Comer bien y sano no es
cuestión sólo de los que tienen cocineros ni trabajan en la casa. La verdad es
que si te lo propones, tu oficina puede ser una fuente de alimentación sana y
buena. Claro, tendrás que evitar a alguno que otro saboteador, esos que te dicen
"vamos a tomarnos un cafecito” (Que siempre viene acompañado por
"unas galletitas"), lo los que te ven con cara de gallina que mira
sal cuando comes una manzana y almendras y te dicen "ay, es que yo no
podría comer eso".
Todos podemos, eso es una
decisión que podemos hacer. Decidimos comer bien, o decidimos comer comida
procesada. Todo está en lo que realmente quieras. si eres feliz con la comida
chatarra, pues gózalo. En realidad conozco muy pocas personas que disfrutan
tener colesterol alto y que la ropa no les calce bien, pero es su decisión.
Así que si estás en el
tren de la decisión "positiva", aquí te doy unos tips para que puedas comer sano en tu lugar de trabajo:
-Lleva tu comida: Suena básico pero es
así. Muchos caen en la trampa de comer en lugares donde "cocinan
sanito" y la verdad es que esa comida está llena de aceites saturados y
carbohidratos refinados. Si de verdad quieres comer sano, pon manos en el
asunto y cocina tu comida. Yo soy bien aburrida y cocino por bloque, y a comer
hasta que se acabe. Si te da fastidio eso, puedes jugar con los
acompañamientos: haz ensaladas distintas, come batata en vez de cebada, prueba
un día con granos, etc. Además, lo que vas a ahorrar lo puedes gastar en ropa
nueva cuando tus pantalones te empiecen a quedar flojos. Recuerda siempre
incluir tus “monchis saludables” (las meriendas para mitad de mañana y mitad de
tarde).
-Planifica un menú para la semana: Para
aquellos que les da “terror” comer siempre lo mismo, hagan esto. La próxima vez
que estén frente a la compu en tus horas de ocio, toma la mitad de ese tiempo
para planificar un menú. Ve pensando en eso en las colas interminables o cuando
estés en el autobús. Puedes hacer de esos momentos perdidos, algo útil para ti.
El domingo tómate un tiempo para cocinar y guardar.
-Aléjate de las fuentes de tentación: ¿Tienen
una máquina de café de esos diabólicos en la oficina? Pásale de lejos. Haz lo
mismo con los lugares donde venden chucherías (¡como las cajas de las cadenas
de las farmacias!) Porque si ya te llevaste tu comida, no necesitas comprar
nada más de acompañante, ¿cierto?
-Organiza un grupo: Seguramente tus
compañeros andan a estas alturas quejándose de los kilos de diciembre, y
pendientes de empezar el "lunes la dieta". Mételos en el tren de lo
sano. Organicen almuerzos sanos e intercambien recetas.
-Y si de verdad te toca comer fuera...: ¡Haz elecciones inteligentes! que comas fuera de tu casa no tiene que
significar un plato de pasta con crema o una hamburguesa. Busca esas opciones
de comida "casera" y elige bien: nada de salsas ni empanizados ni
nada de eso. En todas partes hacen pollo a la plancha, y si lo acompañas con
ensalada, estás más que listo. Recuerda que el carbohidrato tiene que ser
natural o integral y si eso falla, sáltalo y ataca el postre con una fruta.
En serio que todo está en las ganas que tengas
de hacerlo, si quieres puedes. Si no, utiliza la técnica del pantalón apretado:
si el pantalón te aprieta, lo pensarás dos veces antes de llevarte ese dulce a
la boca. El día para empezar no es el lunes siguiente. ¡Es hoy!

























