lunes, 25 de febrero de 2013

¿Cuándo hay que hacer cambios?

Uno puede decir que la locura es realizar siempre una acción y esperar un resultado distinto cada vez que lo haces. Entonces quizás todos estamos medio locos porque si la gente toma el ejercicio como algo repetitivo que te pueda hacer perder peso, sería como correr en la rueda del hámster: darle, darle y darle sin llegar a ningún lado.

Afortunadamente eso no es "tan así" en el ejercicio. Es decir, si tú haces tú rutina de ejercicios por un número determinado de semanas, comiendo con tu plan (carbohidratos integrales y naturales, grasas buenas y proteínas magras) vas a perder peso. Eso es un hecho. Lo que pasa es que si sigues haciendo esa misma rutina y comiendo igual hasta el final de tus días, por supuesto que no vas a ver cambios. Ahí es cuando entra la locura. Pensamos que si estamos haciendo todo bien, por qué carrizo no avanzamos y no perdemos peso.

La razón es porque tu cuerpo es más inteligente de lo que tu piensas. ES decir, el se acostumbra a todo. Como se acostumbra a lo malo (digamos los alcohólicos y drogadictos que de verdad no pueden vivir sin la sustancia que les provoca bienestar), también se puede acostumbrar a lo bueno. Llega un momento en que esa misma cantidad de ejercicio y esa comida que te hacía perder peso semana tras semana, deja de hacer el efecto esperado y chas! te estancas. Tu cuerpo ya sabe cómo sobrevivir y aferrarse a su fuente de energía (digamos la grasa) pasando todo ese trabajo, así que no la va a soltar así por así. Eso es llegar al temido weight-loss plateau o meseta. Se hacen esfuerzos, pero no se pierde peso.

Por eso es que es primordial cambiar (Cada cierto tiempo) tu rutina de ejercicios y también hacer cambios en la alimentación. Eso sí, no hay que cambiar lo que está funcionando. Es decir, si semana tras semana vas perdiendo peso, no tienes que hacer ningún cambio. Así la cantidad de peso que pierdas sea mínimo. Tu cuerpo va encaminado. Pero si sientes que todo se para de una, pues ahí es hora de revisar.

Lo primero que se debe cambiar es la rutina de ejercicios. Para algunos les gusta cambiarla cada 4 semanas, para otros cada 6 y algunos otros cada 8. Ahí deberías empezar a ver un movimiento positivo en la pérdida de peso/medidas. Si todavía no ves cambios, entonces aplicamos la de cambiar la dieta. Y esto tiene que hacerse si de verdad estás haciendo tu trabajo. Es decir, estas comiendo limpio de verdad y tus días libres no se han vuelto una bacanal romana. Para eso es importante tu sinceridad y tu diario de comidas. Sólo te engañas a ti si no anotas los pedazos de chocolate que te estás comiendo después del almuerzo, o si tus porciones están un poquito en el heavy side más que en tamaño correcto. Cuando revises que todo está bajo control, se hacen los cambios. Además recuerda que tu consumo calórico /porciones también debe variar con el peso que estás perdiendo. Digamos que empezaste tu viaje pesando 75 kg, y tu meta es pesar 58. Las calorías que necesita tu cuerpo con 75 kg son muy distintas las que necesita con 60 kg, tu consumo debe ser menor. Pero otro día hablamos de eso.

Lo importante y lo que tienes que internalizar es que si, vas a tener que hacer cambios. Si, algunos no te van a gustar. Pero recuerda que el hombre es un animal de costumbre y esas cosas que te sacan de tu rutina al principio, las vas a poder ver como naturales al poco tiempo.


Foto tomada de http://www.fitsugar.com/How-Often-Do-You-Change-Your-Exercise-Routine-19149312


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