miércoles, 20 de junio de 2012

Entonces… ¿Qué como?

Para perder peso muchos se complican. Con tanta información, tanto "esto es bueno" o "esto es malo", las grasas son malas, los carbohidratos también... La verdad es que no asombra que uno busque la salida rápida, la "pastilla mágica" que acabe con todo y los ponga en forma y delgados de una vez.

Pero la realidad no tiene que ser ni tan turbia ni tan complicada. Hay que partir del concepto básico que reza: hay que comer. Y ¿qué tienes que comer? Pues proteínas magras, carbohidratos integrales o naturales y carbohidratos fibrosos, conocidos popularmente como vegetales. Porque si, los vegetales son carbohidratos, pero que su estructura están más llenos de fibra y agua y esto los diferencia de otros carbohidratos más almidonados o densos. Claro, también hay que agregar frutas y grasas buenas. Todo en su debido momento y en su debida medida. Y siempre recordando que las frutas en sí, que tienen azúcares, también son carbohidratos. 

La regla sería algo como 1-1-1: una porción de proteína, una de carbohidrato fibroso -vegetales- y una de carbohidrato integral o natural.

Y como estoy segura que con pequeños cambios se puede empezar el camino, hagan este cambio. Cambien la proteína grasosa por una magra (Come pechuga de pollo en vez del muslo y sin la piel), come un carbohidrato integral o natural en vez de uno refinado (avena con frutas en vez de sanduche de pan blanco o una batata en vez de arroz blanco) y cada vez que puedas, come vegetales como si no hubiese un mañana. Claro, sin mayonesa ni salsas grasosas. Las porciones que sean de las medidas correctas (la palma de tu mano, tazas, un puño) y recuerda siempre siempre siempre moverte. Empieza con 10 minutos hoy, mañana 11, pasado más hasta que hagas 45 minutos diarios de ejercicio.

Poco a poco verás que puedes ganar esta carrera. ¡Te lo aseguro!