viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes de aroma: Smoothie de piña, lechosa y jengibre

Esta semana he estado en la nota de buscar alimentos des-inflamatorios. Muchas cosas de las que hacemos (hasta las buenas como el ejercicio y no tan buenas como ciertas comidas) nos inflaman, tanto por fuera como por dentro. Y para que tu cuerpo esté en perfecta armonía, me parece que lo mejor que podemos estar es "desinflamados".

Por eso les doy esta receta de un smoohtie des-inflamatorio. La lechosa, o papaya, tiene poderosas encimas desinflamatorias, al igual que la piña. Ambas frutas son usadas hasta post operatorias para ayudar al proceso de desinflamación de los órganos.

Si estas bondades las combinamos con una buena fuente de proteína y un poco de jengibre, que ayuda con los problemas gastrointestinales y hasta gripales, lo que tienen en las manos es un súper batido más bueno que la Madre Teresa de Calcuta.

Llénense de salud y sabor

1 taza de lechosa o papaya en pedacitos.
1 taza de pina.
1 cucharada de jengibre fresco rayado.
2 scoops de proteína de vainilla
Hielo al gusto.

De las instrucciones no hay mucho que hablar. Meter en la licuadora, servir en dos vasos y a disfrutar.

¡Feliz fin de semana!

Foto tomada de http://pikachakula.com/recipe/papaya-ginger-smoothie

jueves, 28 de marzo de 2013

Comida que prende tu metabolismo




Hablar de metabolismo es hablar de comida. Sí, porque ese horno solo funciona cuando le pones gasolina, y no hablo de la canción de Daddy Yankee. La única manera de quemar grasa es comiendo, haciendo que se metabolismo se ponga a mil y aunque muchas personas se nieguen a admitirlo, la comida es la mejor manera de poner tu horno interno a funcionar. Claro, la comida correcta. Olvídate de azucares y harinas refinadas. Aquí te doy una lista de comida quema grasa de 95 octanos

Chocolate negro: ¿Vas a pedir más? ¡Esta lista empieza con el chocolate! Esto porque un pedacito de chocolate puede reducir el efecto de la hormona del estrés, cortisol, que hace que acumules grasa y más en la zona abdominal. Eso sí, fíjate que sea más de 72 por ciento de cacao y cómelo en la porción correcta. Es decir, un pedacito.
Huevos: Muchos le tienen miedo, pero de verdad que son sabrosos y hasta baratos. Tienen 9 aminoácidos esenciales (De esos que tu cuerpo no puede crear) que son necesarios para construir músculo, tu arma quema grasa. Recuerda, mayores músculos, más calorías necesitas para mantenerlos.
Semillas de sésamo: Hay estudios que dicen que un componente en las semillas de sésamo, llamado lignano, que hace que el hígado produzca más enzimas para quemar grasa y aumenta la taza metabólica de tu cuerpo. Quién iba a pensarlo, siendo tan chiquitas ¿cierto?
Pimentón amarillo: Resulta ser que esta clase de pimentón está cargado de vitamina c, y esta se necesita para producir una molécula llamada carnitina que ayuda a que el musculo use la grasa como energía (Ayuda, no vayan a pensar que es magia)
Maní: El mundo sería aburridísimo si no existiese Mr Peanut. No solamente te ayuda a mantener tu hambre a raya sino que por ser calóricamente densos, tu cuerpo necesita más calorías para digerirlos. ¡Yummi!
Agua: No es que sea la dueña de la marca pero es que no se puede decir nada malo de ella, a menos que hables de aguas negras. Hay gente que la toma fría para que tu cuerpo iguale la temperatura y se ponga a trabajar, ayuda a sentirte más lleno si la tomas durante el día y además (o para mí una de las funciones más importantes) ayuda a que los riñones hagan bien su trabajo, dejándole el camino libre al hígado par a una quema de grasa eficiente. De verdad que es casi mágica, creo yo.

Eso sí, no pienses que todo esto funciona si haces la dieta del ayuno comiéndote sólo un pedacito de pimentón amarillo, o comiéndote una pasta Alfredo llena de crema pero con sésamo de topping. Son alimentos que puedes “incluir” en tu ya sano programa de alimentación que te harán la quema de grasa más fácil, y más sabrosa.

martes, 26 de marzo de 2013

Los verdaderos culpables de la gordura

Con toda la información que nos llega día a día sobre las dietas, fórmulas mágicas, porciones, tiempos de comida, mezclas y demás, más de uno debe pensar que estar en el peso correcto es algo casi de poción mágica de Harry Potter que de la fórmula simple "comer bien y hacer ejercicio".

En ese mar de información muchas personas me preguntan qué es mejor, quitar la grasa o quitar los carbohidratos. ¿Por qué? porque son conceptos que han estado dando vueltas durante años en la industria del fitness. En los 90, la cosa era quitar la grasa, lo Fat Free se volvió la ley y la gente "perdía peso" comiendo comidas supuestamente magras. Pero en el camino dejaron de lado las grasas saludables y se inventaron mil y un productos donde a falta de grasa se aumentaba el azúcar y el sodio. No muy buenos entonces.

Cuando llego el 2000 y no se acabó el mundo, se echaron por la borda todos los conceptos de que la grasa era buena y el nuevo culpable cayó en los carbohidratos. A ellos hay que huirles como el diablo. Son malvados y fueron los culpables de que tu panza se llenara de ese bojote de cauchos indeseados. Pero la cosa se llevo a tales extremos que también se pretendió satanizar a los carbohidratos buenos, como las frutas, vegetales almidonados y cereales integrales, que son fundamentales para la adquisición de energía y un sinfín de funciones en nuestro cuerpo.

Uno de los nuevos culpables de la gordura es el azúcar. Pero no sólo se podía echar la culpa al azúcar procesado, sino a todo lo que tuviera azúcar, y en ese saco se metieron productos lácteos y frutas. Todo lo que tiene azúcar hay que desecharlo. También con la misma ferocidad empezaron a aparecer los odia-gluten, que si bien es culpable de muchas enfermedades inflamatorias, había ahora que desechar hasta la avena, por su componente de gluten.

Ahora, con tanto "esto es malo, no lo comas" no wonder que la gente se pregunte "entonces qué carrizo puedo comer".

Para mi la respuesta es muy básica. Si no tienes ninguna condición médica (digamos por ejemplo eres celiaco y de verdad debes dejar los alimentos con gluten, eres diabético y tienes que controlar el consumo de azucares así vengan de las frutas o tienes el síndrome del colon irritable y de verdad es mejor que le huyas a los lácteos) deberías poder incluir todas las comidas en tu dieta, y PARA MI FORMA DE ALIMENTACIÓN  (que ojo, no quiero decir que sea ni la única ni perfecta) lo mejor es sustituir todo lo procesado por sus versiones naturales. Esto significa alejarse sobre todo de las harinas blancas, azucares procesadas, exceso de grasas lácteas (así sean fat free) y calorías vacías. 

El truco de a quién le puedes echar la culpa sobre tu gordura está en ti. Comer en exceso, así sea avena, te va a hacer engordar. La idea es comer  balanceadamente, incluir de la manera correcta todo tipo de alimento y dejar esas cosas procesadas o súper grasosas para las escapadas semanales, que como no, también tu cuerpo las necesita.

Antes de culpar al carbohidrato, la grasa o el gluten de lo apretado que te queda la ropa te invito a que hagas un diario con tus comidas. Un diario sincero (nada de estar mintiéndote que no te llevará a ningún lado) y ahí verás que tienes de mas o que falta en tu dieta. Es ahí cuando puedes empezar a ver a los  verdaderos culpables...
 


viernes, 22 de marzo de 2013

Viernes de aroma: Pudín de chocolate y aguacate

Antes que salgan corriendo del miedo, piensen en esto. El aguacate, como tal, es súper neutro. En muchos países venden hasta helado de aguacate. Lo que pasa es que uno se imagina el aguacate de una vez en una guasacaca o guacamole y dice “noooooo….”, pero sin la sal y los aliños, le da mucha textura cremosa a las comidas, además de fibra y un montón de grasa saludable.

Por eso aquí te dejo esta receta que saqué de Fitnessrxwomen.com. No la he hecho pero con este bojote de aguacates buenísimos que como aquí en Chile (paltas pues) no duden que lo voy a hacer.

Ingredientes:
1 taza de aguacate maduro
1 cucharadita de extracto de vainilla
4 cucharadas de proteína de chocolate
2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
2 sobres de stevia oSplenda
Una pizca de sal marina

Haz un puré de aguacate en un bowl y ponle el extracto de vainilla. Lo puedes hacer con un tenedor pero si tienes un procesador de alimentos, más fino porque te quedará súper cremoso.
En otro tazón, combina la proteína en polvo, cacao en polvo, el edulcorante y la sal.
Poco a poco agrega la mezcla de polvo de proteína al aguacate, asegurándose de remover continuamente para que la mezcla quede suavecita y espesa
Cuando todo esté bien mezclado, pon en la nevera y deja enfriar durante una hora.
Luego sírvelo y ¡comételo con gusto!

Mi recomendación es que en esa comida que te comas este postre, no comas otra grasa saludable (ni aceite de oliva ni nada)… O lo puedes dejar como una meriendita a mitad de la tarde que te irá de lujo.

¡Feliz fin de semana!


Foto y receta tomada de http://www.fitnessrxwomen.com/nutrition/recipes/allis-slim-pickins/chocolate-avocado-mousse/

miércoles, 20 de marzo de 2013

Malas actitudes y peores pensamientos – Parte I



Normalmente yo diría que para cambiar tu cuerpo el 70 % está en la dieta y el 30 % en el ejercicio. Porque no hay manera de sudar una mala dieta. Esa es la verdad. Pero si estudiamos más esos porcentajes, quizás deberíamos cambiarlos un poco.

Piensa que el 60 por ciento de tu régimen para cambiar tu cuerpo es la comida, el 30 por ciento es el ejercicio, y hay un 10 porciento que se lo debes poner, y quizás con la misma importancia que los otros dos porcentajes, a la actitud que tomes cuando empiezas un plan de cambio de vida. Y es que no importa si de verdad dices todos los lunes "de hoy no pasa" y empiezas "la dieta" con esa nevera llena de cosas buenas, si compraste todas esas ropitas finísimas para ir al gym y tienes una membrecía ultra gold que te deja hacer ejercicios hasta cuando estas en el carro... Tu actitud puede hacer que todos esos porcentajes desaparezcan si te empeñas en echarte la partida pa’ tras. Hay cosas que decimos y pensamos que pueden hacer que nos alejemos de nuestro plan y que nuestras metas se queden en esa lista de 1ro de ano que no quieres ni revisar… y no está de mal revisarlas, para ver si las sacas de tu vida y te montas en el camino correcto:

Utilizar la frase "yo no puedo": Esto lo hacemos a menudo. Vemos un programa de ejercicios que nos intimida o no queremos salir de nuestra zona de seguridad cuando nos dicen "no comas queso". Lo primero que decimos es "yo no puedo" o "yo no podría"(vivir sin queso, hacer ejercicio todos los días...) Pues la verdad es que si puedes. Que no quieras es otra cosa, pero si puedes hacerlo, puedes hacer lo que te propongas. Pero hay que eliminar ese pensamiento negativo para que las cosas buenas empiecen a llegar a tu vida. Date el chance de probar y veras que al poco tiempo, ese "yo no puedo (pararme a las 5 y media para hacer ejercicio)" se convierte en un claro que puedo hacer esto y más.

No es mi culpa: Uy cómo nos gusta echarle la culpa a otros. Es que es sabroso. Desde nuestros padres que nos enseñaron malos hábitos alimenticios, la señora de la cantina que cocinaba empanadas divinas, esa amiga del trabajo que siempre te invita a tomar café. Todo el mundo tiene la culpa de nuestro sobrepeso, menos nosotros. Pues la cosa no es así. Es una decisión individual llevarse ciertas comidas a la boca, o comprar el pan blanco en vez del integral. Cuando asumas que tú tienes el mando de tu cuerpo, las decisiones positivas se harán mucho más fáciles.

No sé que hacer: Mira, en este momento de súper información que tenemos, quizás uno peque de estar demasiado informado, pero no estarlo es por flojera. No tienes que ser un magister en nutrición para saber que comer hamburguesas con papas fritas no es una opción saludable  o que caminar media hora al día te puede traer beneficios. Y si de verdad estas perdido, hay personas dispuestas a ayudarte en todas partes. De hecho, si estás leyendo esto, es porque ya vas por buen camino (buscando apoyo al menos).

Dime que tengo que hacer: A casi todos nos gusta la papa pelada. Es decir, algo que sea tipo "dale play" y listo. No me pongas a pensar, no me des una lista para que escoja o no me digas que tengo que hacer 20 abdominales (¿No hay una máquina que los puede hacer por mi?)... Y lo peor es que si te dicen exactamente qué comer cada hora, seguramente saldrías diciendo "ay yo no puedo". La verdad es que si quieres hacer cambios en tu cuerpo, tienes que hacerlo de manera activa, tienes que involucrarte, tienes que saber qué estas comiendo y por supuesto, tienes que moverte (porque no hay una maquina que lo haga por ti)

Renuncio: Si de verdad verdad renunciaras cada vez que las cosas se ponen difíciles, pues no sabrías ni como amarrarte las trenzas (debo confesar que no soy una experta, siempre ando con los zapatos espereloados, pero todos los días lo intento)... Las cosas se van a poner difíciles, claro que si. Salir de la zona de confort no es algo divertido, ni agradable. No sabemos cómo hacerlo y nos da miedo. Pero antes de mandar todo al carrizo, date el chance de que tu cuerpo empiece a reaccionar. Verás cambios, poco a poco eso si, pero los veras. Te lo aseguro.
Esperen la otra entrega de las malas actitudes... Y aléjalas de tu vida como a un exnovio maluco.

Foto tomada de http://www.gymmomentum.com/2012/03/29/10-fitness-myths-debunked-by-science/