Yo no soy fan del chicle.
Nunca me ha gustado. Si me como uno, a los dos segundos lo boto porque no me
gusta la sensación de estar mascando un pedazo de goma sin forma. Y hacer
bombitas es como el infierno para mí. Lo reconozco, no puedo con eso. Ahí tienen
pues.
Pero también reconozco
que hay un gentío que ama el chicle. Por su sabor, porque es divertido, porque qué
se yo (me cuesta ser empática con ese sentimiento pero "se los
respeto") Así que este post va para ellos: comer chicle puede ayudarte a
perder peso.
Ojo, aquí hay algo muy
importante que es el puede ayudarte. Es decir, déjense de cuentos que comer
chicle mágicamente los hará verse delgados mientras se comen cuatro platos de
pasta y dos galletas. Bájense de ese carril y vuelvan a la realidad.
La Dra Kathleen J.
Melanson, que en el 2009 realizó un estudio en la Universidad Rhode Island,
encontró que comer chile ayudaba a comer 68 calorías menos en el almuerzo.
Suena poquito pero también encontró que esas personas que comieron menos, no
compensaron las calorías en la comida siguiente, como hace la mayoría de las
personas que recortan su ingesta calórica. Y esas personas que comieron chicle
antes de su almuerzo, reportaron tener menos hambre en general que las personas
que no lo hicieron. Además, si te parece 68 calorías al día poco saca esta
cuenta: Si en l trascurso de 365 te quitas al menos 50 calorías puedes perder
por lo menos 2,5 kilos al año sin hacer nada. Si le sumas hacer ejercicio, como
subir las escaleras en vez de tomar el ascensor, esa pérdida podría llegar a
los 5 kilos al año.
Ok, repito, no es que mágicamente vas a perder peso,
pero si te gusta comer chicle, prueba comiéndolo antes de tus comidas para
aplacar un poco el apetito, úsalo como arma cuando ataca el hambre y todavía no
te toca comer nada y por supuesto, elige siempre siempre siempre la versión sin
azúcar. Si no, te estás echando la partida pa’ tras.








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