lunes, 27 de enero de 2014

Cambia tu actitud para cambiar tu cuerpo



Durante la semana pasada hablamos de los elementos que tiene que tener tu plan para una vida más fit, más saludable o como le diría yo, más "Notelocomas". Porque si, suena a cliché, pero esto es un estilo de vida.

Ya hablamos de alimentación y ejercicio. Y ahora viene una de las partes que para mí es súper importante y la mayoría de las personas deja por fuera: La actitud. En muchos libros y manuales para ponerse en forma te pueden hablar de la parte técnica, qué comer y a qué hora, qué ejercicio hacer y cómo. Perfecto. pero que pasa con lo que tenemos en nuestra mente?

Si bien todo plan donde tengas un objetivo (perder peso, ponerse en forma, ganar salud) empieza con ánimos impulsados por una meta, muchas veces esos ánimos se nos quedan a mitad de camino. Porque lograr un objetivo, es difícil. Sea el objetivo que sea. Sea graduarse en la universidad, comprarse un carro, lograr un mejor trabajo. Hay muchas cosas que tenemos que hacer para que podamos alcanzar lo que nos proponemos: ahorrar, dejar de salir con los amigos, quedarnos más tiempo en nuestros escritorios, lo que sea. Sacrificios que esperamos que nos ayuden a alcanzar lo que deseamos.

Pero con nuestro cuerpo pasa algo raro. Así tengamos ese pantalón que no nos entra en el closet, los exámenes con el colesterol altísimo pegados en la nevera, esa fecha del "reencuentro de la universidad de 1998" anotada en el calendario, todavía nos puede hacer sentir que esa galleta de más que te quieres comer, o apagar el despertador para no ir al gimnasio no va a hacernos daño, no nos va alejar de nuestra meta. Y muchas veces también pensamos que si nuestra vida es ya tan complicada, porqué nos las vamos a hacer más difíciles con eso de "la comida sana" y "el ejercicio". Puedes tener las ganas, pero tu mente se pone en actitud "yo no puedo" (Que en realidad es "yo no quiero") y adiós luz que te apagaste. Te compras un pantalón más grande, guardas los exámenes del colesterol en la gaveta y piensas "seguro todos mis compañeros de grado están más gordos que yo (bueno, eso espero)".

Y por eso tienes que trabajar, día a día en tu actitud. Porque si para estar en forma no hay pastilla mágica, para que cambies tu manera de pensar mucho menos. Y ese es un trabajo muy individual y personal que tienes que hacer. Nadie te va a dar la motivación y el compromiso que necesitas para cumplir tu meta, eso sólo lo puedes hacer tu sólito.

Pero a pesar que es un proceso muy personal, hay técnicas que puedes aplicar que de verdad te pueden facilitar el camino. Desde escribir tus metas, utilizar el pensamiento positivo y hasta la visualización son ejercicios que puedes hacer también para trabajar en tu cuerpo. Cómo y cuándo? Pues eso depende de ti. Yo aprovecho hasta cuando hago ejercicios para hacer mis "ejercicios mentales" de visualización. Y si tengo que ir a hacer una fila para pagar un servicio o en el banco (porque siempre hay un poco) pues también me pongo a hacer mis imágenes mentales. Puede que tenga medio cara de pérdida pero eso también aleja a los conversadores de cola que, además, siempre tienen un tema negativo que recalcar (Pero mira que larga esta está fila, este país no tiene remedio, es que ya la gente no quiere trabajar)... Mejor tener cara de ida que escuchar cosas negativas.

Y yo no digo que la visualización o el pensamiento positivo sea la panacea para todo. Es decir, pensar en tener un abdomen plano no va a lograr que desaparezca la grasa de manera mágica, pero te ayuda a mantenerte focus en el proceso. Te ayuda a pensar que lo que estás haciendo es por ti, y que todas esas herramientas de sacrificio que has usado para lograr otros objetivos en tu vida, los puedes usar para verte y sentirte mejor.

Haz la prueba. Tú tienes las herramientas, ahora, ponlas en práctica!

Foto tomada de http://www.unifiedlifestyle.com/blog/wp-content/uploads/2012/08/ChangeYourMind-450x637.jpg

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