Todos tenemos días súper
ajetreados. Quien diga lo contrario, !está mintiendo! La verdad es que tenemos
que dividirnos como Cybill la mujer de las 8 personalidades y ser profesional,
tener la casa limpia, cuidar a los chamos (los que tienen chamos claro), hacer
diligencias, atender a la familia, a los panas y si se puede, un tiempito para
uno.
Es normal que nos
sintamos realmente sobrecogidos con todo lo que tenemos que hacer en un día.
Sólo hacer la lista, ya nos cansa. Pero respira, no todo está perdido (o no
tanto). Aunque suene a comentario de mamá, es en estos momentos en los que
realmente debemos aprender a priorizar y darle a todo lo que tienes que hacer,
su lugar correcto en el día.
Simplemente no todo puede
hacerse al mismo tiempo ni podemos cumplir todas nuestras obligaciones al mismo
tiempo. en el trabajo, debemos dejar de lado aquellos disparadores de
"echar carro" (Como las llamadas para saber cómo está Fulanito, o las
recurrentes visitas a Facebook) y centrarse en lo que tenemos que hacer
realmente. Si tienes un grupo de trabajo, ponte de acuerdo con ellos y cada
quien que haga lo suyo. Ponte un horario para el “esparcimiento” y otro para el
trabajo fajado.
Este ejemplo puedes
llevarlo a otras cosas en tu vida, obviamente no puedes dejar de buscar a tus
chamos en el colegio, y por eso tienes que tener orden para poder hacerlo y fijarte
un horario. Con tu cuerpo puedes hacer lo mismo. Si no puedes hacer ejercicio
en la tarde, trata de buscar un tiempo en la mañana. Párate más temprano.
Compra un DVD y muévete a primera hora. Si tu caso es que la mañana te pesa más
que matrimonio obligado, cambia esa serie que ves a las 10 de la noche por una sesión
de ejercicio, de al menos 30 minutos.
Con tu comida es lo
mismo: haz tus listas y planifica. Mientras menos opciones dejes al azar, menos
posibilidades tienes de salirte de tu plan. Mantén tu despensa, tu nevera y
hasta tu cartera equipada con comida y snaks
saludables. !No habrá excusa para escaparte!
Si bien al principio tu cuerpo y tu mente dirá que es
más fácil leerlo que hacerlo, recuerda que el hombre es un animal de costumbre.
Una vez que te metas en el camino, verás que se todo sale de forma natural, y
que ese proceso de priorizar ya es tan natural como hablar. Date un chance y
prueba.








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