lunes, 5 de noviembre de 2012

Comida súper adictiva

En Prevention.com hicieron una lista de las comidas más adictivas del planeta. La verdad es que lo que para mí es más adictivo, es aquello que te guste más. Digamos, si no te resistes a los helados, there-you-go, esa es tu comida adictiva. Es todo aquello en lo que sientes que no te puedes controlar.

Claro, es como difícil decir que eres adicto a al brócoli o a la lechuga, porque en la mayoría de los casos, aquello que te hace adicto son esos productos que tienen componentes químicos que hacen que tu cerebro actúe de manera rara. Esa combinación diabólica de sal, azúcar y grasa hace que tu mente piense y sienta como un adicto, en serio. Casi toda la comida procesada tiene estos componentes y carecen de proteína magra y fibra, que ayuda a matizar el efecto de la droga.

Agarra la lista y chequea donde está tu adicción:
Pan blanco: Nada de fibra, puro carbohidrato procesado que dispara el azúcar de tu sangre tan rápido como una cucharada de azúcar.
Donas: Bueno, el pan blanco, más azúcar, más aceite donde se fríe. No hay mucho que explicar aquí.
Pasta: No es que sea mala per se, pero entre que la porción siempre supera una taza, la bañamos de salsas con grasa saturada y le ponemos kilos de grasa láctea saturada como el parmesano, estamos listos.
Torta: Desde la más sencilla, al igual que la dona, es harina refinada, con azúcar y mantequilla. Ok, no es frita pero tampoco es que el ejemplo de un buen desayuno, ni una buena merienda.
Papitas: Son una joya porque tienen lo peor de todo, en serio: a pesar de ser un vegetal, o pretende ser, tiene grasa, sal y muchas marcas, por ser un producto súper procesado, también le ponen azúcar a la mezcla.
Galletas: Según estudios, solo ver comida tentadora hace que tu cerebro suelte dopamina, la hormona de la felicidad. El rollo es que una vez que se empieza a soltar la hormona de la felicidad, tu cerebro pide más y más. Por eso es tan difícil comerse solo una.
Chocolate: En 1997, el Journal of Psychophysiology encontró que los auto designados choco adictos tenían comportamientos físicos y respuestas emocionales que se parecían a los adictos de cualquier droga. Claro que el chocolate negro es bueno, pero quien se reconoce un choco adicto, seguro muere por todas las versiones de leche, llenos de azúcar y grasas saturadas.
Helado: Este de verdad que le gusta hasta al diablo mismo. Distintos sabores, texturas y de verdad que es difícil servirse sólo la porción correcta. Estudios en animales han demostrado que el consumo elevado de dulces procesados como el helado puede reducir el atractivo de los alimentos que antes podías considerar como gratificante. Digamos que antes te gustaba comer una manzana, después de un helado, la manzana te importará poco. Y a la hora de querer un mochi,  queremos más helado. Agarren pues.

Yo no digo que no hay que comer estas cosas, pero si se comen, que se hagan con prudencia, en tu día libre, con control. Tan simple como no volverse locos y tirarse al olvido. Con un poco (bastante-mucha) de fuerza de voluntad, si se puede.



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