lunes, 19 de marzo de 2012

Todos en la misma nota

Una buena manera de mantenerse en forma es si lo haces en grupo. No hablo de grupo de comidas, sino te tu grupo familiar. Nada más maluco que una persona esté tratando de perder unos kilitos o simplemente no engordar más y ver a las personas que tienen al rededor comiendo dulces, carbohidratos refinados, grasas y azúcares. Hasta que no hagas de la comida saludable un súper hábito, esto te puede pegar, y duro.

Y la pregunta de las 10 lochas es ¿cómo hacer con el resto de la familia que no está en tu misma nota? Digamos tu esposo, arrejuntes, o tus hijos…La verdad es que la comida saludable tiene ese nombre porque es sana para todo el mundo, no sólo para el que quiera perder peso. Si tu pareja esta en su peso, y come bien, pues tendrá más energía, se sentirás mejor y todo suma en beneficios. Para los chamos de la casa, esto también aplica. Darles desde chiquitos comidas saludables, integrales, magras y bajas en azúcar, le irá creando hábitos que mantendrán durante el resto de su vida. También es lo mismo con el ejercicio. Un niño activo puede ser un adulto sano y en su peso.

Aquí te doy estos tips para que metas a tu familia en el carril de lo sano, sin que se sientan que van a un campo de trabajos forzosos. De lo más natural, todos pueden entrar por el carril.

Dedica un tiempo para comer todos juntos, que no signifique comer una pizza, hamburguesa, pasta con crema. Hablen y compartan. Incluye ensaladas, proteínas y carbohidratos. Y para los que estén cuidando el peso, sean más exactos con sus porciones.
Sean todos parte de la preparación de la comida: a los más pequeños dales tareas sencillas como lavar los vegetales, otros (más grandesitos) que se encarguen de la cortadera, otro que ponga la mesa. Así no sientes que toda la responsabilidad cae en tus hombros y disfrutan de la actividad todos juntos.
Ve sacando las comidas refinadas como galletas y dulces de tu cocina y remplázalas por frutas, yogures, etc. Si lo que quieren dulce, ahí siempre van a tener uno a la mano.
Si compras leche, que sea descremada o si puedes, de soya o almendras. Tienen grasas poliinsaturadas que serán buenísimas para ti y tu familia.
Recuerda colocar siempre carbohidratos integrales y naturales en las comidas. Saben riquísimo y les darán mayor sensación de saciedad a todos.
Acostumbra a todos los miembros de tu familia a tomar agua. Ve alejándolos poco a poco de los refrescos, jugos preparados o envasados. Puedes ir mezclando el jugo con agua y poco a poco, el agua será la bebida de todos.

Si te preocupa que los pequeños no reciban todos sus nutrientes, pues nada más lejos de la realidad. Quitarles azúcares refinados, aceites y fritangas no es quitarles un grupo alimenticio necesario. Es ayudarlos a que desde chiquitos puedan ver la comida como una divina fuente de energía, y que lo sabroso no es solo lo más perjudicial para su salud. Así que poco a poco todos podrán disfrutar de mejores comidas y al final, estar más sanos y más unidos.



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