lunes, 16 de enero de 2012

Antojos, antojos, antojos...

Aunque no lo creas, no todos los antojos son de chocolate y se deben a que quieres "algo dulcito". Cuando pasamos la barrera emocional, tus antojos son una manera de tu cuerpo de decirte que necesita algo y antes de caer en la debacle de "que carrizo ya perdí la dieta", puedes apredner un poco de ellos:
Cuando tengas un antojo piensa ¿Qué quieres comer? Esa señal es importante porque puede  ser la manera de tu cuerpo de decir "me falta esto". Si tienes demasiadas ganas de comer dulces es posible que tu nivel de azúcar en la sangre esté un poco bajo. Si deseas frutas (si, muchas veces pasa) puede ser que necesites vitaminas o fibra. Si quieres algo salado puede que estés un poco deshidratado. Si quieres algo grasoso, es porque quizas eliminaste todas las grasas de tu dieta, incluyendo las buenas, que son necesarias para el funcionamiento de tu "máquina vital".
Observa qué fue lo que disparó el antojo: Esto es importante porque es lo que puedes diferenciar entre que tu cuerpo necesite algo o que quieras comer un pedazo de chocolate porque estes aburrido. Fíjate en factores como ¿has pasado más de tres horas sin comer? Si es así puede que más que un antojo, ¡es que simplemente tienes hambre! ¿Estabas viendo un programa de cocina en la TV? Seguramente es un reflejo a la información que tienes frente a los ojos. En este caso, cambia el canal o apaga la TV y tómate un vaso gigante de agua.
Juega con los subtitutos: Si sientes que no puedes con la tentación, puedes hacer esto:
-Chocolate: ten a mano alguna tableta de chocolate que diga "cacao al 72 %" (o superior a eso). Cómete un cuadrito y disfrutalo. Pero no te pases de eso. Así matas el antojo y te llenas de antioxidantes
-Algo "dulce" (no definido): come un poco de gelatina de dieta. También puedes comerte una manzana entera. La fructosa no se va a voler 20 rollos en tu pantalón porque no esté programada para esa hora (digamos que es de tarde). Si mantienes tus hábitos el resto del día y la semana, esto no te hará nada de daño.
-Algo “grasoso”: come una ración de maní sin sal, almendras o nueces. Tómalo como una de las raciones de grasa que debes comer en el día
-Algo salado: come un huevo entero hebido. Perfecta fuente de proteínas y te mantendrá lleno por un tiempo más. Recuerda hacer tus ajustes en tus raciones de proteía en las proximas comidas (no las elimines, redúcelas) y evitar grasas lácteas o cualquier grasa saturada.
Recuerda que aquí hablamos de "antojos" no de forma de vida. Es decir, estos pasos no son excusa para que todos los días comas 30 huevos, 10 manzanas y 20 pedazos de chocolate además de tu dieta diaria. Son tácticas que debes usar cuando de verdad tienes esas ansias de "un no se que" que no puedes controlar.

Y si de verdad tienes un atojo terrible de un helado de triple chocolate con crema, lo más seguro es que sea por simple "antojo". Y en vez de caer en la tentación de mandar todo al demonio, comprarte el helado y decir "la semana que viene empiezo la dieta" haz lo siguiente: piensa en lo que has logrado: así lleves un sólo día en tu reimen, felicítate, llevas un día sin sucumbir! Recuerda que es una carrera larga (y de obstaculos) no una prueba de velocidad.




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