Los propósitos los dejamos en buenas intenciones y no en acciones. Es como la diferencia entre "este año voy a perder peso" a "quiero perder 10 kg". Si bien lo primero es un súper propósito. sin un rumbo de acción esa idea la puedes dejar en el camino. Pero cuando te propones una meta bien definida, ahí la cosa cambia de verdad.

Por eso es que es tan importante que te tomes unos segundos de tu tiempo y anotes tus metas. Esto nos ayuda a que puedas encaminar tus acciones hacia cómo conseguir lo que deseas. Te dará un plan de acción y te llevará por el camino correcto.

Cuando te sientes a escribir tus metas, piensa en esto:
Una meta debe estar bien definida: Es decir, no puedes decir “quiero perder unos kilitos ahí” Tienes que escribir cuántos para poder sacar un promedio de tiempo.
Debe ser positiva: La mejor manera que los pensamientos te queden grabados en el cerebro es si los piensas de manera positiva. Si quieres quitar las chucherías de tu vida, en vez de decir “No voy a comer chucherías”, escribe “Voy a comer sano y voy a disfrutarlo”.
Debe tener un tiempo límite: Si tu plan es perder cuatro kilos, debes proponerte hacerlo en cierto tiempo. Si no, se queda en la lista de “to do” que nunca hacemos.
Debe ser difícil pero realista: Esta es una buena conjunción de todas. Si tu meta es perder 10 kilos, fino, puede ser difícil, pero debes proponerte hacerlo. Lo que debes tomar en cuenta es que 10 kilos no se pierden en dos meses (pasaste mucho más tiempo echándotelos encima). Y ahí entra la parte del realismo: “quiero perder 10 kilos en los próximos cuatro meses”. Ahí está que sea bien definida (10 Kg), positiva (Quiero), tiempo límite (4 meses) difícil y realista. 

Aprovecha esta nueva energía de comienzos de año y haz tu plan. Vas a sentirte que ya estas empezando algo y eso, te dará más ánimo para conseguir eso que tanto deseas. No pierdas tiempo y empieza a escribir ya!

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