martes, 7 de febrero de 2012

Paciencia y salivita

Cuando queremos perder peso lo queremos hacer YA. Pasamos años echándonos kilos encima, comiendo mal, y básicamente dejando nuestra necesidad primordial (Que es cuidar nuestro cuerpo, sólo tenemos uno) de último en la lista.
Con el mismo apuro que vivimos, lo aplicamos a tratar de desaparecer los rollitos. Y ahí empiezan las ideas locas, las dietas extremas, los sacrificios horribles, que casualmente terminan en mal humor y mandar todo para el demonio. Nada más des-motivante que la frustración que da el no ver los resultados deseados.
Y ahí está la diferencia de "hacer dieta" y "cambiar hábitos". La primera significa estar con cara de odio todo el día, y casi mirando el reloj para ver cuándo los cambios mágicos llegan a tu vida. La segunda opción es más lenta, claro que si, pero te asegura momentos de diversión y sobretodo reflexión. Cuando entiendes lo que le hace a tu cuerpo lo que comes o el ejercicio que haces (no vienen nunca separados) tu mente cambia. Más nunca vas a ver una papa frita con la misma cara. En serio.
Así que si quieren perder peso, y poner su cuerpo en el sitial de honor donde siempre debe estar, háganlo de manera correcta, cambien hábitos, cambien su vida.
Les dejo un video de un chamo que perdió un camión, una nevera, un apartamento completo. ¿Cómo lo hizo? Como el chiste del elefante y la hormiguita: con paciencia y salivita.



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