Fínisimo, ayer
te fajaste y escribiste todas tus metas. Andas motivado, hasta lavaste el
monito del gym que tenías guardado desde principios de diciembre (o noviembre,
octubre…) y botaste el último pedazo de panettone que tenías en la cocina para
evitar la tentación. Pero…
¿Por dónde
empiezo?
Tener metas y
resoluciones de principio de año es ultra super duper importante pero si a
ellas no le sumas un plan de acción bien equilibrado, se van a quedar anotadas
de bella manera en tu cuaderno del 2012 y no vas a llegar a nada.
Para poder
llegar a donde quieres, tienes que tener un plan. Tienes que planificar qué vas
a comer, para poder ir al mercado y ver qué vas a comprar. Tienes que tener
listo qué ejercicios vas a hacer para que no llegues al gym o te pares en la
sala de tu casa con un par de mancuernas y sin idea de nada.
Tener buenas
intenciones es fundamental, pero si no tienes un plan de ataque, estas se
quedarán justamente en intenciones y no en metas realizadas. Y recuerda, un
plan de fitness tiene que tener varios factores: buena alimentación, ejercicio
de resistencia, ejercicio cardiovascular y un poco de apoyo para hacer el
camino más fácil.
Y tú, ¿ya
hiciste tu plan?








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