martes, 6 de noviembre de 2012

Cinco pasos para evitar los baches

Si estás perdiendo peso seguramente habrás caído en la tentación una o más veces de lo que querías. Te sientes mal y piensas que hasta ahí llego la cosa. Que ya no hay nada que hacer y es mejor echarse al abandono y comprar la talla siguiente de pantalones. Pues no. Bajones en la fuerza de voluntad los tiene todo el mundo, hasta Terminator. Así que deja la lloradera y vuelve al carril. Lo importante no es sólo olvidar el tropezón, sino buscar la manera de no caer siempre en los mismos baches. Esto lo puedes lograr con estos cinco pasos:

Compra inteligentemente: Haz una lista de lo que necesitas y trata de apegarte a ella. Ve al mercado con la "pancita llena", nunca con hambre porque si no vas a querer comprar todo lo que te pase por delante, esté o no esté en tu dieta.
Limpia la nevera y despensa: Ya sabes, ojos que no ven,  barriga que no come. Si tienes puras opciones saludables en tu nevera y despensa, pues adivina, eso es lo que vas a comer. Si en cambio siempre tienes algún dulcito o postecito tentándote cerca, es más fácil que caigas en la tentación. Además, tener snaks saludables es bueno para toda tu familia.
Olvídate del postre: Si sales a cenar, no caigas en la tentación de ver los postres. Eso de comerte un pedacito puede llevarte fácilmente a que te comas el postre completo sin que te des cuenta. Si todos en tu mesa piden postre (malvados!) pregunta si tienen fruta o pide un te caliente con limón para bajar la ansiedad.
Ten contigo tu snack saludable: Tener en la cartera, en la despensa o en la oficina un stach de cosas saludables te hará más fácil la batalla. A la hora de la merienda agarra tu fruta, o nueces o hasta un batido de whey protein. Ve siempre cargado!
Regala lo que te regalen: más de una persona le gusta regalar cosas divinas. ¿Por qué? ¡Porque son divinas! Y si tienes en tu casa esas tentaciones, cajas de chocolates, cajas de galletas y pare de contar, es muy difícil que centres tu atención en lo que debes. Que es no comerlos. Así que la próxima vez que te regalen chocolates, regálaselo a tu primo, vecino, a la compañera de la oficina, lo que sea. Simplemente sácalos de tu vista.

Fácil no es, pero se puede. Y claro que tienes que poner de tu parte porque las cosas que de verdad cuestan no llegan rápido. Pero si sigues estas estrategias, el próximo bache te va a parecer solo un huequito en el camino.



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