Para hacer ejercicio muchos debemos buscar
motivación hasta debajo de las piedras. Es decir, mientras a unos les sale
natural y hasta se sienten mal cuando no hacen algo, otros sienten que el estar
sudando pegando brincos o levantando una pesa no es simplemente normal. Se
sienten más raros que pollo con tres patas. Y es por eso que debemos no sólo
mantener "los ojos en el premio" sino que además tenemos que contar
con algunas estrategias para cuando el sofá sea más tentador que la caminadora.
Aquí te dejo unas ideas que puedes poner en
práctica para cuando quieras echarte al abandono. Tú puedes, y si todavía crees
que no, lee y aplica esto:
Mantén tu ropa/bolso de gimnasio cerca: si
ejercitas en casa, tener ese monito con tu franela "lista para sudar"
cerca te ayudará a comprometerte con tu causa. Si lo ves todo el tiempo es un
recordatorio que debes ponerte a mover (o al menos debes arreglar la casa). Lo
mismo si vas a un gimnasio con tu bolso de ejercicios. Si lo mantienes cerca,
dentro del carro por ejemplo, no hay excusa para no ir a tu clase de lo que
desees hacer en el gym. Si en cambio lo pones lejos de tu vista, entre tanto
apuro diario, buscar ese conjunto de ejercicios y cambiarte será lo último que
te pase por la cabeza.
Empieza a hacer ejercicio desde el trabajo: Si
te vas en transporte público, se osado y quédate dos cuadras más lejos para que
empieces a caminar. Usa las escaleras en vez del ascensor. Estaciónate lo más
lejos que puedas de la puerta de tu edificio. Y hasta llegando a casa, vuelve a
subir las escaleras. Esto no será una sesión completa de ejercicios pero
sentirás que empezaste a hacer algo. El incluir un ejercicio más planificado se
te hará más fácil si ya te estás moviendo.
Utiliza las redes sociales como diario de
ejercicio: La motivación puede venir de cualquier lado, y tus amigos pueden ser
parte de esto. ¿No has visto esas personas que colocan "Fulanito corrió 3
km hoy" en su página de Facebook? No sólo llevan control de lo que están
haciendo sino que siempre reciben feedback positivo y hasta inspiran a otros a
moverse también. Si es un amigo del colegio que llevas años sin ver, es mejor
que empieces a hacer algo antes de ese próximo reencuentro.
Haz panitas de gimnasio: No sólo tus amigos de
la niñez serán los que te pueden dar ánimos. Hasta amigo de las personas con la
que compartes clases. Así vengan de universos completamente distintos, el que
compartan el gusto por el step extremo habla que tienen intereses en común. Además
sirve para que cuando tengas más tentación por ir a ver American Idol que ir al
gym, tus "panitas de clase" pueden llevarte por el buen camino. Si no
ejercitas en un gimnasio puedes hacer grupos para caminar, y ponerse la
obligación de verse siempre a tal hora en equis lugar. No vas a querer ser tu
el arruga del grupo ¿cierto?
En esta vida tenemos que
darle la vuelta a todo, si la motivación te falla, busca algo que te haga
llegar un poquito más allá. De que se puede, se puede.








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