Hoy me llegó un email que
decía "el veneno que tomamos todos los días". Así uno no esté
interesado en el fitness ni nutrición, creo que lo abriría sólo porque el
título es realmente atrayente. Es casi
como un choque con muertos y sorry por la referencia.
Estaba entre pensar que
era el agua que bebemos contaminada o las grasas trans que están escondidas
ahora casi que en el champú (¡esas malvadas!) pero no, hablan de algo que es
más común, le alegra la vida a un gentío y se lo damos hasta a nuestros chamos:
el azúcar.
Sin caer en exageraciones
sobre lo venenoso que es (aunque con el pasar del tiempo yo le he perdido el cariño
para ser sinceros) lo que me parece más
peligroso es el exceso de azúcar con el que vivimos. La verdad es que está en
todas partes y de maneras que quizás ni te enteras: cuando tomas leche, cuando
te comes una fruta, cuando te llevas un pedazo de pan a la boca o cuando te
comes un vegetal. Si, todos los carbohidratos tienen azucares. Son distintos en
su composición pero son azucares. Y son la manera en que nuestro cuerpo puede
tomar la energía para su día a día. El rollo está en que si a eso le sumamos el
bojote, porque es un bojote, de azúcar refinada que comemos todos los días, la
cosa si puede ser tan tétrica como el título de ese email. Refrescos, jugos,
pastelitos, panes, galletas, aderezos, cafecitos, ese mínimo pedacito de torta
que te comiste y por supuesto, el azúcar blanco que usas a diario. Comemos un
exceso de azúcar que si nos está volviendo gordos y fofos. Fíjense al rededor, miren
el abdomen de las personas que están por ahí. Hasta los delgados, tienen
pancita.
Esto es porque nuestra alimentación ha cambiado y nuestros cuerpos también.
Pero el día que decidas hacer algo depende de ti. Hoy
piénsalo dos veces antes de tomarte ese refresco. Quizás eso mismo puede
empezar a hacer la diferencia.
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