miércoles, 20 de marzo de 2013

Malas actitudes y peores pensamientos – Parte I



Normalmente yo diría que para cambiar tu cuerpo el 70 % está en la dieta y el 30 % en el ejercicio. Porque no hay manera de sudar una mala dieta. Esa es la verdad. Pero si estudiamos más esos porcentajes, quizás deberíamos cambiarlos un poco.

Piensa que el 60 por ciento de tu régimen para cambiar tu cuerpo es la comida, el 30 por ciento es el ejercicio, y hay un 10 porciento que se lo debes poner, y quizás con la misma importancia que los otros dos porcentajes, a la actitud que tomes cuando empiezas un plan de cambio de vida. Y es que no importa si de verdad dices todos los lunes "de hoy no pasa" y empiezas "la dieta" con esa nevera llena de cosas buenas, si compraste todas esas ropitas finísimas para ir al gym y tienes una membrecía ultra gold que te deja hacer ejercicios hasta cuando estas en el carro... Tu actitud puede hacer que todos esos porcentajes desaparezcan si te empeñas en echarte la partida pa’ tras. Hay cosas que decimos y pensamos que pueden hacer que nos alejemos de nuestro plan y que nuestras metas se queden en esa lista de 1ro de ano que no quieres ni revisar… y no está de mal revisarlas, para ver si las sacas de tu vida y te montas en el camino correcto:

Utilizar la frase "yo no puedo": Esto lo hacemos a menudo. Vemos un programa de ejercicios que nos intimida o no queremos salir de nuestra zona de seguridad cuando nos dicen "no comas queso". Lo primero que decimos es "yo no puedo" o "yo no podría"(vivir sin queso, hacer ejercicio todos los días...) Pues la verdad es que si puedes. Que no quieras es otra cosa, pero si puedes hacerlo, puedes hacer lo que te propongas. Pero hay que eliminar ese pensamiento negativo para que las cosas buenas empiecen a llegar a tu vida. Date el chance de probar y veras que al poco tiempo, ese "yo no puedo (pararme a las 5 y media para hacer ejercicio)" se convierte en un claro que puedo hacer esto y más.

No es mi culpa: Uy cómo nos gusta echarle la culpa a otros. Es que es sabroso. Desde nuestros padres que nos enseñaron malos hábitos alimenticios, la señora de la cantina que cocinaba empanadas divinas, esa amiga del trabajo que siempre te invita a tomar café. Todo el mundo tiene la culpa de nuestro sobrepeso, menos nosotros. Pues la cosa no es así. Es una decisión individual llevarse ciertas comidas a la boca, o comprar el pan blanco en vez del integral. Cuando asumas que tú tienes el mando de tu cuerpo, las decisiones positivas se harán mucho más fáciles.

No sé que hacer: Mira, en este momento de súper información que tenemos, quizás uno peque de estar demasiado informado, pero no estarlo es por flojera. No tienes que ser un magister en nutrición para saber que comer hamburguesas con papas fritas no es una opción saludable  o que caminar media hora al día te puede traer beneficios. Y si de verdad estas perdido, hay personas dispuestas a ayudarte en todas partes. De hecho, si estás leyendo esto, es porque ya vas por buen camino (buscando apoyo al menos).

Dime que tengo que hacer: A casi todos nos gusta la papa pelada. Es decir, algo que sea tipo "dale play" y listo. No me pongas a pensar, no me des una lista para que escoja o no me digas que tengo que hacer 20 abdominales (¿No hay una máquina que los puede hacer por mi?)... Y lo peor es que si te dicen exactamente qué comer cada hora, seguramente saldrías diciendo "ay yo no puedo". La verdad es que si quieres hacer cambios en tu cuerpo, tienes que hacerlo de manera activa, tienes que involucrarte, tienes que saber qué estas comiendo y por supuesto, tienes que moverte (porque no hay una maquina que lo haga por ti)

Renuncio: Si de verdad verdad renunciaras cada vez que las cosas se ponen difíciles, pues no sabrías ni como amarrarte las trenzas (debo confesar que no soy una experta, siempre ando con los zapatos espereloados, pero todos los días lo intento)... Las cosas se van a poner difíciles, claro que si. Salir de la zona de confort no es algo divertido, ni agradable. No sabemos cómo hacerlo y nos da miedo. Pero antes de mandar todo al carrizo, date el chance de que tu cuerpo empiece a reaccionar. Verás cambios, poco a poco eso si, pero los veras. Te lo aseguro.
Esperen la otra entrega de las malas actitudes... Y aléjalas de tu vida como a un exnovio maluco.

Foto tomada de http://www.gymmomentum.com/2012/03/29/10-fitness-myths-debunked-by-science/

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