jueves, 25 de octubre de 2012

Cambios, cambios, cambios

Mudarse implica un bojote de cambios. No es sólo meter las cosas en cajas, botar aquello de lo que estas enamorado pero que no usas nunca, embalar, botar, embalar, botar, legalizar papeles, esto quizás lo necesite, esto no" y un sin fin de cosas más, sin llegar a la parte sentimental de la separación de las personas que quieres (porque si me pongo a contar eso, pues lloro aquí mismo)... Hay cosas que van más allá de eso que es acostumbrar a tu cuerpo a otra realidad, a otro lugar, a que la luz sea distinta, a la temperatura, al aire, a la gente en la calle. Uno se llena de una sensación donde sientes y sabes que el sol no pega de la misma manera y te preguntas si alguna vez se te pasará esa (por lo menos para mí) divertida sensación de novedad.

Y esto implica, para lo que a mí concierne, también ajustarse a nuevos sabores, a nuevas cosas en los mercados, a nuevos productos. A eso hay que sumarle a establecer otra vez una rutina de ejercicios, porque quizás donde estás no puedes hacer la que solías hacer antes (Digamos, ya no tienes tu gimnasio cerca o no quieres todavía invertir en uno), a horarios distintos, a "todo nuevo.
Entonces, mientras te ubicas (que no pasa a la primera semana, por más que ya conozcas el lunar), anda con los ojos súper abiertos. Ve a los mercados y pasea por ellos. Fíjate que productos tienen, que tanta azúcar o cosas procesadas comen, cuantos productos naturales puedes encontrar. Fíjate si los precios son muy distintos o se adecuan al presupuesto que tienes pensado (que tampoco lo vas a lograr de la noche a la mañana). Pregunta donde se puede comprar más fresco o más barato. También empieza a estudiar bien los productos de producción local. Está atento y abierto a todo.

Con el ejercicio, no pretender incluir una rutina extrema a penas llegas creo que es fundamental. No te puedes bajar del avión y ponerte a hacer Insanity, o salir a correr cuando  no conoces las rutas. Quizás te vas a sentir muy hinchado los primeros días (si incluiste muchas comidas con carbohidratos refinados y sal en tus comidas) así que toma bastante agua y conoce el lugar donde estas. Ese es un magnifico ejercicio y acostumbrarás tu cuerpo al ambiente.

Luego poco a poco, agarras tu rutina. Y si no es exactamente la rutina que cargabas, pues disfruta de una nueva. Todo está en abrirte a la aventura y, otra vez, aprovecha lo que el nuevo lugar te traiga.

Foto tomada de http://mairedubhtx.wordpress.com/2011/09/21/changing-habits/

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