lunes, 31 de enero de 2011

I hate attention seekers: Really?

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(Este, no es mi esposo!)

El sábado me lancé a un evento bien “bizarro” por todo lo que suponía: La Expo Tattoo Venezuela que se celebró en los espacios del City Market en Sabana Grande. En pleno boulevard. A las 5 de la tarde. Fin de semana de quincena. Rock de la cárcel.


Me encantan los tatuajes y se que hay gran parte de ellos que uno se los hace por el placer de ver su piel decorada como para que otros los observen. Yo soy medio galla, y a pesar que tengo algunos, no son tan visibles al público. Digamos que soy del grupo que no las tiene tan puestas y me he tatuado lo básico en los lugares más convencionales del cuerpo.
Por supuesto que aquí no me iba a encontrar a personas como yo. Después de la experiencia de bajar desde la Solano hasta el lugar del evento (era una sola cuadra pero uno vive con miedo) llegamos al sitio donde de verdad mi esposo y yo parecíamos monjas en una fiesta de strippers. Estábamos demasiado vestidos (claro, no teníamos nada que mostrar) no estábamos rayados, no tenemos los huecos de las orejas ampliados ni piercings en lugares que gritan ¡infección!.

 Tomamos fotos, vimos a toda la gente rara del circo, hasta la chica que me hizo mi primer tatuaje que debo decir, la rodaron con el caucho espichado porque esta bien mal usada.


 Entre tanta gente haciendo de su cuerpo una “obra de arte” me asombró ver el poco cariño que le tienen a ese lienzo: Puras personas con lipas tapa cinturón, “man boobies”, y si eran delgados, estaban en el borde de la anorexia, con esas ojeras que gritan a distancia: Feed me!. Si tanto cariño le tienen a su cuerpo y deciden hacerse un tatuaje para celebrar la permanencia de cualquier idea, ¿por qué lo descuidan tanto?

Si yo hubiese tenido un stand de “fitness y vida sana” seguro terminaba como carajito en colegio de malucos con la cabeza en la poceta. Pero de verdad que la idea, por peligrosa que era, me parecía fantástica.

No me miraron con ojos puyuos de odio pero nadie me dio muchas sonrisitas tampoco. Un amigo que me encontré una hora después me dijo: No te pusiste la franela más indicada. Quizás fue por eso entonces.



viernes, 28 de enero de 2011

No so fitness news: Van Halen se reúne para grabar un nuevo disco.

Me alegra pero sé que es alegría de tísico, seguro pelean en mitad de la grabación o gira (Que seguro viene en camino) y pasan otro bojote de años para que se reúnan. Me imagino que el próximo reencuentro será sólo Wolfgang (el bajista-hijo de Eddy Van Halen) y sus amigos del colegio. Es decir, una especie de "banda tributo".

Aunque pensándolo bien, tiene algo de fitness esta noticia. Al menos David Lee Roth va a tener que echarle un camión de bola si sueña con ponerse sus lycras de los 80.

David back then 
David no so back then
Pleeeez, no.


Aquí les dejo una versión bluegrass divertidísima de Jump. Porque como dice el mismo David, nada malo puede salir de un verbo positivo:
“Well, for one thing, jump is a verb. You can't go wrong with a positive verb."
Hoy a escuchar Van Halen todo el día!




miércoles, 26 de enero de 2011

Super Foods

Ok mi hermana me preguntó ayer por qué carrizo voy a comer batata en la semana de los carbohidratos en vez de papa. A mi me gusta comer alimentos que tengan como una función escondida, como el juguetito en el Kinder Sorpresa. Es decir, comidas que además de buenas por que son naturales, te echan una manito en el cuerpo. Por ejemplo, la batata en cuestión es anaranjada lo que quiere decir que tiene betacaroteno, que nos ayuda con la vista (Aquel cuento de las zanahorias son buenas para la vista), a nuestro sistema inmune y a la reparación celular. Tres puntos para la batata.
Como ella hay un bojote de alimentos que nos ayudan en las funciones básicas de nuestro cuerpo y mientras más naturales, mejor.
Hay alimentos que ayudan a bajar el colesterol, como la avena, y también el te (ojo, el natural, no el Nestea). El ajo ayuda a mejorar la circulación y artritis (también aleja a los vampiros y las primeras citas). Las caraotas y otros granos tienen proteínas bajas en grasas, carbohidratos buenos y también tienen magnesio  El jugo de naranja recién exprimido, ayuda a bajar la inflamación causada por comidas saladas o exceso de caña. Es finísimo si después de una rumba te tomas un juguito de naranja para matar el ratón. Y quizás es por eso que la mimosa es champaña con naranja: te rasca y de desinflama.
Mientras más comidas puedas meter en tu dieta que te ayuden a mantenerte más sano, mejor. Aquí pueden encontrar una lista de super-foods, para que hagan las elecciones a la hora de comprar en el mercado. Y para hacerlo más fino aún, al lado encuentran la lista de las peores comidas. Ustedes elijan!

martes, 25 de enero de 2011

Hello Carbs!

Como toda jeva que ha hecho dieta, me alejaba de los carbohidratos como Rambo huyendo de los árabes, rápido y con miedo. Pero me he vuelto más amplia de pensamiento, o mejor dicho, más informada. Los carbohidratos, no son malos, sólo hay que conocerlos. Para poder armar músculo (que a su vez es quien nos ayuda a quemar las grasas) hay que comerlos y punto. Eso sí, a todos los amantes del pan canilla les advierto: no canten victoria. Para poder aprovechar los beneficios de los carbohidratos, hay que comer los que son naturales e integrales. Pongámoslo así: Todo lo que sea blanco, no es bueno. Si viene del suelo (legumbre o frutas) o en una bolsa pero tiene grano entero, digan como Ramones: Hey, ho, lets go! También hay mejores momentos para comerlos. Post ejercicio es perfecto o más temprano en la mañana. Yo hago mis pesas en la mañana temprano y luego me como un ultra plato de avena. Listo el pollo (la avena pues)
Esta semana voy a comer más carbohidratos. Como estoy en mi fase exótica voy a comer batata todos los almuerzos.
La semana pasada mi experimento de “hacer menos ejercicio, pero hacerlo más intenso”, fue un éxito multitudinario. Baje una libra (medio kilo) y un cm. en cintura y muslo (no me importa mucho el pecho, en realidad ahí no hay nada que se pueda perder ya) Como yo soy la hermana sin ritmo de La Piernona de Miguel Molly, ando más contenta que niñito en juguetería.
Vamos a ver como nos va esta semana con “mis amigos los carbohidratos”.


lunes, 24 de enero de 2011

Fanto, Fanto Fanto...

Cuando la gente ve a mi gato Fanto dice “bestia, que gordo está”. Yo les digo que no, que es puro pelo. Lo que es mentira. El es gordo que jode. Pero bello y sabroso y que se quede así.
Mi suegro cuando lo ve dice “ponlo a hacer B4L” y yo me río, porque sería muy cómico ver a Fantito tomándose unos batidos de proteína, o con una bandanita en la cabeza todo sudado después de hacer ejercicio, al mejor estilo de Flashdance (She is a maniac… manicaac…!)
Pero la verdad es que yo observo y cuido lo que come Fanto. Él se come menos de una taza de comida gatuna, donde le mezclo una de dieta (que es cara como el diablo) con su comida normal, pa’ que goce un poquito. Desde hace unos meses le damos una lonjita de jamón de pavo, porque mi esposo le pareció “cuchi” darle eso y ahora, como un reloj, desde las 7 y media de la noche empieza una lloradera que no para hasta que no le damos el bendito jamón del coño. Mil puntos esposo.
Si uno analiza eso, de verdad que da para pensar ¿y porqué carajo está tan gordo?
Pues ahí entran varios detalles: primero, esta viejo y como nosotros, cuando envejecemos no tenemos el metabolismo de gasolina de 89 que uno tenía cuando era joven. Dos, a él le cortaron sus bolitas, por lo que ya esa correteadera detrás de gatas en celo le da tanta emoción como le puede dar una película pornográfica para perros. Y tercero (y creo que más importante) no hace un carajo. Fanto, hasta cuando juega, esta echao. Vive en una dormidera que sólo se ve interrumpida cuando va al baño, va a comer o a buscar por la casa otro lugar donde echarse a dormir.
Tomando esto como analogía, a muchos de nosotros nos pasa esto. No que nos hayan cortado las bolas, sino la poca actividad diaria. Hasta yo, que hago ejercicios, me doy cuenta que el resto del día tengo mi trasero pegado a una silla, de donde me paro también para ir al baño, buscar comida y algunos otros quehaceres hogareños (muchas veces me provocaría pararme para ver donde me hecho un guinde, pero no puedo).
Y por más que cuidemos nuestra alimentación, no hay nada que se pueda hacer contra la materia inerte. Para estar en el peso correcto (o más para perderlo) debemos hacer ejercicio y comer bien, no sirve uno sin el otro.
Si no queremos estar gorditos como Fanto, tenemos que movernos. Además, nada bonito que le digan a uno cuando lo vean “bestia, que gorda/gordo estás”. ¿No?

viernes, 21 de enero de 2011

¿Cuál es tu recompensa?

Una de las cosas que más alienta a las personas cuando están en una dieta, es el día que pueden salirse de ella. Piensan, sueñan y hablan del día en que se puedan comer cuatro hamburguesas, papas y helados, brownies y pan blanco con queso. Y aunque todos los nutricionistas y expertos de fitness que yo leo hablan del “día libre” que es genial para descansar un poco de la avena, el pollo, y para poner a tu metabolismo a moverse, me di cuenta que fácilmente, ese día anything-goes puede salirse de las manos. Y más que sentirte contenta por el atracón de chocolates, te da como un guayabo. Un remordimiento más duro que si le gritaras a tu mamá (en Navidad). Entonces decidí en otro tipo de recompensa. O premio, o retribución o lo que sea. Puede ser algo material como hacerte las unas, pintarte el pelo o comprarte algo nuevo. Yo pienso en lo que me voy a poner. Planifico un look con el que me voy a ver cuando tenga mis kilos menos. Esta vez tengo unos pantalones en mi closet que son lo mas punk del planeta. Son chiquitos y apretados así que ni de broma voy a pensar que me van a quedar anchos eeevah, pero digamos que sueño en ponérmelos sin que me corten la circulación. Eso, junto a una franela de Kiss que también tengo guardada (mezclando heavy con punk porque hay que ser ecléctico) ¡voy a ser muy feliz! Ojo, por supuesto que mi día libre sigue siendo un most en mi reto B4L pero, con los ojos en el premio (en los pantalones, pues)

jueves, 20 de enero de 2011

Oooooooooo wiiiiiiii: What up with that?




Ok, soy de las que digo “hay que vestirse cómodo para hacer ejercicio”. Me pongo mi franela de Frenos Mamusa, monito, zapato de goma y ando lista. Y yo sé que Venus Williams es una súper atleta que me daría tres pescozones y me deja sentada sólo con una mirada de ojos puyuos. Pero ¿Qué pasó con este traje Venus? ¿Era una táctica para hacer perder a tu contrincante en el Abierto de Australia? Si esa era la intención, well done: el match contra Sandra Zahlavova quedó 6-7 (6), 6-0, 6-4.

Ps Gracias a mi hermana Andy que amablemente me alegró la mañana con esta foto

miércoles, 19 de enero de 2011

Bill Phillips se hizo la keratina


Mi amigo Bill Phillips (creador de Body 4 Life al que mi mente enferma tiene guardado en el cerebro como “amigo-mentor-maestro”, así no hayamos cruzado palabra) se hizo el desriz. El alisado japonés, la Keratina pues.
Y no hablo sólo físicamente, porque si ven la foto, da la impresión que el muchacho se busco un asesor de imagen que le dijo “Ay no Bill, los rizos son tan 1990!” y saazzz, le plancho ese pelo. Ahora, yo que hago ejercicio todos los días, les digo que eso de plancharse el pelo a diario no es nada exitoso, lleva mucho tiempo y además, quema el pelo, pero allá el.
La razón de este post no es (sólo) criticar el nuevo look de Bill, sino resaltar el hecho que de verdad, Bill está renovado. Ahora el maneja un “conglomerado” de información que se llama Transformation, y basándose en el mismo concepto de B4L, pero aflojando un poco más las ataduras, promete un mejoramiento en la vida, tanto física como mental, a través de su programa.
Si se ponen a ver, esto no es nada nuevo. Cuando nos podemos poner un pantalón que llevamos tiempo sin usar, ese día nos sentimos más felices y contentos,  y si estamos así, el mundo alrededor parece sonreír también. Además, lo digo en mi caso particular, hacemos elecciones de comida más inteligentes porque no queremos perder “lo ganado” (que paradójicamente es lo perdido) y seguimos en nuestro plan de alimentación, dieta y ejercicio.
Bill lo que siempre propone, lo hizo en B4L y ahora con Transformation es un estilo de vida, el no habla de dietas, sistematiza toda esa información que anda suelta y loca por ahí de una manera clara y sencilla. En esta etapa (la de Transformation) me doy cuenta que el programa gira más entorno a la “comunidad” a no sentirte sólo en este camino de “estar en forma y vivir mejor”, porque hay un gentío en el mismo rollo. La idea es  hacia el bienestar general, de poner tu mente en modo de transformación, cambiar tu vida for good y no sólo terminar el “reto” de 12 semanas. Claro, como siempre el suelta sus incentivos (monetarios!), vende sus productos (porque con algo tiene que pagar la peluquería) y hay las clásicas fotos de esas “Antes-Después” que uno dice, “no vale, esto tiene que ser photoshop”.
Yo empecé mi “medio reto” BFL ayer. Digo “medio reto” porque yo le hago algunos cambios al programa, pero me baso en líneas generales en lo que él profesa (varias comidas al día, proteínas magras, carbohidratos buenos, levantar pesas, etc) Como les dije ayer, voy a hacerlo “con menos ejercicio”, así que todavía no puedo cantar victoria. Ya me pesé, me medí y me tome mi foto Antes, esa donde uno sale sin bronceado y con cara de amargue pues.
Si quieres ver más sobre Bill y su magnifico alisado japonés (mentira, programa de vida) métete en http://www.transformation.com/pages/public/welcome

martes, 18 de enero de 2011

Menos es más? Eso espero



Ayer fui al mí vista anual al médico. Agradecí que soy una vieja loca que sale para la calle con una manzana en la cartera, un cuadernito, el Reader (si, soy vieja pero high tech) y cualquier cosa que se sume en el proceso de mi escoliosis senil. Gracias a esto me distraje las cuatro horas que tuve que esperar mi turno.
Como siempre, me pesé y ví que tenía 500 gramos menos que el año pasado. Claro, en este caso, tenía el estómago pegado al espinazo porque esa manzana estaba long gone en mi barriga, así que asumí que estaba en el mismo peso.
No es un peso malo, pero continúo con esos “dos kilitos” que no terminan de abandonar mis muslos, así que me paré este martes como si fuese lunes, con ánimo de “empezar un plan”. Voy a tratar de hacer mis 5 comidas diarias, cosa que no estaba haciendo, y a cambiar el entrenamiento: voy a hacer menos ejercicio.
Suena raro como perro verde, pero es así. Muchas veces, el exceso de ejercicio, en vez de actuar de tu lado, actúa en tu contra. Según lo que he leído, si no comes lo suficiente de las cosas buenas que debes comer, y haces más ejercicio del que debes hacer, tu cuerpo entra en ese Starvation mode, donde, temiendo que lo dejes pasando hambre, se aferra a la grasita que tienes como si no hubiese un mañana y trata de degenerar músculo, que es metabólicamente activo (el músculo es el que quema las grasas). Si no le estas dando comida al cuerpo, o haces ejercicio mas de una hora y media diario, tu cuerpo dice “ni de vaina, yo no puedo vivir así pasando hambre, me voy a agarrar de estos cauchitos-revolveras-muffintops-muslos gigantes- donde hay bastante grasa por si acaso. ¿Qué pasa entonces? Dejas de ver resultados. En mi caso no es que engordé, pero si mas de una vez me pregunto “Coño pa la fajafason que me he dado, debería estar mas dura”.
Claro, esto no quiere decir que no debo hacer ejercicio, sino que debo hacerlo, en sesiones más cortas, pero más intensas, y ahí es cuando se pone buena la cosa. Los días de pesas tengo que “tratar” de ponerle más peso a las mancuernas (hasta cierto punto, porque las pesas libres y sin asistencia pueden hacerte daño o por lo menos a mí me da miedo) y los días de “cardio” darle como alma que lleva el diablo. Nada de hacer pesas-cardio el mismo día (cosa que he hecho por años)
Entonces voy a hacer esa prueba: poner mi metabolismo a quemar más, comiendo más (los alimentos correctos claro, no más papa fritas) e intensificar mi ejercicio, pero haciendo menos. Suena terrible y ya hoy me siento rara (sólo hice brazos) pero veamos que tal.

lunes, 17 de enero de 2011

Red Carpet Sunday!



Ok, ayer domingo por supuesto que fue día de faranduleo y alfombra roja. Tenía que ver el “pre” show de la entrega de los Golden Globes, así sea con su mala traducción y preguntas fastidiosas de los comentaristas. Nada nuevo, en realidad. 
Uno de mis placeres es poder ver los trajes de las actrices, ver que tanto botox se pusieron y decir “What’s up with that?” o un “Oh No You Didn't”cada cierto tiempo. Si, yo me visto con pantalones cargo, franelitas y zapatos de goma el 60 % del tiempo (y el otro 40 ando en fachas de ejercicio) pero uno “se siente” arrechísimamente sabio como para criticar a los astros de Hollywood. ¿Por qué? Porque uno es así, punto. No hay explicación lógica.

¿Qué vimos este año? Muchas actrices flacas como perros de rancho, otras no tanto. Anne Hathaway y Angelina Jolie se vistieron con el estilista de Joan Collins (Cuando actuaba en Dinastía), Helena Bonham Carter se vistió en un cuarto oscuro y drogada (se peinó en la misma situación) y Piper Perabo flaca como niña de Biafra. 


 

Quien resalto realmente para mí fue Halle Berry. El vestido no me mató para nada, de hecho, creo que es un diseño de esos realizados “para que la gente diga, bestia que buena esta” y en mi caso, cumplió su cometido. 

Ella tiene 44 años y una cría, y sí, es verdad que entre los entrenadores personales, nanas, cocineros y etc. está gente –la de la farándula pues- tiene más tiempo para echarle bola y ponerse bella, pero nadie me puede decir que no hacen su trabajo. Se veía bella, estilizada sin estar raquítica y como yo soy pelo corto, Oh my F… God que bien que se le veía el peinado. Yo no sé, pero lo que esté haciendo ella, lo quiero hacer. Así sea que se esté tomando la bebida verde diabólica que se tomaba Rene Russo en The Thomas Crown Affair. No se que es, pero que lo siga haciendo, y ojala lo comparta. Ya es millonaria y bella, así que nada le cuesta soltar el dato.



sábado, 15 de enero de 2011

Oda a la cerveza


Mi amigo Juancho me dijo que se me olvidó poner en mi perfil que soy "abstemia temporal por decisión voluntaria”. Bueno, si. Amo la birra pero estoy tomándome un break de caña, cosa que asombró y hasta ofendió a muchos.
Y sí, me encanta la birra. Todo el mundo dice, “ay no, es que la birra engorda”, pues yo les digo, “no, el que engorda es uno”. Obviamente, la cerveza (así como todos los licores) tienen calorías vacías, y de hecho, hay unos cuantos que engordan más que la birra, si hablamos de su valor energético. Aquí pueden chequear una tabla donde verán que la cerveza es uno de los licores con menos calorías. Además está el hecho que esos licorcitos, nos los tomamos con refresco o juguitos llenos de azúcar que van directamente a nuestra barriga, porque es así, la “lipa” no la saca la birra, es el exceso de calorías que ingerimos. Y ni hablar de los coctelitos de jeva, esos de colores con paraguitas o pinchos hechos de cerecitas y piña. Mejor cómanse un Big Mac con papas grandes.
También está el hecho que cuando uno toma, cualquier licor, al igual que se bajan las defensas para hablar pendejadas, también se esfuma la fuerza de voluntad a la hora de comerte los pasapalos. Por eso no nos pelamos un tostico ni tostón en la rumba y nos parece una magnífica idea comernos una reina pepiada o un par de perros a las 4 de la mañana.
¿La caña ya dieta no combinan? Pues en realidad no. El alcohol hace que tu metabolismo deje de quemar grasas (tu hígado está muy ocupado limpiando las toxinas) y si a eso le sumas la retención de líquidos por la comida salada y que el ratón no te va a dejar hacer ejercicios como debes, listo, ese medio kilo que perdiste en la semana lo aumentaste al doble. Pero yo si me hecho palos. Lo que trato es de no hacerlo en la semana, y si estoy en entrenamiento fuerte, dejarlo para un solo día del fin. ¿Extremo? Puede ser, pero todo depende de tus metas. Mi vida del rock se murió, así que ya no puedo pararme enratonada un jueves y tener un día normal.
Y a pesar que decidí no tomar este diciembre, tuve un magnífico año birrero. Visité a mi hermana en Miami y tomamos cervezas buenísimas y nada de las conocidas y aguadas marcas gringas. Mi favorita, sin duda, fue la Sam Adams. 

Luego me fui a Chile donde pase 14 días tomando cervezas, una distinta cada día y ¡no las probé todas! Tienen una selección de birras artesanales, Bock, Ale, Pilsener, Lager, etc,  que no es normal. Fueron tantas que me traje un folletito del mercado para ver si me aprendía los nombres e iba tachando una a una las que probaba. Una de mis favoritas fue una de trigo, que nos tomamos en un barcito de Santiago celebrando el cumple de mi hermano.


Aquí en Caracas por supuesto que tomo Solera. Ahora me ha picado mucho el ojo la Cardenal, que estuvo rondando en el mercado hace tiempo, y tiene un sabor distinto a la clásica Pilsen. Pero la que se llevó mi corazón es la cerveza ale Destilo (Métete en su página de facebook y hazte fan!).  Es una cerveza relativamente nueva en el mercado y no es para reventarse a palos. Es para tomarse una (s) y disfrutarlas a plenitud.
Tengo dos en mi nevera, friísimas esperando a que pase mi etapa de “abstención auto-impuesta”.

viernes, 14 de enero de 2011

¿Gym o no Gym?


Me llegó un artículo de Shapefit.com donde hablan de las ventajas de ir a gimnasio vs tener un gimnasio en casa. Tiene sus puntos ininteresantes (en lo que se refiere a costos) y otros un poco exagerados (¡en lo que se refiere a costos también!)
Ellos dicen que el gimnasio en casa es mucho más caro que una inscripción en un “gym” local. Que la inversión que estos hacen en máquinas es mucho mayor y tu sólo pagas la mensualidad. Fino, mil puntos, ganaron ahí.
Por otro lado, me parecen exagerados los precios que colocan porque bien sea en Ebay, Mercadolibre o el Negocio Redondo, vas a poder encontrar maquinaria mucho más bararta. Que además, están diseñadas para tenerlas en las casas (porque no son un mamotreto que te va a ocupar media sala).
¿Cuál es el problema con esas “maquinas” de casa? Que mucha gente las compra, mas emocionado que carajito en Disneylandia, se pone ha hacer algo de ejercicios y se da cuenta que a los 20 minutos no tiene la cara de alegría que tiene la tipa que sale en la caja. Además, se fastidian de estar haciendo ejercicio escuchando musiquita fina, pero viendo el cuadro que guindó hace cuatro años en la sala, o la TV, pero ponen Globovision y les da dolor de barriga. Ygracias a todas esas personas es que luego encuentras esos aparatos baratísimos en Ebay…
Mi punto es que entre el gimnasio fuera y el gimnasio dentro de la casa, gana el que le acomode a uno. Mis hermanitos chilenos (bueno, mi hermano y su novia) están en sendos gimnasios. Mi hermano esta en uno de esos donde la gente gruñe y te mira mal y huele a perro sudado. Su chica esta en uno ultra “quico” de Santiago, donde tiene además un grupito de amigas con la que chismea y goza un puyero. Las dos posiciones son súper válidas: el ejercicio puede ser el momento para concentrarte sólo en ti, o la actividad social que además te pone en forma.
Yo hago ejercicios en mi casa, con franelas bien pinches de promoción tipo “Compras dos Pepsi y te llevas esta hermosa franela” o las que me encantaban de mi repertorio pero ya están ruñías. Tengo un banco de pesas que le he sacado la chicha, una bicicleta, un “Pilates power gym” que compro mi esposo para su espalda (y lo ruleteo yo) y además, vivo en un edificio de 18 pisos, y si todo falla, subo las escaleras con mi Ipod varias veces para hacer cardio. Yo no soy del tipo gimnasio. Aquí la gente se echa una pinta y se perfuma (¡por Dios!) para montarse en las máquinas, andan desnudos en los vestuarios mostrando sus lolas operadas y hay demasiado “gordito de gimnasio” que te quiere entrenar “de panas” (Gratis, murió en Tacoa)
Así que es decisión de cada quien. Si te da más remordimiento pagar el gimnasio y no ir que comprar un orbitrek y guindarle la ropa, tú decides. Pero lo importante, para mi, es hacer algo de ejercicio, donde sea.

Para Valen


Por el blog, Twitter, email y Facebook: Que fino que la tecnología me deje felicitarte mil veces!
Feliz cumple hermana! Siempre me enorgulleces y me llenas de asombro con tu talento.
Te quiero muuuuuuuuuuuuuuuuchooooooo!
Luv u!

jueves, 13 de enero de 2011

Como Madonna...


Yo era del común de las mujeres que pensaba que eso de levantar pesas era para “papeados”. Que ni de vaina levantaría algo más pesado que mi cartera y que ser fuerte era tener la resistencia para trotar, montar bicicleta, etc. Claro, llego Madonna a mi vida, y, como otro bojote de mujeres, me dije: Yo quiero tener los brazos como ella, y ya. A pesar de achacarle sus torneados bíceps a la práctica del yoga, bien se puede lograr esa definición comiendo bien y levantando pesas. Y eso es lo que yo hago desde hace unos años. Nunca me voy a poner papeadísima como un físico culturista, ya que simplemente las mujeres no tenemos la testosterona suficiente para desarrollarnos de esa manera. Pero con una buena alimentación y un programa definido (nada de mancuernitas de una libra) si se puede lograr alguito. Todavía no los tengo como Madonna, pero estoy en camino.

PS: Aunque las dos estamos igual de risueñas, en esa foto yo me estaba tomando unas birritas en una reunión, y Madonna estaba saliendo del gimnasio diciendo “soy la mejor, muéranse de envidia” (a las gorditas millonarias que van a su gym).

miércoles, 12 de enero de 2011

Una noticia ridículamente cara y otra ridículamente sana



Ayer me dieron la cotización de mi seguro de vida. Aumentó el DOBLE, no un poquito, el doble. Mis cálculos de principio de año definitivamente están un poco desfasados.
Justo hoy me llegó un link sobre 25 comidas “ridículamente sanas”. Pues me cae como anillo al dedo, a ver si comiendo mejor me evito paseos al médico.
Por supuesto, no hay nada realmente asombroso. Nadie te va a venir con el cuento de “una súper sana hamburguesa”, “papas fritas que quitan los cauchitos” ni “el refresco de cola que cura el cáncer”, porque esté email es de la revista Prevention. Es decir no es un link de esas tías locas que mandan 20 veces la foto del muchachito que se perdió en Valencia, Turmero, Caracas, o Beitjoque, o cómo a una amiga (siempre súper cercana) le pasó esto, le pusieron burundanga en una tarjetita que le dejaron en el parabrisas del carro. Es un link de una revista especializada en salud, nutrición y prevención de achaques (ojo, no curación de ellos)
Así que en la lista por supuesto que vamos a encontrar huevos, leche descremada, cortes magros de carne, frijoles, nueces, avena, linaza (lo siento por mi madre, que leyó en un “email” de esos que la linaza tenía arsénico, creo más en la revista Prevention), aceite de oliva, aguacate, brócoli, espinaca (Popeye tenía razón) tomates y otros más.
No me preocupo mucho por aquellos que no encuentro en el mercado (a falta de yogurt griego, bienvenido sea otro bajo en grasas, y sin azúcar por favor) y si es por ahorrarme los reales del doctor, obviamente no podré comer salmón todos los días (aunque me encantaría). Pero agarra lo que puedas, y dejas el resto para más tarde pues.
Si quieres ver el resto de estas comidas “ridículamente saludables” haz clic aquí para que los pongas en la lista cuando vayas al mercado.

martes, 11 de enero de 2011

El desgano y autosaboteo


Muchas veces no nos sentimos de 20 puntos. El clima, el trabajo, la falta de plata o la situación del país nos hace poner el corazón chiquitito y de lo que realmente tenemos ganas es de agarrar una cobijita y acurrucarnos, a esperar que pase “el mundo”. Cada vez que veo a Fanto pienso, "que vida tan dura, yo también quiero echarme un guindecito". Pero la verdad es, que por más que metamos nuestra cabeza en un hueco, el mundo sigue girando. Las cuentas se acumulan, así como la ropa sucia por lavar y los platos por guardar.

En esos días es cuando de verdad vale la pena tener un objetivo, un norte, una idea que nos haga seguir adelante. No importa si es ponerte un pantalón que llevabas años sin siquiera tener cerca, porque el solo tratar de colocarlo en tus piernas te podía cortar la circulación; puede ser más dura como ponerte en forma porque tienes el azúcar alto y no quieres tomar Glucofage como te recomendó el Dr. O tu meta es empezar una nueva vida, y nada mejor que hacerlo con un nuevo cuerpo.

Creo que en esos momentos en que internamente tenemos dos años y queremos apagar todo, es cuando más tenemos que enfocarnos en lo que queremos. No es fácil porque seguro vienen a la mente todos esos pensamientos de autosaboteo tipo “pero para qué?” “así esto no va a cambiar”, “es que me da un fastidio”. Pero si con la misma determinación que esos pensamientos nos llenan el coco, los cambiamos por uno tipo Bob el constructor (“Si podemos!”) algo se hace. Empieza poco a poco, poniendo un pie delante de otro, y al rato seguro que andas caminando.

domingo, 9 de enero de 2011

Monchi time


Una de mis mejores amigas pasó ayer por la noche por la casa. Su hijita andaba un poco “molesta” (una bellísima bebecita de un año y medio que estaba casada y le pedía a su madre en su lenguaje que se fueran pa’ su casa). Como ni Fanto la distraía, decidí meterle en una bolisita una galleta, a modo de “trick-estate-quieta”. En ese momento mi amiga me le dice “ay no te va a dar una galleta de dieta porque eso es todo lo que esa tiene en la despensa”. Nos reímos un rato, intercámbianos unas cosas que debíamos darnos (razón real de la visita) y bye bye.
Al día siguiente, en uno de esos ataques de monchi por la tarde de domingo (que no tiene razón alguna con la comidota que me metí de desayuno) me puse a ver la despensa. Y mi amiga tenía razón: galletas de soda integrales, cereales, frutas secas, maní, chocolate negro y te de distintos sabores. Todo un festival de diversión pues.
Eso no impidió que monchara. Igual me comí unos manicitos y algunas ciruelas, pero no me sentí tan mal como si me hubiese comido unas papas fritas. Y eso es lo importante de tratar de mantener un estilo de comida saludable: saca de tu casa todo lo que NO debes comerte.
No estoy diciendo que nunca nos va a dar un ataque de comedera incontrolable, pero si pasa, es mejor tener aliados al lado que deliciosos enemigos. Si tienes papas y Tosticos en tu despensa, seguro te lo comes. Así que bota los Frito Lay y abre tus puertas a otros monchis. Es todo una cuestión de cambiar tu forma de ver las cosas. Cambia tu despensa y seguro que en algo cambia tu peso.

viernes, 7 de enero de 2011

Six pack fast!


Como todo principio de año, me pongo a revisar mi “guardadito” de revistas de nutrición, dieta y ejercicio. Al igual que las Cosmopolitan, que todos los meses anuncian el “nuevo Kama Sutra” (cuántos hay?) en las publicaciones de ejercicio, puedes ver mes tras mes, artículos sobre “como definir tus abdominales”, “abdominales de pierda ya!”, “six pack Fast” (Si, también en inglés). No me mal interpreten, estas revistas tienen mil y un tip divertido, fotos buenísimas y hasta recetas para los arriesgados en la cocina. Pero para mi, si de verdad “alguien” descubrió el secreto para tener los abdominales como lavadero, ¿ya no tendríamos todos estómagos de piedra? ¿Por qué mes tras mes me tienen que dar “la última técnica” si la primera, ya debería haber hecho efecto?
Lo que pasa, para mí, es que todas esas recetas son básicamente lo mismo: dieta y ejercicio. Y el ingrediente que no aparece en la lista del mercado es “el esfuerzo”. Y creo que ese debería estar de primero. La cosa no es leernos 20 mil veces las técnicas acertadas para bajar de peso, si no ponerlas en práctica. Y vamos a estar claros, justamente eso, es lo difícil de todo el cuento. Por lo demás, puedo seguir viendo revistas con fotos bellas, tips interesantes y recetas que se ven divinas, el resto de mi vida, mientras estoy cómodamente echada en el sofá. Espero que este año sí encuentre una revista con un titular que rece: “cómo echarle bola!”…

miércoles, 5 de enero de 2011

Baker Street


Ya es 5 de enero. No es que uno espera que en cinco días las cosas cambien radicalmente, pero personalmente, me da un miedo ver cómo pasan de rápido los días…
Sigo sin entender holandés, el mismo trabajo y mi peso sigue en 124 libras (ojo, es el relativamente el mismo peso con el que comencé diciembre, mil puntos para mi en ese fuerte).
El día empezó con una noticia triste para el mundo musical, se murió el cantante Gerry Rafferty, que hizo famosa la canción Baker Street. Yo que soy más pavosa que el carrizo, puedo decir sin miedo que me encanta esa canción. El se fue, pero nos dejó algo.
Y en eso andamos, unos se irán y las cosas seguirán para otros. Ojala que cuando llegue mi número, algo bueno le deje a alguien también (eso sí, seguro, no será una canción).
Aquí les dejó el video de Baker Street, para que lo recuerden, al menos el día de hoy.

lunes, 3 de enero de 2011

Pa lante y con fe


Como todos los primeros días del año, empiezan las promesas. Y vamos a estar claros que adelgazar está como en el top ten de la mayoría. Por supuesto que vas a conocer algún freak que diga cosas como “ganar unos kilos, porque estoy muy flaco” (A los cuales, si los tengo en alguna lista de amigos, quedan execrados de por vida después de semejante barbaridad). Pero la mayoría estamos en lo mismo: tratar de ponernos en forma.
El año pasado no fue el mejor para mi. Se que todo el mundo dice todo lo bueno, los aprendizajes, las experiencias y las cosas que ganaron. Pues para mí, si soy sincera, no fue así. No tuve mucho ánimo, a nivel laboral no pasó nada muy divertido, y mi estamina para la dieta y ejercicio llegó como a menos cero.
Ojo, no todo fue gris. Visité a mis hermanos (una vive en Miami y tenía ocho años sin verla, y el otro vive en Santiago de Chile y por fin conocí su “Chilito querido”); adopté un gato que es la luz de mi vida (Soy oficialmente una vieja loca de gato) y me puse más o menos firme en el estudio de idiomas (reforzar el ingles y aprender al menos a decir Ik leer niet nederlands en holandés).
Pero si hubo retrospección, sobretodo hacia el final del año. Hice como una limpieza interna (por supuesto, también limpié gavetas). Y el quitar ese sucio acumulado, me dio ánimos.
Tengo que echarle un camión para lograr mis metas. Quiero tomarme en serio esto de las dietas, nutrición y ejercicio (por supuesto, ponerme súper en forma porque ¿quién quiere un entrenador gordito?), organizarme más para aprender otros idiomas (definitivamente no se logra mucho diciendo “yo quisiera”); ser constante si quiero que alguien lea este blog (nadie le gusta el periódico de ayer, ni a mi!) y darle clavo, sin miedo, con todo, o como dice un queridísimo amigo “Pa lante y con fe”.